El cordón umbilical conecta al bebé con la madre y se corta en el momento del parto, quedando solo un pequeño fragmento conocido como “muñón umbilical”, que dará origen al ombligo. Esta zona es bastante desprotegida y delicada, pues todavía se está cicatrizando. Por eso, es fundamental un cuidado especial con la higiene local, para evitar posibles infecciones bacterianas y contaminaciones. Como saben esto, muchas mamás se preocupan al notar algo diferente en la zona, como un ombligo más «hinchado». Sin embargo, esta situación es extremadamente común en bebés de 1 a 2 meses y se conoce como “hernia umbilical”. En la gran mayoría de los casos, la hernia umbilical no representa ningún riesgo. No es habitual tratar el ombligo hinchado de un recién nacido porque, generalmente, la condición regride espontáneamente antes del primer cumpleaños. Ahora bien, cuando la hernia no desaparece sola se puede realizar una cirugía conocida como onfaloplastia para corregir el problema.
¿Qué es la hernia?
La hernia1 es una pequeña protuberancia que, cuando aparece en el ombligo, se instala en la abertura de la pared muscular del abdomen. En los bebés, también es común que aparezca en la ingle si un órgano o tejido del cuerpo se desplaza hacia la parte superior del músculo.
Una curiosidad: durante las primeras semanas del embarazo esa abertura en la barriga del embrión es bastante grande2, ya que el intestino se forma fuera de ella. Al final del primer trimestre del embarazo el intestino vuelve al interior del abdomen y la pared muscular de la barriga se cierra, dejando solo una pequeñísima abertura para el cordón umbilical. La hernia también puede llamarse “herniación”, fenómeno que ocurre cuando capas de tejido, fluidos u órganos, en este caso el intestino, presionan una abertura existente, provocando la protuberancia y evitando que se cierre.
Comprendiendo el Ombligo Hinchado
El ombligo hinchado del recién nacido es más común en niñas que en niños, afectando principalmente a bebés prematuros. Estas hernias umbilicales se presentan en entre el 10% y el 20% de los niños y, afortunadamente, no suelen causar dolor ni daños al bebé. Por lo general, las hernias tienen un tamaño que varía de 1 a 5 centímetros. Cuando hay sospecha de hernia umbilical es posible notar la zona alrededor del ombligo más hinchada e inflamada, especialmente al llorar o hacer caca. Esto es normal y ocurre por la fuerza y presión dentro del abdomen. A veces, es justamente esa fuerza en la delicada región del ombligo la que va provocando la hernia.
¿Es Necesario Algún Tratamiento?
A pesar de que la apariencia no es muy agradable e incluso puede asustar un poco, no te preocupes. Las hernias umbilicales no representan ningún problema si la higiene local está al día. Pero es importante monitorear la zona, que no debe estar sensible, muy inflamada o con consistencia dura. Lo más probable es que la hernia desaparezca por sí sola, tardando como máximo hasta el tercer cumpleaños para ello. Después de ese tiempo, si el ombligo sigue hinchado el pediatra debe evaluar la necesidad de una cirugía.
IMPORTANTE: no intentes meter el ombligo del bebé hacia dentro. No uses ropas o fajas apretadas ni monedas, ya que pueden asfixiar al niño o dañar la zona.
¿Y si el Bebé Siente Dolor?
Si el bebé siente molestia o la zona está dura y con cambio de color, se debe consultar a un pediatra lo antes posible. Algunas hernias umbilicales requieren intervención quirúrgica, aunque los casos son raros. En estas situaciones de emergencia un pedazo del intestino del bebé puede quedar “atrapado” por la hernia, comprometiendo la circulación local y provocando incluso vómitos. La buena noticia es que si el bebé necesita una intervención quirúrgica la operación es sencilla, generalmente no requiere más que una mañana o una tarde en el hospital.
¿Cómo es la Cirugía de Ombligo Hinchado?
La onfaloplastia3 o la laparoscopia son cirugías utilizadas no solo para hernias de ombligo hinchado sino también para estenosis, ausencia de ombligo, entre otras. Básicamente, el procedimiento consiste en pequeñas incisiones, casi imperceptibles, de 0,5 a 1 cm hechas en la base del ombligo. La intención del cirujano es eliminar el exceso de grasa y tejido y remodelar la forma del ombligo. A veces se aplica anestesia local, pero esto se discute y acuerda previamente con el médico. El procedimiento dura, en promedio, de 1 a 2 horas. Ver también: Primer Baño en la Maternidad y en Casa – Cuidados a Tener







