¿No son los bebés tan lindos, tiernos y perfumados? Pero para mantenerlos así son necesarios algunos cuidados que, además de preservar su aspecto adorable, asegurarán una salud adecuada, alejando enfermedades, malos olores y las temidas rozaduras. Pero al final, ¿cuál es la forma correcta y cómo limpiar al bebé adecuadamente?
Normalmente, los bebés más pequeños necesitan más cambios de pañal y mayores cuidados con la higiene, ya que suelen ensuciar el pañal más veces que los mayores. En los primeros meses de vida, como suelen evacuar justo después de las tomas y aún no controlan la orina, lo hacen varias veces, los cambios pueden llegar hasta ocho veces al día. Conforme crecen, los cambios de pañal van disminuyendo progresivamente y solo se debe cambiar cuando esté sucio o con mucha cantidad de pis.
Como la zona íntima del bebé es muy delicada, la limpieza debe hacerse de forma minuciosa y suave. Contando con la ayuda de productos y objetos apropiados para el uso en bebés. Algunos padres optan por limpiar al bebé con algodón y agua tibia; otros, buscando practicidad, utilizan toallitas húmedas. Existe una extensa lista de marcas y productos para la higiene del bebé, pero se recomienda escoger aquellos sin perfume o marcas reconocidas que hayan comprobado dermatológicamente sus productos. Así se previene la aparición de posibles alergias por productos de higiene.
Después de realizar todo el procedimiento de limpieza del bebé, retirando cualquier residuo de pis y heces, el uso de pomada para rozaduras es indispensable. La orina es muy ácida y, como permanece un rato en el pañal, puede causar edemas y graves rozaduras que traen dolor e incomodidad para el bebé. Con el uso de la pomada, la zona íntima del bebé quedará protegida hasta el siguiente cambio de pañal. Una advertencia importante siempre a recordar es la higiene de las manos. Antes de realizar cualquier procedimiento de limpieza del bebé, especialmente el cambio de pañales, las manos deben lavarse adecuadamente con agua y jabón, para evitar que bacterias sean llevadas al área de la vagina, el ano o el pene del bebé, disminuyendo así los riesgos de infecciones urinarias.
Higiene íntima – ¿Cómo limpiar a las niñas?
Para quienes piensan que el cambio de pañal es algo del otro mundo, cuando se trata de una niña, ahí sí que se complican, especialmente los papás. La genitalidad femenina, al estar formada por varios pliegues que cubren la vulva, requiere cuidados más minuciosos, ya que los restos de heces pueden quedarse entre estos pequeños pliegues. Además de tener cuidado con cada detalle, hay que prestar atención a la dirección y la forma en que se pasa el algodón o la toallita húmeda por la zona.
El procedimiento correcto es limpiar siempre de delante hacia atrás, de la vagina al ano. Porque si se hace al revés, las bacterias del ano y los restos de heces pueden ir a la vagina causando infecciones. La limpieza debe hacerse normalmente con algodón y agua tibia o una toallita húmeda, o bien durante el baño, lavando con agua y jabón apropiado para bebés.
Un gran miedo de los padres inexpertos es, durante la limpieza de la zona íntima, dañar o causar algún daño al himen de la vagina del bebé. Y esto no es posible, ya que la limpieza se realiza de forma externa y debe hacerse con la máxima delicadeza. Con los dedos es posible separar los labios mayores y limpiar bien toda la zona con cuidado. No es necesario frotar con fuerza, ya que la vagina tiene su protección natural y también debe mantenerse. Tras el procedimiento de higiene, se debe secar bien la zona con una toalla suave y aplicar la pomada anti rozaduras. Después de este proceso, se puede cambiar la ropa normalmente. Una advertencia muy importante para las mamás es que, bajo ninguna circunstancia, se deben usar jabones íntimos en bebés, ya que alteran el pH de la vagina.
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Fotos: jon hayes, mary







