La soja es un grano rico en proteínas, vitamina A y C y varios minerales. También es conocida por ser una gran aliada para quienes desean reducir el colesterol malo y aumentar el colesterol bueno, además de ser rica en isoflavonas.
Las isoflavonas son un tipo de fitoestrógeno, hormonas encontradas en las plantas, muy similares a las que se encuentran en el cuerpo1. Son compuestos orgánicos naturales de origen vegetal presentes principalmente en la soja y sus derivados.
Sin embargo, estas mismas sustancias generan muchas dudas, especialmente para quienes buscan quedarse embarazadas. Al fin y al cabo, ¿las isoflavonas ayudan o dificultan el éxito de un embarazo?

¿Qué son los fitoestrógenos?
Los fitoestrógenos son hormonas derivadas de plantas, parecidas al estrógeno. También se les llama “estrógeno dietético”, ya que, cuando se consumen, pueden causar efectos similares a los de las hormonas estrógenas, es decir, tienen una acción similar a las hormonas femeninas.
Estructuralmente, los fitoestrógenos se asemejan a la hormona presente en el cuerpo, pero su acción no es la misma. Incluso, no todas las isoflavonas actúan igual. Algunas funcionan como bloqueadores de estrógeno, engañando al cuerpo para que produzca la hormona en mayor cantidad. Otras son confundidas por el cuerpo con el estrógeno, lo que puede empeorar desequilibrios hormonales.
¿Cómo actúa la isoflavona en el cuerpo?
La idea es que las isoflavonas pueden bloquear los receptores de estrógeno en el cerebro, “engañándolo” para que piense que los niveles de estrógeno del cuerpo son bajos. Así, el cuerpo comienza a producir más estrógeno, lo que puede ser útil para quienes tienen un ciclo menstrual irregular o amenorrea. Por eso, las isoflavonas también son conocidas como estrógenos naturales.
Entonces, en teoría, la isoflavona debería usarse de forma similar al clomifeno, al inicio del ciclo para estimular la maduración de los óvulos. Cuando el efecto de la isoflavona pasa, el cuerpo libera LH, desencadenando la ovulación. El problema es que esto no es necesariamente lo que sucede en la realidad.
¿El uso de isoflavona puede ser perjudicial para la salud?
Los medicamentos son probados y controlados. En cambio, las isoflavonas pueden ser imprevisibles. Mientras que algunas realmente bloquean los receptores de estrógeno, otras imitan el efecto de esta hormona. Como consecuencia, esto puede empeorar los desequilibrios hormonales.
También hay evidencias de que las isoflavonas en dosis elevadas pueden estimular el crecimiento de ciertos tipos de cáncer que se alimentan de estrógeno2. También pueden causar problemas en la tiroides, llevando al hipotiroidismo. Por eso, ¡es necesario tener cautela con la ingesta de isoflavonas!
¿Quién se beneficia de la isoflavona?
Dado que el uso de isoflavonas no es tan predecible como el de los medicamentos, es necesario tomar precauciones con su uso. Las mujeres que más pueden beneficiarse de las isoflavonas son aquellas que presentan desequilibrios hormonales leves, que tienen ciclos irregulares o amenorrea no asociada a algún síndrome.

Además, la isoflavona también tiene la capacidad de disminuir los síntomas del síndrome premenstrual, y de ayudar en la prevención de osteoporosis, enfermedades cardiovasculares e incluso enfermedades crónicas. También ayuda a aliviar los síntomas de la menopausia, como los sofocos y otros efectos del desequilibrio hormonal3.
Esto se debe a que su estructura química contiene propiedades inmunoestimulantes y antioxidantes que ayudan a normalizar los niveles de estrógeno en el organismo. Es decir, la isoflavona puede ser una buena opción como terapia de reemplazo hormonal natural.
¿Para quién no está indicada la isoflavona?
La isoflavona no debe ser utilizada por mujeres con síndromes hormonales diagnosticados, como en el caso del SOP. Las mujeres con miomas, endometriosis, problemas de tiroides, insuficiencia renal, enfermedad hepática o enfermedades fibroquísticas de la mama (como el cáncer de mama) y mujeres embarazadas también deben evitar el uso de esta sustancia.
Y otro aviso: esta terapia hormonal a través de la isoflavona sólo debe realizarse en personas adultas, es decir, mayores de 18 años. Esto se debe a que, al ser una sustancia que interfiere en la producción de estrógeno, su mal uso puede afectar a la maduración sexual.
También es importante considerar la interacción con otros medicamentos. El uso de isoflavonas puede interactuar con medicamentos como antibióticos, antidepresivos, clomifeno y otros inductores, medicamentos para la tiroides y algunos analgésicos.
¿Cómo usar la isoflavona?
Una de las mejores formas de consumir isoflavonas es a través de los propios granos de soja o productos elaborados con ella, como el tofu o la leche de soja. La alternativa son los suplementos de isoflavona en cápsulas.
Las cápsulas de isoflavona son fáciles de encontrar en la farmacia, pero los suplementos deben ser de buena procedencia para asegurar que realmente ofrecen la cantidad de isoflavona anunciada. Para un efecto más perceptible se recomienda el uso de suplementos. Al igual que los medicamentos con efectos similares, la isoflavona debe usarse durante periodos cortos, como mucho durante algunos meses.
Lo ideal es usar la isoflavona de la misma forma que el clomifeno: de los días 3 a 7 o 5 a 9 del ciclo, en la menor dosis posible si está usando un suplemento.
¿Cuáles son los posibles efectos secundarios?
Los efectos secundarios posibles incluyen dolores de cabeza, molestias gastrointestinales, fatiga y sensibilidad en los senos. Normalmente duran poco tiempo.
Las investigaciones sobre la verdadera eficacia de la isoflavona son contradictorias, pero para una mujer con leves desequilibrios hormonales, puede ser suficiente para resolver el problema. Si tienes más de 35 años, debes pensar bien en esta opción: a partir de esa edad, el tiempo es esencial.
De cualquier manera, al utilizar cualquier tipo de suplemento, incluso fitoterapéutico, recuerda siempre buscar la orientación de un profesional médico y jamás compres medicamentos sin consejo médico. También es importante respetar la fecha de caducidad indicada en el envase y asegurarse de que el producto no interactúe con otro medicamento, causando más problemas de salud.







