Desde tiempos inmemoriales, el cuidado del ombligo del bebé justo después del nacimiento es motivo de gran cautela y preocupación. Antiguamente se envolvía la zona del ombligo con una faja umbilical para mantener la región firme y protegida de posibles bacterias e infecciones. Sin embargo, con el avance de las investigaciones relacionadas con este tema, los cuidados también fueron actualizados. Pero después de que el muñón se seca y cae, notas una pequeña protuberancia en la zona. ¿Será por falta de cuidado? ¿Puede haber surgido la hernia umbilical debido a una higiene inadecuada o a cuidados incorrectos con la zona?
¿La hernia umbilical es por falta de cuidado?
No, la hernia umbilical no tiene nada que ver con los cuidados aplicados al ombligo. La hernia umbilical es una protuberancia considerada anormal que aparece en la región del ombligo y que puede surgir justo después de que cae el muñón umbilical, o un tiempo después1.
La protuberancia es tan evidente que puede verse y sentirse al tacto. Esto ocurre porque un trozo del intestino o algún fluido interno del abdomen se ha desplazado hacia la parte superior del músculo, sobresaliendo en el abdomen o, más específicamente, en la zona umbilical.

La hernia umbilical es una ocurrencia común y no se considera grave, aunque genere gran preocupación en los padres cuando la notan. Aun así, requiere atención para evitar complicaciones más graves. Es un problema que afecta aproximadamente al 10 a 20% de los niños en su primera etapa de vida, siendo más probable en bebés prematuros o con bajo peso al nacer.
Los principales síntomas de la hernia umbilical, además de la protuberancia visible, son la sensibilidad en el área umbilical. Además, pueden aparecer pequeños bultos que se notan cuando el niño está de pie y desaparecen al acostarse. Náuseas y vómitos también pueden ocurrir cuando se presenta la hernia.
¿Los bebés pueden nacer con hernia?
Sí, algunos bebés ya pueden nacer con hernia umbilical, mientras que en otros solo se presentan los primeros signos después de que cae el muñón o en el transcurso de los meses. Una vez que el muñón umbilical cae, tarda alrededor de un mes en cicatrizar por completo y adquirir la apariencia de un ombligo normal. Si se nota una protuberancia, o el ombligo no se ve como debería, se debe consultar al pediatra para una evaluación.
Causa de la hernia umbilical
La causa de la aparición de la hernia umbilical es el mal cierre del músculo en la zona abdominal. Como el cordón umbilical está conectado a los músculos y al tejido local, y el anillo umbilical se cierra antes del nacimiento del bebé, lo que puede ocurrir es que, debido a un cierre incompleto, la pared intestinal se desplace por ese espacio, causando la protuberancia.
Cirugía de hernia umbilical
¿Qué padre o madre no se preocupa al escuchar la palabra «cirugía»? Aún más cuando se trata de un bebé que prácticamente acaba de nacer. Pero el tratamiento de la hernia umbilical consiste simplemente en una cirugía de reparación, que puede realizarse mediante una incisión en el abdomen o mediante un método más moderno, que es la laparoscopía, un procedimiento menos invasivo.
Ambos procedimientos son seguros y de recuperación sencilla, con una eficacia del 100% en la solución del problema. El periodo de recuperación recomendado es de 2 a 3 semanas, requiriendo reposo absoluto y el menor esfuerzo posible2.
Tal vez esto sea un poco difícil para bebés más grandes que ya caminan, pero es de suma importancia para una correcta recuperación. Hay casos en los que la hernia umbilical desaparece de forma natural con el paso del tiempo, especialmente en bebés que la presentan desde el nacimiento. Algunos pediatras pueden incluso recolocar la protuberancia en su sitio con las manos durante el examen físico, pero si no es posible, será necesaria la cirugía de reparación.
Riesgos de no tratar la hernia umbilical
Si el tratamiento adecuado no se realiza, pueden ocurrir complicaciones más graves, como que la cavidad abdominal se cierre y la protuberancia quede afuera, imposibilitando su retorno3. Cuando esto ocurre, el flujo sanguíneo al intestino disminuye y puede provocar la muerte del tejido o gangrena en la zona. Así, existe un alto riesgo de infección en el área, pudiendo extenderse por toda la región abdominal e incluso suponer riesgo de muerte.
Vea también: ¿Cómo cuidar el ombligo del bebé?
Foto: tresross







