El cuerpo humano está formado por una estructura sumamente detallada, cada una con su propia función. La estructura principal de la cara que forma la nariz es un cartílago llamado tabique nasal1 o cartílago cuadrangular septal. Además del cartílago, está formado por hueso y mucosa. Es el tabique el que divide la nariz, dando como resultado dos orificios nasales, siendo esta su única función.

Incluso durante la primera infancia es posible que ocurra la desviación del tabique nasal, debido a un trastorno congénito o incluso durante el proceso de desarrollo de los huesos de la cara. La desviación también puede producirse debido a infecciones, procesos inflamatorios o incluso en niños que sufren crisis de alergia crónica. Otra causa muy común de desviación del tabique nasal es tras traumatismos causados por caídas u otro tipo de accidentes que puedan lesionar la nariz.

La desviación del tabique nasal en sí no presenta ningún riesgo y solo se recomienda tratamiento si está afectando la respiración. Recordando que antes de cualquier indicación de reparación y tratamiento, se debe investigar y descartar la presencia de rinitis alérgica, cornetes nasales o pólipos que pueden ser los verdaderos responsables por la dificultad respiratoria; después de tratar estos y si el problema persiste, el tratamiento será dirigido a la desviación de tabique nasal.

Los síntomas de la desviación del tabique nasal están totalmente relacionados con la forma en que el niño respira; son raros los casos asintomáticos. Se pueden notar en la manera en que respiran cuando duermen, permaneciendo con la boca abierta para poder respirar, niños que roncan mucho también pueden tener una desviación, así como dificultad para dormir y que ya se despiertan cansados. Otros síntomas muy comunes en pacientes que sufren desviación del tabique nasal son dolores de cabeza constantes, dolor facial y apnea del sueño.

¿Cómo se Diagnostica y se Trata la Desviación del Tabique Nasal?

El diagnóstico de la desviación de tabique nasal lo realiza un otorrinolaringólogo, quien durante una exploración clínica utilizará un instrumento para visualizar el interior de las fosas nasales, donde podrá constatar la desviación. Recordando que la desviación del tabique nasal solo causa problemas si está obstaculizando la respiración, y se debe verificar la presencia de otros problemas como pólipos, cornetes nasales e incluso tumores que también dificultan el proceso respiratorio2.

El tratamiento recomendado no siempre es quirúrgico. La cirugía para corregir la desviación del tabique nasal, también llamada septoplastia3, solo está indicada cuando se verifica la necesidad real debido a la imposibilidad de que el aire pase por las vías respiratorias. Normalmente, la corrección quirúrgica se indica al final de la adolescencia, cuando el crecimiento ya se ha estabilizado. Sin embargo, existen casos aislados en los cuales, al constatar una dificultad respiratoria, es necesaria la intervención quirúrgica ya en la infancia, incluso corriendo el riesgo de que la desviación regrese con el crecimiento.

La cirugía reparadora no deja cicatriz ya que se realiza por dentro de las fosas nasales, su recuperación se considera tranquila y bastante rápida. En los primeros días es común un pequeño sangrado y solo es necesaria una limpieza diaria con soluciones fisiológicas para garantizar la higiene local. El niño puede retornar a sus actividades escolares después de 4 días de la cirugía; para volver a practicar deportes de contacto, por ejemplo, necesitará en promedio 20 días. Si el niño practica actividades físicas y deportes, es necesario informar al especialista, quien indicará el periodo adecuado para retomar con normalidad y sin mayores riesgos.

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Foto: Pat Kight, Javcon117*