Cuando pensamos en parálisis cerebral, enseguida nos viene a la mente un niño sentado, totalmente dependiente y sin control de sus movimientos. Pero lo que pocos saben son las verdaderas razones que llevan a la parálisis cerebral infantil y cómo se desarrolla a lo largo de la vida. Pero primero, vamos a entender de qué se trata esta parálisis y cuáles son sus principales causas.
¿Qué afecta la parálisis cerebral?
La parálisis cerebral o encefalopatía crónica no progresiva, como se la conoce en la medicina, es un término general que abarca un conjunto de trastornos cerebrales sin recuperación y que afecta completamente los movimientos, el equilibrio, la coordinación y la postura del niño. Este trastorno ocurre debido a una o más lesiones en la región cerebral o por una disfunción del sistema nervioso que no se considera una enfermedad, sino un cuadro patológico irreversible.
Causas
Su causa no está directamente relacionada con un solo motivo, ya que existen diversos factores que pueden desencadenar la parálisis cerebral infantil. Una de las principales hipótesis es que ocurra alguna disfunción durante el desarrollo cerebral del feto, que ya comienza justo después de la concepción y se completa después del nacimiento del bebé. Por tanto, cualquier alteración en esa fase del desarrollo es perjudicial para la función cerebral y puede causar daños permanentes e irreversibles. Las mayores incidencias están relacionadas con bebés prematuros, nacidos con bajo peso (menos de 1,5 kg) o con problemas durante el embarazo, por ejemplo, enfermedades que alteren la funcionalidad de la placenta o el flujo sanguíneo del útero. Las causas también se relacionan con los siguientes problemas:
- Malformación genética
- Traumatismo craneal
- Meningitis
- Encefalitis
- Sepsis
Además de las anteriormente mencionadas, la rubéola, la sífilis, el SIDA, la toxoplasmosis y el consumo de drogas, medicamentos, alcohol y tabaco durante el embarazo están directamente relacionados con los casos de parálisis cerebral infantil. Así como la incompatibilidad del factor RH entre madre e hijo y la causa principal de los casos, la falta de oxígeno en el cerebro durante el trabajo de parto.
¿Cuáles son los síntomas de la Parálisis Cerebral Infantil?
Los síntomas de la parálisis cerebral varían en cada niño y son específicos según la zona cerebral afectada y su gravedad. Entre los síntomas más comunes están el retraso mental, la dificultad respiratoria, dificultades en el desarrollo motor, debilidad muscular y problemas de habla. Según los síntomas, la medicina clasifica la parálisis en tres tipos:
- Parálisis espástica – Es el tipo más común de parálisis, donde el niño presenta movimientos corporales más rígidos, duros e involuntarios. Su principal característica es la rigidez muscular causada por la lesión del sistema piramidal. Su mayor causa es el nacimiento prematuro;
- Parálisis atáxica – Afecta por completo el equilibrio, la coordinación y los movimientos en general. Afecta la parte del cerebelo y provoca sensación de caída y de percepción de profundidad en el niño;
- Parálisis discinética o atetósica – El niño presenta movimientos involuntarios, descontrolados e incluso atípicos. El área afectada del cerebro es la del sistema extrapiramidal.
Síntomas neurológicos
Además de los trastornos motores, pueden ocurrir otros síntomas neurológicos como crisis convulsivas, dificultades visuales, deficiencia auditiva, dificultad para alimentarse, y cada uno de ellos puede comprometer el desarrollo general del niño.
Diagnóstico
El diagnóstico de la parálisis cerebral infantil es totalmente clínico, donde a través de toda la información, historial y antecedentes proporcionados por la familia, junto con la evaluación física del niño, se cierra el diagnóstico. Desafortunadamente, no existe ninguna prueba específica que confirme el diagnóstico. Todos los exámenes solicitados se consideran complementarios para llegar al resultado a través de la evaluación del cuadro. La parálisis cerebral infantil no tiene cura lamentablemente, ya que se trata de una lesión irreversible en el sistema cerebral. Por ello, los tratamientos recomendados tienen como objetivo permitir la mejoría en el desarrollo del niño, aumentando su calidad de vida y reduciendo los riesgos de complicaciones futuras.
IMPORTANTE: Las consultas mensuales con el pediatra son esenciales para seguir el desarrollo del bebé/niño. Se anotarán toda la información como crecimiento, fuerza muscular, coordinación y las habilidades adecuadas para cada franja de edad.
Tratamiento
El tratamiento debe realizarse y ser supervisado por un conjunto de especialistas y profesionales del área de la salud. Donde médicos, odontólogos, fisioterapeutas y enfermeros deberán trabajar cada uno en su campo, ofreciendo posibilidades de mejora en el cuadro. Uno de los seguimientos esenciales para el desarrollo del niño con parálisis cerebral es la fisioterapia, donde es posible ofrecer mejoría en la postura, tonificación muscular y mejoría en el cuadro respiratorio del niño.
Especialistas médicos
Se requieren cuidados especiales y seguimiento también con neurólogo pediátrico, terapeuta ocupacional, logopeda, asistente social, psicólogo o psiquiatra y un maestro preparado en educación especial que evaluará y proporcionará la enseñanza adecuada según las condiciones de cada caso. La parte farmacológica se basa en medicamentos anticonvulsivos y en el control de la agitación causada por el retraso mental. Actualmente, la medicina investiga tratamientos con células madre enfocados en la regeneración de la zona cerebral afectada.
¿Existe prevención?
Como no se considera una enfermedad ni existe un factor determinante para que ocurra la parálisis, es imposible prevenirla. Pero si la embarazada tiene un seguimiento de control prenatal correcto con el obstetra y mediante los exámenes solicitados durante todo el embarazo, es posible reducir las posibilidades de ocurrencia. La falta de tratamiento puede agravar los síntomas del niño, causando acortamiento de miembros, atrofia y rigidez intensa de músculos, e intensificar dificultades en la visión, lenguaje, dentición y condiciones psiquiátricas. En muchos casos en los que los niños no reciben atención y tratamiento adecuado, cuando alcanzan cierta edad la situación se vuelve casi insostenible para los familiares encargados de los cuidados. Por eso, el tratamiento es fundamental para ofrecer mejores posibilidades de desarrollo y calidad de vida no solo para el niño, sino para toda la familia. Ver también: Logopedia Infantil – ¿Cuándo acudir? Foto: Sepph







