Los gusanos en niños, conocidos en medicina como parásitos, son organismos que viven y se manifiestan en el intestino tanto de adultos como de niños. Algunos de estos bichitos que deciden habitar en las barrigas ajenas pueden verse a simple vista, como es el caso de las tan conocidas lombrices.

Existen bichitos que no pueden ser visualizados fácilmente y son conocidos como protozoos parásitos, como es el caso de la giardia1. La transmisión de ambos ocurre a través de la ingestión de los huevos del parásito, lo que puede suceder a través de alimentos mal lavados que contengan un residuo de tierra o, incluso, por el simple hecho de que el niño se lleve la mano sucia a la boca después de jugar. Por eso, raramente escucharás sobre gusanos en niños menores de 6 meses, quienes apenas tienen contacto con el suelo y así no están expuestos a los factores de riesgo. Otra situación que está fuera de riesgo de gusanos en niños, es la de aquellos que se alimentan únicamente de lactancia materna exclusiva, pues no corren el riesgo de ingerir alimentos contaminados.

Uno de los gusanos en niños más conocidos y con mayor número de casos, es la lombriz2. Este bichito puede llegar a medir hasta 40 cm dentro de una pequeña barriguita, más precisamente dentro del intestino. La lombriz se desarrolla y se alimenta de los nutrientes del cuerpo del niño, lo que termina generando problemas graves de salud, como:

  • Retraso en el crecimiento
  • Obstrucción intestinal (lo que hace que la barriga del niño esté hinchada)
  • Alteraciones en el humor y comportamiento del niño

No siempre los gusanos en niños presentan señales y a veces solo se descubren mediante la realización de un análisis específico de heces, pero cuando hay síntomas pueden presentarse de diversas formas, como:

  • Dolores abdominales frecuentes
  • Estreñimiento
  • Náuseas
  • Alteración del apetito (puede tanto aumentar como disminuir)
  • Cambios en el peso
  • Malestar general

Otro parásito menos común hoy en día, pero que aún puede ocurrir, es el que ocasiona el conocido “amarelão” , este gusano termina succionando la sangre del intestino del niño, absorbiendo todos los nutrientes, causando falta de hierro, proteínas y vitaminas y dejando al niño anémico. El “amarelão” puede causar en el niño problemas cardíacos, pulmonares e incluso afectar a su crecimiento y desarrollo. Este tipo de gusano suele contagiar al niño por contacto con la piel, normalmente al pisar en lugares contaminados.

¿Cómo tratar a los niños con gusanos?

Existe una extensa lista de medicamentos para los gusanos, pero deben ser recetados y prescritos por el pediatra. A través de exámenes o incluso de los síntomas, el médico sabrá de qué tipo de gusanos se trata y cuál es la dosis que debe tomar el niño. Se recomienda que el examen de heces se realice con frecuencia, siempre bajo solicitud del pediatra responsable del niño y cuando lo considere necesario.

¿Cómo evitar los gusanos en niños?

La buena higiene es esencial para mantener a los gusanos y todo tipo de parásitos alejados no solo de los niños, sino también de toda la familia. Las mascotas deben estar debidamente desparasitadas también, para que no contagien a través de las heces a las personas que tienen contacto directo con ellas; por eso, habla con un veterinario.

Los demás cuidados que deben seguirse de forma rutinaria son:

  • Lavarse siempre las manos antes de las comidas y después de ir al baño
  • Beber solo agua potable, filtrada o hervida.
  • Lavar bien los alimentos, principalmente verduras, hortalizas y frutas.
  • Cocinar bien los alimentos, especialmente la carne de cerdo.
  • Mantener la casa y el lugar donde los niños jueguen siempre limpios

Evitar andar descalzo y llevarse las manos a la boca, aunque sea una tarea bastante difícil cuando el niño está en la fase oral o cuando tiene el hábito de morderse las uñas, pero son cuidados necesarios para evitar la contaminación y así prevenir los gusanos en los niños3.

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