Hoy en día, uno de los partos más raros de ocurrir es el parto natural, aunque en los últimos años ha aumentado la búsqueda de este tipo de parto y de especialistas que lo acompañen y apoyen, sigue siendo minoría, a pesar de ser uno de los métodos más antiguos para traer un bebé al mundo.

El parto natural, diferente al parto normal , es cuando el bebé nace sin ninguna intervención médica y sin anestesia, mucho menos sin el uso de sustancias que aceleran el trabajo de parto. El parto natural ocurre de manera natural, todo a su debido tiempo y como el cuerpo lo indique, sin episiotomía para facilitar la salida del bebé. La mujer tiene su espacio y su tiempo para actuar y hacer lo que sienta ganas para aliviar las contracciones y facilitar el trabajo de parto. En el parto natural, la mujer es totalmente responsable y participa activamente en el momento del nacimiento de su bebé.

Hoy en día, grandes maternidades apoyan el parto natural y ofrecen a sus embarazadas bañeras para relajarse durante el trabajo de parto y un espacio muy cómodo para el acompañamiento de la familia. Pero también pueden ocurrir en casas de parto, que cada vez adoptan más esta opción, o buscando una especialista en el tema que pueda acompañar hasta el parto, conocidas como doulas, y podrás tener tu parto natural o humanizado , como se suele llamar ahora, en la comodidad de tu hogar. Por supuesto, las doulas deben estar acompañadas por un médico especializado y deben estar preparadas para cualquier emergencia tanto de la mamá como del bebé, siempre equipadas con dispositivos para atención de emergencia y reanimación si es necesario.

¿Cuáles son las Ventajas del Parto Natural?

Si sueñas con traer a tu bebé al mundo de forma que tú seas la única responsable para que eso ocurra, el parto natural es el parto ideal. Como no tomarás analgésicos ni ninguna anestesia, tú misma controlarás el dolor que tu cuerpo está sintiendo, pudiendo caminar, ducharte, quedarte en la bañera o hacer lo que te haga sentir cómoda para soportar los dolores hasta el nacimiento. Al no utilizarse ninguna intervención, la posibilidad de que ocurran efectos secundarios es mínima, casi inexistente tanto para la madre como para el bebé.

Durante el parto natural, no eres inmovilizada, tienes total control de tu cuerpo y autonomía y lucidez para moverte como quieras y sentirte cómoda. Además, tú misma puedes asistir al momento de la salida del bebé, trayéndolo tú misma al mundo con tus propias manos. Como en otros partos, no será necesario el uso de sonda urinaria ni medicación para ayudar, y mucho menos de equipamientos que, de cierto modo, pueden llegar a ser agresivos para sacar al bebé del vientre; en el parto natural, el bebé saldrá sólo cuando esté listo y quiera salir.

Si estás acompañada de tu pareja o familiares, podrán ayudarte con masajes de relajación, ejercicios para aliviar los dolores e incluso el cariño y la proximidad ya ayudan mucho en ese momento. Si tu opción es tener un parto natural, debes prepararte de antemano buscando un médico que te acompañe y apoye esa elección. Que ya esté decidido el lugar del nacimiento y que sea adecuado, preferiblemente no muy lejos de un hospital por si se necesitara en una emergencia. Busca a personas que ya hayan vivido esta experiencia y pide información, conversa y resuelve todas tus dudas. Para lograr tener el parto natural de tus sueños, deberás estar preparada no sólo psicológicamente, sino también contar con todo el apoyo de tu pareja y familiares y estar asistida por especialistas que te darán toda la seguridad necesaria para ese momento.

Ver también: Relato de Parto Natural – Por Cibele Barbosa

Foto: eyeliam