Desde el momento de la concepción es cuando comienza el desarrollo de un nuevo ser. Sin embargo, sabemos que desde el primer instante el entorno que ofrece el organismo puede influir en el futuro del embrión. Por lo tanto, es esencial que la mujer que planea quedarse embarazada se prepare bien y consiga un buen estado nutricional para el bebé que crecerá dentro de su cuerpo.

Si estás embarazada o intentando concebir ciertamente ya has oído hablar del ácido fólico, cuyo nombre es folato (o vitamina B9), un componente primordial para una gestación saludable. Son muchos sus beneficios: contribuye a evitar la anemia, el parto prematuro y la depresión posparto de la madre, ayuda en la formación de la médula espinal y el cerebro del bebé.

CUANDO SE PIENSA EN QUEDAR EMBARAZADA ES FUNDAMENTAL PLANIFICARSE

Para que te hagas una idea, este nutriente es tan importante que desde que el enriquecimiento de harinas de trigo y maíz con hierro y ácido fólico se volvió obligatorio en Brasil, a través de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), la prevalencia de enfermedades del tubo neural en bebés disminuyó un 30% en el país.

Esta información se obtuvo comparando los registros de nacimiento del periodo antes (2001-2004) y después del enriquecimiento obligatorio de las harinas (2005-2014). En el periodo previo al enriquecimiento, se registraron 0,79 casos de enfermedades del tubo neural por cada mil nacidos vivos, mientras que en el periodo posterior se encontraron 0,55 casos por cada mil nacidos vivos.

El hecho es que toda embarazada necesita un mayor aporte de esta sustancia (entre 0,4 mg y 0,8 mg por día), pero difícilmente se puede obtener la cantidad ideal solamente a través de la alimentación, surgiendo así la necesidad de la suplementación. Actualmente, en el mercado, además del ácido fólico (la forma sintética de la vitamina), el producto se encuentra también en la forma de metilfolato (la forma activa de la vitamina).

En este artículo, detallaremos el tema explicando, además, por qué el folato está en la mayoría de los multivitamínicos y por qué la suplementación con metilfolato ya se ve como la manera más beneficiosa de obtener este poderoso nutriente.

  1. ¿Cómo actúa la vitamina B9 en la gestación?
  2. Diferencias entre ácido fólico y metilfolato: ¿cuál es el mejor?
  3. Por qué suplementar folato es fundamental

¿Cómo actúa la vitamina B9 en la gestación?

Desde principios de los años 90, los especialistas en el tema coinciden en que el valor de la vitamina B9 es enorme, ya sea antes del embarazo, ya durante la gestación. Tal importancia se debe al efecto protector de esta vitamina contra la malformación del tubo neural, durante el desarrollo fetal.

Como el tubo neural se desarrolla en los primeros 28 días de embarazo, la recomendación general es que todas las mujeres en edad fértil consuman folato. Sin embargo, hablando más específicamente, el tiempo previsto más adecuado para comenzar la suplementación sería tres meses antes de que la mujer quede embarazada, continuando esta ingesta durante el primer trimestre de la gestación.

El tubo neural se desarrolla en la columna vertebral y la malformación ocurre cuando, en las primeras cuatro semanas de embarazo, el cerebro y el cráneo y/o la médula espinal y la columna vertebral no avanzan de manera adecuada.

Tras varios estudios, se han encontrado fuertes evidencias de que el aumento en la ingesta de vitamina B9 puede disminuir el riesgo de estas malformaciones, siendo las más comunes:

  • Espina bífida – es una formación irregular de los huesos de la columna vertebral, cuando el tubo neural no se cierra completamente y la columna dorsal (el centro de la espalda) queda expuesta o sobresaliente, existiendo una hendidura. Así, los nervios espinales (que se conectan a la médula) no se desarrollan por completo, pudiendo ocurrir parálisis total o parcial;
  • Anencefalia – se caracteriza por una malformación del sistema nervioso central en la que hay ausencia parcial del cerebro y de la bóveda craneal. En algunos casos, el tejido cerebral puede quedar expuesto. Es más frecuente en niñas. Esta condición provoca muerte fetal o muerte precoz, poco después del nacimiento;
  • Encefalocele – cuando se produce la salida de las meninges y/o tejido cerebral a través de una fisura en el cráneo. Para que esto ocurra, siempre existe una “falla ósea” asociada (es decir, un “agujero en el hueso” del cráneo por donde sucede esa salida). Generalmente está cubierta de piel y tiene apariencia de una “bolsa” adherida a la cabeza del niño.

Esta es la menos común de las malformaciones y, cuando ocurre, resulta en una pequeña proporción de muertes fetales. La mayoría de las muertes ocurre en el primer año de vida, sin embargo, algunos bebés sobreviven más tiempo, presentando complicaciones similares a las que se observan en la espina bífida.

La vitamina B9 se encuentra naturalmente en:

  • Brócoli;
  • Espinaca;
  • Col rizada;
  • Rúcula;
  • Extracto de levadura;
  • Legumbres;
  • Naranjas;
  • Panes y cereales fortificados con folato;
  • Lentejas;
  • Espagueti;
  • Arroz;
  • Frijoles;
  • Espinaca;
  • Guisantes;
  • Nueces;
  • Limón
  • Plátano;
  • Melón;
  • Huevos;
  • Leche y derivados;
  • Carnes rojas.
EL FOLATO PUEDE OBTENERSE A PARTIR DE MUCHOS ALIMENTOS

Además, durante el embarazo, el folato previene ciertas anomalías cardíacas, así como el paladar hendido y el labio leporino. También reduce el riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer.

Las necesidades de folato también aumentan en el embarazo como resultado de la rápida división celular en el feto. Entre otras funciones, la sustancia es igualmente esencial para la producción de glóbulos rojos y blancos, así como para la producción de heme, una molécula rica en hierro unida a los glóbulos rojos. Por eso, una deficiencia de folato puede derivar en anemia.

El folato también es famoso por ayudar a convertir un compuesto llamado “homocisteína” en un aminoácido esencial conocido como “metionina”. Sin suficiente folato, la homocisteína se eleva y sus altos niveles se han asociado a la infertilidad y a abortos recurrentes, en algunos estudios. De hecho, los datos de las investigaciones indican que se hallaron altos niveles de homocisteína en el 25% de las mujeres con abortos espontáneos inexplicables.

Diferencias entre ácido fólico y metilfolato: ¿cuál es el mejor?

¿Cómo se manifiesta el folato dentro del organismo? Actúa como una coenzima, lo que significa que ayuda a otras enzimas del cuerpo a realizar tareas importantes. Pero vayamos al grano: la gran diferencia de un suplemento de metilfolato es que es la vitamina B9 en su forma activa y esto quiere decir que la sustancia no necesita ser metabolizada por el organismo. Por su parte, el ácido fólico es la versión sintética de la vitamina.

LOS SUPLEMENTOS SIEMPRE SE ESTÁN PERFECCIONANDO Y ESTO GENERA DUDAS

En otras palabras, cuando tomamos un suplemento de metilfolato va directamente a cumplir su función. Cuando ingerimos la vitamina en su forma de ácido fólico, primero la sustancia necesita convertirse en metilfolato por las enzimas del organismo, para después distribuirse por el cuerpo. Es como si necesitásemos “intermediarios” para completar la misión.

Se estima que cuando se ingiere ya en su forma activa, es decir, como metilfolato, la tasa de absorción por el organismo es un 26% mayor en comparación con la del ácido fólico. Otro beneficio del consumo en esta forma es que reduce la posibilidad de interacción con medicamentos que interfieren en la metabolización de la vitamina.

Un factor que juega fuertemente en contra del ácido fólico es que hasta el 60% de la población presenta una mutación genética (llamada MTHFR) que impide la conversión del ácido fólico en metilfolato. Las mujeres con esta mutación pueden tener un mayor riesgo de migrañas, infertilidad y defectos del tubo neural durante el embarazo.

La cuestión es que la mayoría no sabe si tiene esa mutación, es decir, no dispone de la valiosa información sobre si forman parte o no de este porcentaje significativo. Por eso, actualmente la indicación de los médicos es siempre prescribir metilfolato, ya que de ese modo se garantiza que actuará inmediatamente en el organismo de la futura madre. Así, al optar por tomar un suplemento de metilfolato en vez de uno de ácido fólico, no le damos oportunidad a esa mutación.

En un estudio comparativo entre embarazadas suplementadas con ácido fólico frente a metilfolato, durante la gestación y hasta el término (es decir, el periodo del embarazo en el que el bebé está listo para nacer), se observó que las suplementadas con metilfolato tenían niveles mucho más altos de hemoglobina al final del 2º trimestre y en el término. Según este estudio, parece haber una menor incidencia de anemia si la suplementación se hace con metilfolato.

Aún sobre este tema, se sabe que el organismo, para lograr convertir el ácido fólico en metilfolato, además de la cuestión genética, depende de otras variables como la edad y el metabolismo de cada persona, afectando la biodisponibilidad de la vitamina al llegar al cuerpo.

En general, el término biodisponibilidad se define como la proporción de la cantidad de micronutriente ingerida que es absorbida y utilizada por el cuerpo.

Por qué suplementar folato es fundamental

Durante el embarazo, digamos que el cuerpo firma una especie de “contrato” con el feto. En este interesante acuerdo natural entre ambos, cuerpo y feto alineados al servicio de la vida, surgen las adaptaciones fisiológicas y metabólicas en la madre.

Parece que el cuerpo lo piensa todo, porque son estos ajustes los que serán capaces de conciliar el aumento de las necesidades del organismo de la embarazada con el adecuado crecimiento fetal, garantizando, todavía, la creación de reservas energéticas necesarias en el parto y el posparto.

Vale recordar que, desde el punto de vista metabólico, el embarazo se divide en dos fases:

  • Fase materna – anabólica, durante la cual se crean las reservas energéticas que se utilizarán durante la segunda fase;
  • Fase fetal – catabólica, durante la cual ocurre gran parte del crecimiento fetal.

En este escenario, queda claro lo imprescindible que es que el cuerpo esté bien alineado con la salud en ambas fases: son totalmente interdependientes y por ello existen tantas recomendaciones de suplementación de algunos compuestos, tanto en la preconcepción, como durante el embarazo e incluso tras el parto.

Dentro de este engranaje perfecto, incluso el metabolismo de los nutrientes se modifica de modo que el feto pueda rentabilizar su consumo.

Otro punto que debe tenerse en cuenta es que, incluso con este “contrato” silencioso tan bien establecido entre el cuerpo y el feto, el embarazo supone una sobrecarga para el organismo materno y un significativo aumento en las necesidades de nutrientes. En la práctica, lo que ocurre es que no siempre es posible alcanzar los niveles ideales de algunas sustancias, como el folato, lo que puede ser un motivo más de ansiedad en el embarazo.

UNA DE LAS PREOCUPACIONES DEL EMBARAZO ES LOGRAR EL NIVEL RECOMENDADO DE NUTRIENTES

Por otro lado, estudios ya han señalado que el folato presente en determinados alimentos pierde gran parte de su actividad química durante la cosecha, el almacenamiento y la preparación de la comida, provocando una baja biodisponibilidad. Por estos motivos, la dieta puede no ser la mejor forma de prevención de los defectos del tubo neural.

En ese sentido, las más diversas entidades que trabajan en el tema, como la Federación Brasileña de Asociaciones de Ginecología y Obstetricia (Febrasgo), orientan que el folato debe ser suplementado desde el periodo en que se está planeando el embarazo, alrededor de tres a cuatro meses antes, o iniciando inmediatamente en cuanto se confirma la gestación.

La idea de seguir este tipo de recomendación nutricional específica para la embarazada es precisamente influir positivamente en el desarrollo del embarazo y en el futuro nutricional del feto y de la propia madre.

El folato es unánime, pero incluso con toda la popularidad respecto a él y a sus cualidades, aproximadamente uno de cada 700 niños brasileños presenta enfermedades relacionadas con la falta de esta sustancia durante el embarazo, como parálisis y problemas mentales.