Desde niños ya soñamos con una familia, con hijos y con los cuidados que vamos a darles. Pero cuando crecemos y vemos cuánta responsabilidad implica tener hijos, el sueño de tener una casa llena puede quedar de lado y también la cantidad de hijos que deseábamos. Antes la idea era tener 3 o 4 hijos y hoy tener un hijo único parece la mejor opción, ¿o no?

Antiguamente lo normal era ver familias grandes con muchísimos hijos, eran 7, 8, 10 o 12 hijos. Muy diferente de los tiempos actuales, donde esto viene disminuyendo cada vez más, incluso en aquellos casos donde la pareja decide no tener hijos1. Las excusas son la vida ajetreada, las dificultades financieras, la dificultad de conquistar las cosas y el motivo más citado, lo difícil que es educar a un niño, especialmente en el mundo de hoy. Pero para quienes dejan que el deseo de la maternidad hable más fuerte, ¡la duda de tener un hijo único o más siempre está presente!

Entonces llega el primer hijo, y enseguida comenzarás a escuchar la famosa frase: “¿Cuándo tendrás el segundo?” o “Ahora tienes que tener otro para que forme parejita, ¿no?”. Por supuesto que este tipo de frases y preguntas se van a repetir si tienes 1, 2, 3 o 4 hijos, al fin y al cabo la curiosidad ajena sobre nuestro deseo de tener más hijos, o solo tener un hijo único, siempre existirá. Y convenimos, ¡qué situación incómoda, verdad? Si queremos tener más hijos o solo uno es una elección nuestra, ¡y saldrá solo de una decisión nuestra!

Nosotros, los padres, a la hora de tomar esta decisión nos dividimos en varias cuestiones y detalles, además, claro, de muchas preocupaciones porque siempre queremos dar y proporcionar lo mejor a nuestros hijos. Pero entonces surge la siguiente cuestión: ¿será que poder dar todo lo mejor pero que se críe solo es una buena opción? ¿O será que compartir la comodidad, pero tener un hermano como compañero de vida y de camino vale más la pena? Esta es una duda constante entre las parejas que ya tienen un hijo único, aún más para aquellas en las que el hijo ni siquiera pide un hermano. Para los que están siempre pidiendo un hermanito a papá y mamá, termina siendo una decisión más fácil de tomar, ya que la solicitud parte de quien puede sufrir más con el nacimiento del segundo hijo.

Pros y Contras de Tener Solo un Hijo

Desde siempre, se ha señalado y asociado a un niño hijo único como alguien consentido y sin límites, ¡cuando en realidad no podemos afirmar esto! El niño es exactamente lo que recibe en casa y depende de la educación que dan los padres. Por esto, no podemos generalizar. Claro, si el niño recibe todo lo que quiere sin límites y reglas terminará siendo un pequeño reinito y pensará que manda en el mundo, y eso no es un privilegio del hijo único, sino un resultado del exceso de mimos sea cual sea el número de hijos que tengas.

Por la falta de tiempo de los padres debido a sus vidas profesionales ajetreadas, vemos cada vez más “el intercambio de afecto por bienes materiales”, y esto puede parecer compensador en el momento, pero genera problemas muy grandes posteriormente por la falta de lo que realmente importa para el crecimiento de un niño, que es la presencia, el amor y la atención de los padres. Poner límites y reglas no significa ser malos padres, y mucho menos ser unos verdugos como inevitablemente nos sentimos al castigarlos por algún error, sino que estamos enseñando con amor que la vida no es como queremos y ni siempre es como esperamos.

Los estudios sobre hijo único señalan que tienen más posibilidades en la vida de alcanzar futuros más brillantes, ya que reciben una mejor educación, mejores estudios y una mejor calidad de vida2. Con un solo hijo los padres pueden proporcionar cursos, viajes, paseos y todo lo que sume a su desarrollo, mucho más que las familias con más hijos donde todo se hace más difícil.

Por otro lado, ese mismo estudio señala que los hijos únicos pueden tener problemas de relación y socialización ya que están acostumbrados a vivir solos y no a aprender desde pequeños a compartir las cosas y convivir con otras personas3. Así que en realidad es un juego de pros y contras como todo en la vida. Lamentablemente, no siempre acertamos y ni somos los mejores padres el 100% del tiempo, al fin y al cabo, somos humanos. Independientemente de la elección que hagamos o del número de hijos que tengamos, les daremos lo mejor y haremos todo lo posible para verlos felices y bien educados.

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Foto: Ivan de Paula