El VPH, una enfermedad de transmisión sexual causada por el virus papilomavirus que provoca verrugas de distintos tamaños en la zona genital y es responsable del 70% de los casos de cáncer de cuello uterino, también es considerada la tercera principal causa de muerte entre las mujeres en todo Brasil. Las mujeres están propensas a sufrir este problema en cualquier etapa de su vida desde que mantengan relaciones sexuales, así que, ¿qué hacer cuando la enfermedad aparece en una fase poco recomendable para tratamientos, es decir, cuando hay VPH en el embarazo?

Afortunadamente, el VPH en el embarazo no representa riesgos para el desarrollo fetal, pero debe ser debidamente tratado hasta la 34ª semana de gestación para evitar el riesgo de contagio del bebé durante el parto. Aunque el contagio es poco común, los médicos extreman las precauciones en el caso del VPH en el embarazo, ya que si el bebé resulta contagiado puede sufrir también verrugas en la zona genital, en la cara, cavidad oral, laringe y ojos. Cabe recordar que el VPH en el embarazo no es una indicación por sí sola para una cesárea a menos que las lesiones sean grandes y se consideren graves.

La gran preocupación de las madres cuando descubren el VPH en el embarazo es estar transmitiendo la enfermedad a su bebé. Sin embargo, está comprobado que el VPH no atraviesa ni puede penetrar en el líquido amniótico y tampoco afecta a la sangre, por lo que la única preocupación es la transmisión durante el parto.

Tratamiento del VPH en el Embarazo

Aunque durante el embarazo sea imposible realizar ciertos tratamientos, afortunadamente el VPH no está en esta lista, lo que permite tratar la enfermedad incluso durante la gestación. Claro que todo depende del tamaño de las lesiones y de su localización, por ejemplo, si se encuentran en la parte externa de la zona genital es más fácil retirarlas con la ayuda de ácidos. Si las lesiones son más grandes y graves, es necesario extirparlas mediante cirugía. Ambos tratamientos se recomiendan realizarlos hasta la 34ª semana de gestación para que cicatricen antes del nacimiento del bebé.

Los métodos habitualmente empleados para el tratamiento y eliminación de las verrugas del VPH como la electrocauterización y los inmunomoduladores no se recomiendan durante el embarazo pues pueden presentar riesgos para la gestación. Los electrocauterizadores estimulan la contracción uterina y aumentan el riesgo de parto prematuro y los inmunomoduladores no tienen una eficacia comprobada ni se conocen sus efectos adversos, por lo que es mejor no arriesgarse. Es bastante común que después del nacimiento del bebé, las lesiones causadas por el VPH en el embarazo desaparezcan de forma natural. Esto ocurre porque el sistema inmunológico de la mujer, que antes del embarazo estaba más bajo, comienza a normalizarse. Aunque desaparezcan los signos, se recomienda el seguimiento con su ginecólogo, quien evaluará la necesidad de continuar con algún tratamiento adicional.

La mejor forma de evitar el VPH en el embarazo es cuidarse para que no ocurra el contagio. El Ministerio de Salud ofrece de manera gratuita la vacuna contra el VPH para niñas de 9 a 13 años y recomienda la vacunación para mujeres hasta los 26 años, aunque solo es posible recibir esta vacuna en clínicas privadas. Otra medida aún más segura es la realización preventiva de la citología o prueba de Papanicolau, que todas las mujeres sexualmente activas deben realizar al menos una vez al año, previniendo así posibles manifestaciones de enfermedades, infecciones y lesiones graves. Al realizar la citología es posible detectar la aparición de bacterias locales, posibles heridas y empezar a tratar cualquier problema detectado en la zona genital anticipadamente evitando complicaciones futuras como el cáncer de cuello uterino.

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Foto: Renée D´Avila