A pesar de que muchas veces podemos planificar cómo serán las cosas durante el embarazo, existen casos en que nadie puede controlar o siquiera prever. Uno de ellos, en especial, es cuando el bebé nace con algún tipo de discapacidad, como en este caso, la deficiencia auditiva en bebés. Independientemente de cuál sea la causa, es importante saber cómo actuar en situaciones como esta, ya que la mayoría de las personas nunca ha pasado por ello y no sabe qué hacer. Algunas personas nacen con ciertas discapacidades y, aunque sea difícil de afrontar, tienes que aprender, más aún cuando se trata de tu hijo.

Primeras Señales

Una de las cosas más difíciles de detectar es cuando tu bebé nace con deficiencia auditiva. Por supuesto que existen exámenes y pruebas que tú misma puedes realizar para notar si el bebé tiene o no este tipo de problema, pero lo ideal es siempre contar con un seguimiento médico que te indique si realmente existe un problema, su nivel de gravedad y cómo actuar en esa situación.

¿Cómo Saber Si el Bebé tiene Deficiencia Auditiva?

Normalmente, la deficiencia auditiva de un bebé es detectada primero por la madre, esto por una razón muy clara, ya que ella es quien pasa más tiempo con su hijo, por lo tanto, también es quien tiene más posibilidades de percibir si hay algo mal con alguno de los sentidos del niño.

Prueba de la Orejita

Desde 2010, una ley obliga a las maternidades a realizar la “prueba de la orejita”, que no es más que una evaluación que indicará si el bebé tiene algún problema en el sistema auditivo. La prueba debe realizarse en los primeros días de vida del niño, para que cualquier problema que ocurra pueda ser revertido, si es posible. No aprobar la prueba no significa que el bebé tenga deficiencia auditiva, sino que la madre debe estar atenta o buscar un otorrinolaringólogo para realizar una evaluación más precisa del niño. Pero además de la prueba de la orejita, siempre es importante estar atento al comportamiento del niño para detectar si hay algo raro o anormal. A partir de los 3 o 4 meses de vida, por ejemplo, un bebé ya empieza a sonreír al oír la voz de los padres. Si no lo hace, puede ser una señal de que hay algún problema en la audición del niño. Además, es también por esa edad que el niño empieza a girar la cabeza al escuchar su propio nombre, este es otro detalle al que hay que prestar atención. Cabe recordar que estas pruebas caseras sirven para levantar sospechas, pero no son un diagnóstico preciso, así que, si notas que tu bebé no responde a estímulos auditivos, llévalo al médico lo antes posible para una evaluación más precisa.

¿Qué Causa la Deficiencia Auditiva?

No existe una única causa para los niños que nacen con deficiencia auditiva. En Brasil, la principal causa de este tipo de problema suele ser infecciones ocurridas durante el embarazo, especialmente si no han sido bien tratadas. Enfermedades y problemas comunes en recién nacidos también pueden provocar que el niño desarrolle discapacidad. Por eso, tener las vacunas al día es tan importante. Podemos mencionar aún otros tipos de causas, como:

Cada una de estas causas puede generar deficiencia auditiva en diferentes niveles, lo que también exige diferentes tipos de tratamientos.

Tratamiento para Bebés con Deficiencia Auditiva

Lo primero que se debe comprobar es el nivel de deficiencia del niño. El tipo de tratamiento para cada nivel puede variar, por eso es importante el acompañamiento médico desde el principio del problema. Podemos clasificar los niveles de deficiencia auditiva en:

  • Deficiencia Auditiva Leve
  • Deficiencia Auditiva Moderada
  • Deficiencia Auditiva Severa
  • Deficiencia Auditiva Profunda

Sabiendo esto, podemos empezar a pensar en qué tipo de tratamiento necesitará el bebé. Para deficiencias de leves a severas, el uso del audífono puede ayudar a mejorar considerablemente la percepción del sonido por parte del niño.

Alternativas de Comunicación

En caso de deficiencia auditiva profunda, lo más recomendable es que el niño empiece a aprender formas alternativas de comunicarse lo antes posible. La presencia de un logopeda es fundamental en estos casos, ya que este profesional puede ayudar al niño a adaptarse al mundo. Adquirir la capacidad de decir algunas palabras, aprender lectura labial y, por supuesto, aprender lengua de signos (la lengua de señas que será muy importante en su vida). Al fin y al cabo es posible que los niños sordos se comuniquen con el mundo y tengan una vida completamente normal.

La Importancia del Audífono

El audífono es un dispositivo indispensable para diversos tipos de deficiencias auditivas. Para poder usarlo, es necesario realizar una cirugía llamada implante coclear, conocido popularmente como oído biónico. Este dispositivo puede sustituir la función de algunas células que estimulan el nervio auditivo y logra recrear sonidos para la persona que lo utiliza. Considerado uno de los mayores avances de la medicina para los sordos, el audífono sin duda ayuda a mejorar la calidad de vida de quienes tienen este tipo de discapacidad en algún nivel.

Cuándo Colocar el Audífono

Se recomienda que esta cirugía se realice en bebés entre 1 y 2 años. Esto se debe a que es una edad en la que el cuerpo del niño ya está preparado para recibir el dispositivo y, cuanto antes se implante, más fácil será el desarrollo de la comunicación del niño. Normalmente, un niño que tiene este dispositivo puede llevar una vida saludable y normal como las demás, aunque siempre con ciertos cuidados especiales.

¿Existe Prevención para la Deficiencia Auditiva?

Es difícil hablar de prevención en cualquier tipo de discapacidad. Por supuesto que podemos señalar algunas medidas que pueden tomarse. Un buen seguimiento médico durante el embarazo, por ejemplo, puede prevenir cualquier tipo de infección y, en consecuencia, también evitar que el niño tenga deficiencia auditiva. Realizar todos los exámenes en cuanto el bebé nace, además de tener las vacunas al día, son otras maneras de prevenir y disminuir las probabilidades de que tu hijo tenga algún problema. Sin embargo, existen casos donde el problema es genético o causado por una mala formación de células donde no existe ningún tipo de prevención. En estos casos, es necesario un buen seguimiento médico para que los padres sepan qué hacer. Un niño que nace sordo puede tener una vida completamente normal y desarrollarse sano, pero eso depende mucho del esfuerzo de los padres. Es evidente que tanto el niño como los padres encontrarán dificultades y tendrán que esforzarse más de lo normal para garantizar un crecimiento saludable, pero eso no significa que el desarrollo social o intelectual del niño deba verse afectado. Por desgracia, ciertas discapacidades forman parte del mundo en que vivimos y, mientras no encontremos una manera de revertir esta situación, lo mejor que se puede hacer es aceptar y aprender a convivir con ella, buscando la mejor forma de adaptarse y vivir. Consulta también: Braille – Las Palabras en las Yemas de los Dedos Foto: Canon EOS 1100d