Cuando nosotras, las mujeres, descubrimos que estamos embarazadas, inevitablemente uno de los primeros pensamientos es acerca del día del parto. ¿Cómo será? ¿Sentiré mucho dolor? ¿Todo saldrá bien? Y, lamentablemente, es un paso que no se puede planificar del todo, ya que todo puede cambiar dependiendo de la situación, incluso durante una cesárea programada. En el caso del parto vaginal, una de las grandes preocupaciones está relacionada con la episiotomía.

Qué es la Episiotomía

La episiotomía es un procedimiento quirúrgico muy temido por las mujeres y que no suele explicarse en las consultas prenatales, por lo que muchas sólo se enteran después de habérseles realizado. Es un corte de unos cinco a seis centímetros en la zona del periné, entre la vagina y el ano, donde todo está formado por músculos. El procedimiento se utiliza para facilitar el paso del bebé durante el parto vaginal, pero ¿siempre es realmente necesario?

Cuándo Realizar Una Episiotomía

Antiguamente, el procedimiento se realizaba en prácticamente todos los partos vaginales, con el objetivo de ayudar a la mujer durante la expulsión y disminuir los riesgos para el bebé, pero estudios más recientes han mostrado que el método puede ser más perjudicial que beneficioso para la mujer, por lo que ahora solo se indica en casos concretos y realmente necesarios.

Sin embargo, muchos médicos todavía utilizan el procedimiento, generando un debate constante sobre necesidad versus falta de respeto a la mujer. Se ha comprobado que, incluso si la mujer llega a sufrir una laceración del periné durante el parto, la cicatrización es más rápida que la de una episiotomía y las probabilidades de necesitar puntos son mínimas.

Cuándo Se Realiza la Episiotomía

La episiotomía se lleva a cabo durante la expulsión, cuando ya es posible ver la cabeza del bebé, y tras el parto se realiza la sutura para el cierre de la herida. La cicatrización puede tardar hasta 6 semanas y la mujer debe evitar esfuerzos físicos y, especialmente, las relaciones sexuales. Si no cicatriza adecuadamente, la zona puede desarrollar fibrosis, dolor prolongado y, en casos graves, pérdida de sensibilidad en la zona y debilidad del periné, lo que incluso puede causar problemas intestinales.

Indicaciones para la Episiotomía

Por supuesto, toda regla tiene su excepción, y lo mismo aplica para la episiotomía. Hay situaciones que requieren intervención médica para ayudar a que el bebé nazca más rápidamente, priorizando la salud de madre e hijo. Las indicaciones más comunes son para mujeres con un periné muy rígido que dificulta el paso del bebé, para partos de nalgas donde el bebé no está de cabeza sino sentado y en casos de bebés muy grandes o con sobrepeso.

Durante partos muy complicados donde es necesario utilizar fórceps o ventosa, la episiotomía también está indicada para evitar una laceración más grave en la mujer. Por ello, cada caso debe evaluarse individualmente y valorar las necesidades reales para evitar complicaciones mayores.

Cómo Evitar el Procedimiento

Algunos estudios sobre el tema han señalado una forma de evitar la episiotomía y que el parto vaginal transcurra como se espera, sin laceraciones ni puntos, que es el masaje perineal. El masaje perineal busca relajar los músculos de la zona, mejorando la elasticidad y evitando desgarros.

Debe iniciarse a partir de la semana 34 de embarazo y realizarse una o dos veces por semana. El masaje, además de fortalecer los músculos del periné, ayuda a reducir el dolor intenso del parto natural.

El masaje debe hacerse en la parte interna de la vagina y con las manos debidamente lavadas, limpias y uñas recortadas. Con la ayuda de vaselina líquida o en pasta, o incluso aceite vegetal puro, se debe lubricar la zona vaginal con los dedos. Los dos pulgares deben introducirse unos 3 cm, orientados hacia abajo, y presionarse hacia abajo y hacia los lados en dirección al ano hasta sentir hormigueo en la zona; al llegar a ese punto, se debe mantener la presión durante 2 minutos.

Hablar con tu ginecólogo en las consultas prenatales para resolver todas tus dudas es también una forma de conocer todos los procedimientos que se pueden realizar durante el parto. Si no deseas que te realicen una episiotomía, puedes solicitarlo a tu médico o incluso dejar constancia en tu cartilla de embarazo, que será entregada en la maternidad al ingresar al hospital.

Ver también: Parto Natural – Naciendo sin Intervenciones

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