La fimosis en bebés1 es un problema bastante común de la genitalidad masculina. Es una pequeña piel que cubre la punta del pene, dificultando la exposición del glande y muchas veces imposibilitando una higiene adecuada de la zona. Es común que esta pequeña adherencia permanezca hasta los tres años de edad, desapareciendo naturalmente sin ninguna intervención quirúrgica. La genitalidad masculina está formada básicamente por cuatro partes: el glande, también llamado cabeza, el cuerpo, la base y el prepucio, que es la piel que protege el glande2.

El prepucio es una pequeña piel que es móvil y retráctil, cuando se empuja hacia la base la cabeza queda totalmente expuesta. La fimosis trae precisamente esta dificultad, de exponer el glande, ya que la piel lo cubre completamente impidiendo que se pueda mover, pudiendo causar molestias e incluso infecciones.

Los cuidados recomendados por los pediatras para el cuidado de la genitalidad masculina y evitar que la fimosis en bebés se agrave o incluso ocurra son:

  • Higiene correcta de la zona – lavar y secar con cuidado diariamente
  • No forzar el prepucio para exponer el glande, ya que esto puede causar fisuras, sangrado e incluso empeorar la situación provocando el estrechamiento de la piel.
  • No aplicar pomadas ni cremas sin recomendación médica

Los cuidados deben tomarse cuando sean indicados y cuando el pediatra responsable lo considere pertinente, de lo contrario, no se debe tomar ninguna iniciativa para evitar el problema por adelantado. Ciertos actos además de agravar la situación, pueden causar otro problema como la parafimosis, que es cuando la piel queda atrapada y no vuelve a cubrir el glande. Cuando se note algún signo diferente en la zona genital, como enrojecimiento, alguna secreción o mal olor se recomienda acudir al pediatra para una consulta.

Cuando realmente existe, la fimosis en bebés puede causar dificultad para orinar, infecciones locales, pequeños sangrados y presencia de secreciones fétidas. En estos casos es de suma importancia el tratamiento adecuado, para que en el futuro no surjan otros problemas como molestias en el contacto íntimo.

Cuidados y Cómo Tratar la Fimosis en Bebés

No podemos dejar de recalcar una vez más que en el 90% de los niños hasta los tres años de edad el problema se soluciona naturalmente, sin que sea necesario ningún cuidado específico. En el caso de los niños en los que no desaparece de manera natural, un pediatra deberá evaluar el caso y determinar el tratamiento y los cuidados adecuados3.

El tratamiento de la fimosis puede realizarse mediante pomadas a base de corticoides y la cirugía, que se indica en los casos más avanzados donde la pomada ya no es efectiva. La cirugía normalmente se recomienda para niños entre 7 y 10 años de edad que padecen infecciones en la zona y infección urinaria. Se realiza la retirada del prepucio, lo que facilita la exposición del glande y una mejor higiene del lugar.

Otro procedimiento realizado para este problema es la colocación de un anillo plástico, que se introduce alrededor del glande por dentro del prepucio. Este anillo tiene la función de cortar de forma natural la piel por dentro, permitiendo que se suelte sola en el plazo de 10 días con la ayuda de pomadas lubricantes y anestésicas. Ambas cirugías son procedimientos considerados simples y con una duración aproximada de 40 minutos. Se realiza con ayuda de anestesia local y el niño no necesita permanecer hospitalizado, siendo dado de alta el mismo día. Obviamente se dan algunas recomendaciones y cuidados ya que la zona puede estar sensible durante algunos días.

El tiempo de cicatrización suele ser de unos 10 días, tiempo en que los puntos se caerán naturalmente y la hinchazón disminuirá. Sin embargo, se recomienda el regreso a actividades deportivas, por ejemplo, en un plazo de 3 a 4 semanas para la recuperación total de la zona y así evitar cualquier golpe, fricción o contusión.

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Foto: M&R Glasgow, Eric Lewis