La displasia de cadera, o también conocida como luxación congénita de cadera, es una condición que puede presentarse justo después del nacimiento del bebé. Su alteración perjudica completamente la estabilidad de las articulaciones debido a una mala posición del fémur con la pelvis, dando la impresión de que la cadera está “suelta”, o como se denomina en términos médicos, displásica. La ocurrencia de la displasia de cadera o DCC, que es la sigla que designa el problema, se considera común y puede presentarse en 1 de cada 60 bebés nacidos, con mayor incidencia en bebés niñas y de piel blanca. La sospecha de displasia, en casi todos los casos, ocurre ya en la maternidad por el pediatra neonatólogo.
Diagnóstico
A través de los exámenes rutinarios en la sala de recién nacidos de la maternidad, se percibe un “clic” al examinar la cadera del bebé. Además del característico sonido, es posible observar una especie de resalto al mover la cadera, lo cual es un fuerte indicio de displasia.
IMPORTANTE: Cuando se descubre en la fase neonatal el tratamiento tiene una respuesta mucho más rápida que en cualquier otro momento de la vida. El diagnóstico precoz acortará el periodo de tratamiento y ofrecerá resultados más concretos.
Tras la sospecha es necesario continuar la investigación detallada hasta llegar al diagnóstico, donde un ortopedista pediátrico especializado deberá evaluar el caso. El diagnóstico solo puede realizarse después de la realización de una prueba de imagen, más específicamente la ecografía. A través de la ecografía es posible no solo confirmar la displasia de cadera sino también evaluar el grado y la gravedad del problema. La displasia se clasifica en dos tipos, leve o grave.
¿Por qué ocurre la displasia de cadera?
Tras años de estudios e investigaciones se concluyó que la displasia de cadera puede ocurrir por dos factores. El primero, considerado de factor genético o familiar, es cuando el bebé nace con problemas en los ligamentos de todas las articulaciones, presentándose de forma laxa y totalmente inestable. El segundo factor es mecánico y se produce por la posición del bebé dentro del útero, donde su posición pélvica afecta o favorece la existencia de la displasia. Como ocurre en el caso de la reducción del líquido amniótico, bebés muy grandes o los que nacen de nalgas. Mediante los exámenes de evaluación en el control prenatal ya es posible detectar precozmente el problema y anticipar lo que se espera después del nacimiento.
¿Cómo tratar la displasia de cadera?
Como ocurre en la mayoría de las enfermedades y problemas de salud, cuanto antes se diagnostique y trate, mejores serán los resultados y más rápida la recuperación. Tan pronto se observan signos de displasia de cadera, el bebé debe ser evaluado por un ortopedista si es posible ya en las primeras semanas de vida. Dependiendo del grado de intensidad de la displasia, ya se puede iniciar el tratamiento con la ayuda de dispositivos ortopédicos que mantendrán los muslos del bebé flexionados y separados entre sí. El dispositivo más recomendado en estos casos es similar a los famosos tirantes, por eso recibe el nombre de arnés de Pavlik. Esta posición permite una mayor estabilidad en la cadera, manteniendo la cabeza del fémur centrada y su inmovilización hará que las articulaciones se remodelen. Cuando se diagnostica de forma tardía, el tratamiento puede ser más largo y ofrecer resultados más lentos. Normalmente, los bebés después de los 6 meses de vida que tienen displasia de cadera y no reciben el tratamiento adecuado tras el nacimiento tienden a padecer un agravamiento del problema, provocando un desplazamiento o luxación de la cadera. En estos casos es necesaria una intervención bajo anestesia en la que se realiza una tracción de las extremidades, liberando los músculos y tendones que se han acortado. Este procedimiento se llama tenotomía y después de realizarse es necesario un yeso para que la cadera pueda ser recolocada.
¿Existe tratamiento cuando se diagnostica tardíamente?
En el caso de bebés a los que no se les detecta el diagnóstico antes del primer año de vida y solo se notan problemas en la cadera cuando empiezan a caminar, las posibilidades de tratamiento son prácticamente nulas, siendo necesaria únicamente la intervención quirúrgica para la corrección. El procedimiento en estos casos se llama osteotomía, donde el hueso necesita cortarse y fijarse en la posición considerada correcta. Tras la realización, es necesario un yeso para finalizar el reencaje. El objetivo de todos los tratamientos descritos es colocar la cabeza del fémur en posición centrada y adecuada a la cavidad de la pelvis para que el propio cuerpo del bebé recupere sus funciones. Cuando no se trata debidamente, la displasia de cadera puede provocar limitaciones de movimiento y también que el niño desarrolle osteoartritis y otras patologías en la edad adulta, además de dolores intensos. El tratamiento es esencial para proporcionar una vida de calidad, sin necesidad de intervenciones quirúrgicas ni tratamientos farmacológicos para controlar el dolor en la edad adulta. Consejo importante: A veces, las relaciones sexuales durante el embarazo se vuelven incómodas, ya sea por el aumento de la barriga o por la humedad vaginal, que puede verse afectada, y muchas mujeres evitan a sus parejas en esta etapa. Para ayudar en esos casos, Famivita ha desarrollado FamiGel, un gel íntimo a base de agua que tiene la misma consistencia que el moco vaginal natural. Puedes encontrar el FamiGel aquí. Ver también: Invaginación Intestinal – ¿Qué es y cuál es el tratamiento? Foto: RGDJ







