La presencia del flujo blanco a lo largo de la vida femenina se considera un factor común y bastante natural. Ya que la zona genital femenina es muy sensible y también está conectada con prácticamente todo el funcionamiento y la salud del cuerpo. Sin embargo, es necesario prestar atención a otras señales que pueden indicar que está ocurriendo algún problema. Los flujos con coloración verdosa o amarilla, y con olor fuerte o simplemente con un olor diferente al habitual, pueden indicar la presencia de alguna bacteria o infección y requieren atención y cuidados médicos.

¿Qué es el Flujo Vaginal Blanco?

El flujo vaginal blanco, cuyo nombre científico es leucorrea, se considera un factor natural del cuerpo femenino. Es a través de su textura que puede ser pastosa, transparente, líquida, gelatinosa o elástica, además del olor y la intensidad del color, que se podrá identificar la causa. No siempre su presencia está acompañada de alguna infección o enfermedad y puede indicar simplemente que tu sistema reproductor funciona perfectamente, así como el pH vaginal está bien equilibrado. De hecho, la presencia de flujo blanco, sin olor, se trata de la secreción vaginal fisiológica, que es totalmente natural, saludable y no está relacionada con infecciones.

Niña con Flujo Vaginal Blanco

Al tratarse de un factor natural del cuerpo femenino, es muy común que las madres se preocupen y busquen a un médico cuando ocurre flujo blanco en niñas, en algunos casos, aún muy pequeñas. Pero en realidad, el flujo blanco puede aparecer como indicativo de que la pubertad está próxima. En estos casos, el flujo blanco puede comenzar a aparecer incluso 1 año antes de la primera menstruación, la menarquia. Así que, si aparece ese flujo, sin olor fuerte ni síntomas como picazón, quédate tranquila, es solo señal de que el cuerpo de tu hija está transformándose y preparándose para la siguiente etapa.

Principales Causas del Flujo Blanco

Como ya hemos mencionado, el flujo vaginal blanco se refiere a un proceso natural del cuerpo femenino, pero también puede indicar la presencia de infecciones, cuando va acompañado de síntomas molestos como picor, escozor, olor fuerte e hinchazón local. Vamos a listar cuáles son las otras principales causas de la presencia de este flujo, además del natural del cuerpo femenino.

  • Vaginosis bacteriana;
  • Candidiasis vaginal;

Vaginosis Bacteriana

La vaginosis bacteriana es una de las principales causas de flujo vaginal blanco a lo largo de la vida de la mujer. Con aspecto pastoso, parecido a leche cortada, puede tener coloración grisácea, blanca o amarillenta. Su presencia puede provocar mucha picazón, escozor y un olor fuerte, muy desagradable, que recuerda al olor a pescado podrido. Su causa es el descontrol de la flora vaginal, lo que permite la proliferación de la bacteria Gardnerella vaginalis, que provoca todos estos síntomas molestos. Su tratamiento es básicamente sencillo, sin embargo, debe realizarse de forma estricta para curarse eficazmente. El uso de antibiótico es indispensable y puede utilizarse en forma de crema o pomada, o en pastillas para uso oral. El tratamiento debe realizarse durante 7 días o seguir otras indicaciones de tu médico. El tratamiento no debe interrumpirse aunque los síntomas desaparezcan y, durante los días de tratamiento, se debe evitar tener relaciones sexuales o utilizar preservativo. La mejor forma de evitar el flujo blanco causado por la vaginosis bacteriana es evitar el uso de duchas vaginales, usar siempre preservativo, evitar el uso de jabones íntimos, geles lubricantes con sabor y perfumes en la zona genital. Las visitas regulares al ginecólogo y los exámenes de rutina también ayudan a mantener la salud íntima en buen estado.

Candidiasis Vaginal

Muy conocida por las mujeres debido a su olor fuerte tan característico y muy temida por los síntomas tan molestos, la candidiasis vaginal también es una de las principales causas de la presencia de flujo vaginal blanco. Considerada por los ginecólogos como una infección común, ya que se trata de un hongo presente en la flora vaginal, pero que prolifera descontroladamente por algunos factores. Al tratarse de un descontrol, las personas con la inmunidad más baja pueden sufrir candidiasis vaginal con más frecuencia, como es el caso de embarazadas o mujeres en tratamientos con medicamentos que reducen sus defensas. Pero también ocurre con frecuencia en mujeres con malos hábitos de higiene íntima, que facilitan el crecimiento y proliferación de estos hongos. La candidiasis no se considera una enfermedad de transmisión sexual, pero puede transmitirse a la pareja durante la relación sexual. Por ello, cuando se confirma, el tratamiento debe realizarse en ambos, garantizando la eficacia del tratamiento. El tratamiento de la candidiasis vaginal se realiza con cremas antifúngicas, pastillas antifúngicas para uso oral o vaginal, siendo recomendable que la pastilla también sea tomada por la pareja sexual. El tratamiento dura en promedio 15 días y durante ese periodo se deben evitar las relaciones sexuales o usar preservativo. Estos son cuidados esenciales para garantizar la eficacia del tratamiento. Si la mujer tiene un historial de candidiasis recurrente, el ginecólogo puede indicar un tratamiento más prolongado. En estos casos, es necesaria la ingesta o uso vaginal de 1 comprimido antifúngico por semana durante 6 meses. El tratamiento por vía vaginal suele ofrecer una mayor eficacia, con desaparición de los síntomas más rápida. Pero esto no significa que deba suspenderse el tratamiento. Si el tratamiento no se realiza según las indicaciones del ginecólogo, la candidiasis vaginal regresa. La mejor forma de evitar el flujo blanco por candidiasis vaginal es mantener una dieta equilibrada, una buena higiene íntima, preferiblemente utilizar ropa interior de algodón, evitar permanecer mucho tiempo con el bikini mojado y usar preservativo en todas las relaciones sexuales. Como ya mencionamos, algunos tratamientos médicos y el uso de medicamentos pueden reducir las defensas de la mujer, aumentando las probabilidades de aparición de candidiasis. En ese caso, consulta con tu ginecólogo cómo prevenir.

¿El Flujo Blanco Puede Ser Embarazo?

Esta es una duda muy común entre quienes están intentando concebir, si el flujo blanco puede ser señal de embarazo. Y la respuesta es SÍ, en parte. En parte, porque en realidad muchas mujeres confunden mucho el flujo blanco con el moco, que sí puede ser indicativo de embarazo. La presencia de este moco, confundido con flujo blanco, puede significar que tu organismo está funcionando como debería y has ovulado. Si continúa durante un tiempo y sucede en abundancia, en algunos casos incluso con la sensación de “escurrir” o mojar la ropa hasta notar el retraso menstrual, puede ser embarazo. Ese aumento en la producción de moco se da debido al aumento en la producción de progesterona. Así que si notas la presencia de este moco con apariencia de pomada en gran cantidad, no tienes síntomas molestos como picor, escozor y ya tienes retraso menstrual, ¡tienes muchas probabilidades de hacerte una prueba de embarazo y que salga positiva!

Higiene Íntima Femenina: ¿Qué Hacer y Qué No Hacer?

Después de leer todo sobre los factores que provocan el flujo blanco, concluimos la necesidad indispensable de una higiene íntima impecable. Pero, algunas mujeres terminan exagerando en la higiene y acaban causando el efecto contrario: en vez de ayudar, terminan perjudicando la salud íntima. Por eso, vamos a listar lo que está indicado y es saludable para la higiene vaginal y lo que no se recomienda hacer. La zona vaginal tiene su propia protección natural y en ella existen miles de bacterias consideradas beneficiosas que forman y controlan la flora vaginal, equilibrando el pH de la zona. Obviamente, la higiene adecuada es necesaria para mantener los hongos y bacterias dañinas bien lejos de la región, pero es importante saber qué utilizar y cómo realizar esa higiene. La higiene íntima es rutinaria, igual que cepillarse los dientes, ¡pero no es tan simple! Actualmente en el mercado existe una infinita cantidad de productos para la higiene íntima, entre jabones, perfumes, toallitas húmedas. Pero la pregunta es: ¿hasta qué punto eso es saludable para la salud vaginal?

  • Jabón íntimo – Hay muchos jabones líquidos para la zona íntima. Consulta con tu ginecólogo cuál es el más adecuado para ti. Evita los jabones íntimos con fragancia y da preferencia a los hipoalergénicos. Su uso está bien, pero no es indispensable. La higiene puede hacerse con jabones en barra convencionales, siempre y cuando se utilicen de manera adecuada.
  • Exceso de higiene – Muchas mujeres creen que una buena higiene íntima es la que se hace varias veces al día y que es necesario “lavar por dentro” o hacer duchas internas para una limpieza completa. Pero los especialistas dicen que ese exceso de higiene elimina la protección natural de la vagina, aumentando las probabilidades de aparición de bacterias e infecciones.
  • Toallitas húmedas – El uso de toallitas húmedas para la higiene puede realizarse en casos aislados, como durante una salida o un viaje. Su uso diario puede descontrolar la acidez local y eliminar la protección vaginal.
  • Lavado con vinagre – No se recomienda el uso de vinagre para el lavado íntimo, excepto bajo recomendación médica.

La higiene íntima adecuada debe hacerse unas 2 veces al día, más que eso no es necesario. La limpieza debe hacerse solo con agua y jabón, y preferiblemente utilizar ropa interior de algodón que permita una mejor ventilación de la zona. Foto: Canon EOS 5D Mark II