¡Mi marido quería mucho al tercer hijo y yo también! ¡Pero nunca lo imaginé, porque sufrí mucho en el posparto de Júlia. El tiempo fue pasando y cuando Julia cumplió 5 años decidimos empezar a intentarlo. En el primer mes de intento: ¡pam, positivo! y mi marido no lo creía, porque la segunda línea era muy clarita, pero claro, aún faltaban 5 días para el tan esperado retraso…

Estaba embarazada nuevamente por cuarta vez, sí, cuarta vez… sufrí un aborto en mi segundo embarazo. Ya con 11 semanas descubrimos a nuestro príncipe para completar nuestra familia!!! Ni hace falta decir que papá tenía una sonrisa de oreja a oreja, jeje. ¡La barriga creciendo y mi amor solo aumentaba!

El mismo día que cumplí 37 semanas fuimos a una fiesta de cumpleaños de nuestros primitos gemelos. Mi fecha de parto era cerca del 10/02 y el día de la fiesta era el 17/01, mi hija mayor Luísa hasta sintió que el hermano podría nacer ese fin de semana y sugirió que llevara la maleta, pero muy terca, dije que no hacía falta, sin saber que faltaba poco para conocer a mi tercer gran amor.

Decidimos quedarnos en un hotel para que yo pudiera descansar y regresar a casa al día siguiente. Al llegar de la fiesta me di una ducha bien larga y me acosté, pero no podía dormir y como a las 3 de la mañana sentí las piernas mojadas, desperté a mi marido y le dije: Mi bolsa se rompió y él medio dormido contestó: mentira, y yo, ¡verdad! Jajaja Fui al baño y realmente se había roto!!! Tranquilamente me di un baño, me lavé el cabello y llamé a mi gineco-obstetra para contarle todo, como estaba a 3 horas de la ciudad de mi médico, me pidió que tuviera el parto donde estaba y por supuesto le dije que no, y le pedí que me esperara en el hospital.

Sentí una paz tan grande, pero tan grande que solo Dios sabe. Con mis dos hijas y mi marido en el coche, partimos hacia el hospital, por suerte era madrugada y no había tráfico. Al llegar, mi médico me examinó y ya me llevó al quirófano, mi única preocupación era la salud de mi hijo. Ah, la ropita también, jeje, no tenía ni una pieza, estaban todas en casa (hice el control prenatal en otra ciudad). Fue una carrera enorme, pero gracias a Dios todo salió bien y mi príncipe nació hermoso y fuerte a las 6:47 de la mañana y mamá solo le dio un besito y lo llevaron a la habitación para alegría de sus hermanas y de papá. ¡Pedro Joaquim mi vida!

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Fotos: Archivo Personal