No hace falta mirar muy lejos para entender que cada cosa presente en el mundo tiene un color. Algunas son mates, otras incandescentes y hay aquellas totalmente coloridas. En la vida, el color aparece por varias razones; algunas especies de la naturaleza usan diferentes tonalidades, por ejemplo, con el objetivo de protegerse de los depredadores. Otras simplemente esparcen por ahí sus diferentes bellos matices.
En fin, en cada hoja, en cada piedra y ser vivo, hay un pigmento (o cientos) que da color. En los seres humanos, el nombre de ese pigmento es melanina. La piel, el cabello, los ojos y las mucosas presentan diferentes dosis de melanina, la cual es producida en un tipo de célula específica: los melanocitos.
En la piel negra, estas células contienen más melanina. Es la herencia genética la responsable de determinar la producción de este pigmento, brindándonos así una gran diversidad de tonos.
Según indica el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), el color/raza es una variable autodeclarada que puede dividirse en cinco categorías: blanca, negra, parda, indígena o amarilla. Los datos más recientes facilitados por el Instituto señalan que la negritud – aspecto étnico que engloba a individuos pardos y negros – es autodeclarada por cerca del 56,20% de los habitantes de Brasil.
La proporción de brasileños que se declaran negros fue la única que aumentó en todas las regiones del país entre 2015 y 2018, según la Encuesta Nacional por Muestreo de Hogares (PNAD) realizada por el Instituto.

Sin embargo, incluso con toda esta creciente representatividad, no siempre se encuentran informaciones precisas acerca de la piel negra, sus diferencias estructurales, biológicas y funcionales, sus peculiaridades y los cuidados necesarios. Consulta más detalles a lo largo del artículo.
- Características de la piel negra
- Hiperpigmentación e hipopigmentación
- Acné en la piel negra
- Otros aspectos dermatológicos
- Skincare ideal para la piel negra
Características de la piel negra
La piel negra presenta numerosas peculiaridades fisiológicas que realzan su belleza y también diferencian un poco su tratamiento en el día a día, teniendo necesidades específicas, siendo algunas de ellas:
- Con respecto a la epidermis, por ejemplo, el estrato córneo, que es la parte más externa de la piel, presenta más capas, pero igual grosor que la piel blanca;
- Y, precisamente por tener esta característica más compacta en relación al estrato córneo, se sospecha que tiene menor absorción cutánea (o sea, la penetración de una sustancia del exterior, a través de la piel hacia el interior del organismo, quizás sea menor);
- En lo que se refiere a la cantidad de melanina, esta es mayor, pero no hay diferencia en el número de melanocitos (las células que producen la melanina).
- Esta mayor cantidad de melanina confiere a la piel negra un factor de protección solar frente a los rayos UV, con un factor de protección medio contra los UVB (responsables de las quemaduras y enrojecimiento tras la exposición solar) de 13,4 en comparación con el 3,4 de la piel blanca;
- Otro aspecto que ya ha sido observado es que la piel negra tiene un índice 2,5 veces mayor de descamación espontánea que la piel blanca, y esto, según los especialistas, podría justificar una mayor predisposición a la sequedad.
Existen evidencias, igualmente, de que la piel negra presenta una mayor pérdida transepidérmica de agua. Este proceso se refiere a la cantidad de agua que se evapora pasivamente a través de la piel hacia el ambiente externo, favoreciendo más grietas y sequedad.
Por otro lado, el pH en la superficie de la piel y la microflora (es decir, los microorganismos, hongos y bacterias “buenas” que existen en la piel) parecen estar en menor número.
Otras diferencias que pueden destacarse:
- El grosor de la dermis es igual en blancos y negros, pero en los negros los haces de fibras colágenas son más pequeños y están distribuidos más paralelamente a la epidermis;
- Los vasos superficiales son más numerosos en la piel negra;
- Los fibroblastos (células que aportan elasticidad y firmeza) son más grandes e hiperactivos, así como también producen más colágeno. Eso hace que la piel sea más firme y tarde más en mostrar signos de envejecimiento;
- La piel negra presenta como problemas más frecuentes desequilibrios en cuanto a pigmentación (manchas oscuras y blancas, especialmente después de la cicatrización), foliculitis (infección en los folículos donde crece el vello) y queloide (una cicatriz desproporcionada y elevada que aparece tras un corte en la zona).
Hiperpigmentación e hipopigmentación
Famosa por su tono diferenciado y la belleza de sus matices, la piel negra, al igual que las demás, también tendrá sus fragilidades. Uno de los mayores motivos de preocupación en relación a ella es el hecho de tener cierta facilidad para mancharse: son las temidas alteraciones pigmentarias. Estas hacen referencia tanto a la hiperpigmentación como a la hipopigmentación (o acromía).
Cuando hablamos de este tipo de desequilibrio pigmentario, nos referimos a que cualquier cosa que dañe la piel negra, al cicatrizar, puede desarrollar manchas – es como una especie de respuesta exagerada de la melanina. Por eso, tanto la hiperpigmentación como la hipopigmentación casi siempre tienen que ver con la resolución de lesiones inflamatorias.
- En la hiperpigmentación, la piel generará tanta melanina en respuesta a esa agresión, que en este proceso pueden quedar marcas marrones o más oscuras.
- En la hipopigmentación, la piel responderá con una cantidad anormalmente baja de melanina, dejando una coloración más clara de lo normal, haciendo que destaque frente al resto de la piel.

En este sentido, prestar atención a la propia piel y a los cambios que en ella ocurren es imprescindible, en especial porque, a veces, una observación más detallada de las lesiones se dificulta – como sucede en ocasiones con la hiperpigmentación. Cuando se trata de la hipopigmentación, esta es más evidente. Ambas, sin embargo, normalmente conllevan daños a la autoestima.
Las dos afectan principalmente el rostro, pero pueden alcanzar cualquier zona del cuerpo. En relación con la hiperpigmentación, su aspecto puede empeorar con la radiación ultravioleta solar.
Son varias las causas y orígenes de la hiperpigmentación, pero pueden desencadenarse por algunos contextos, tales como:
- Infecciones bacterianas;
- Enfermedades inflamatorias, como acné, liquen plano (lesiones rojizas y arrugadas), psoriasis (caracterizada por inflamación y picazón) y pseudofoliculitis (vello encarnado);
- Reacciones de fotosensibilidad (sensibilidad extrema de la piel expuesta a la luz solar);
- Traumatismos;
- Reacciones de hipersensibilidad inducidas por medicamentos, por dermatitis atópica (proceso inflamatorio crónico con heridas rojizas que pican y, a veces, descaman) y lesiones causadas por agentes físicos o químicos, incluidos procedimientos cosméticos.
La pigmentación resultaría entonces de un incremento en la producción y transferencia de la melanina a los queratinocitos (el tipo celular más común de la piel, que compone la mayor parte de la epidermis). Se cree que este aumento en la actividad del melanocito (células que producen la melanina) ocurre por dos motivos:
- Uno de ellos se debe al estímulo de los llamados “mediadores inflamatorios” (moléculas en el cuerpo involucradas en la respuesta inflamatoria).
- El segundo motivo está relacionado con las especies reactivas del oxígeno (también conocidas como radicales libres – otros tipos de moléculas que pueden ser tóxicas para el organismo), liberadas durante el proceso inflamatorio.
Dentro de las capas de la piel, es la localización del pigmento la que determinará su coloración. En la epidermis, la mancha aparecerá marrón clara o marrón oscura, puede durar meses o años e incluso resolverse sin tratamiento, mientras que en la dermis tendrá un aspecto azul grisáceo, pudiendo ser permanente o resolverse lentamente si no se trata.
La hipopigmentación ocurre, como dijimos, por una menor concentración de melanina. Esto sucede como consecuencia de la ausencia de melanocitos y problemas en la formación de los melanosomas (donde se sintetiza y almacena la melanina).
Estas manchas más claras pueden ser localizadas o generalizadas. Ocurren por herencia, o pueden ser adquiridas (como tras una cicatrización), encontrándose entre algunos factores para su aparición.
Factores de aparición de manchas
- Dermatitis seborreica (inflamación que provoca descamación y enrojecimiento en algunas áreas del rostro y cuero cabelludo, por ejemplo);
- Pitiriasis alba (aparición de manchas rosadas o rojizas en la piel, que desaparecen y dejan una mancha más clara);
- Dermatitis de contacto (reacción inflamatoria en la piel que resulta de la exposición a un agente capaz de causar irritación o alergia);
- Quemaduras.
Acné en la piel negra
Como hemos visto aquí, la piel negra está llena de atributos únicos. Entre ellos, también se ha sugerido la existencia de diferencias en el tamaño y la actividad de las glándulas sebáceas, con mayor producción de sebo. Así, tendría una tendencia mayor a la oleosidad y, por lo tanto, a la formación de puntos negros y granos.
Algunos estudios también han señalado que existe una mayor densidad de la “bacteria del acné” (que responde al nombre de propionibacterium acnes) – bastante conocida por su efecto perjudicial – en la piel de las mujeres negras, en comparación con las blancas.
Los comedones (resultado de la obstrucción de los poros) exhiben inflamación acentuada, con inflamación más intensa, lo que podría explicar una mayor tendencia a mancharse después de la cicatrización. Como consecuencia, hay una posibilidad de aparición del queloide (tipo de cicatriz desproporcionada que surge tras una lesión). Además, en el rostro, el queloide aparecería más en la línea mandibular (más adelante hablaremos con detalle sobre esto).
Todavía en relación al acné, y no solo en la piel negra, sino en todos los tipos de piel, es necesario tener en cuenta el uso excesivo de productos con silicona o grasos en el cabello. Esto ocurre porque esos cosméticos pueden, de algún modo, extenderse hasta la zona del rostro y las sienes, además de los hombros y la espalda, proporcionando el ambiente ideal para la proliferación de los granos.
Otros aspectos dermatológicos
Enfermedad crónica común, la pseudofoliculitis de la barba (PFB), también conocida como foliculitis traumática de la barba, se observa casi exclusivamente en hombres negros, entre los 14 y 25 años de edad.
Como no podía ser de otra manera, ciertas profesiones u oficios que suelen exigir la cara afeitada empeoran mucho esta condición. La PFB surge especialmente en la cara y el cuello del hombre, pero también se observa en mujeres, en zonas sometidas a depilación, como las axilas.
La pseudofoliculitis surge como una reacción inflamatoria alrededor del pelo. Es como si el organismo entendiera el pelo como un “cuerpo extraño”, debido a sus características estructurales y dirección de crecimiento, que se curva hacia abajo y penetra en la epidermis y la dermis (penetración extrafolicular), o que crece dentro del folículo, perfora su pared y penetra en la dermis (penetración transfolicular).
Con frecuencia, como medida terapéutica, los especialistas recomiendan productos que disminuyan la irritación tras la depilación, como la urea, por ejemplo. La prevención consiste en interrumpir el uso de cuchillas manuales para afeitarse, dando preferencia al afeitador eléctrico o a cremas depilatorias.
Otra inquietud constante es el queloide. Para hacerse una idea, es entre 3 y 18 veces menos común en la piel blanca que en la piel negra. Surge tras daños en la piel, y se origina por la interacción entre los fibroblastos (principales células de la cicatrización, cuya principal función es mantener la integridad del tejido conjuntivo) y las citocinas (que actúan en la respuesta inflamatoria).
El queloide se observa incluso en cicatrices de vacunación con BCG y contra la viruela. En general, es una lesión elevada, brillante y firme, a veces pruriginosa (pica), que supera los límites de la herida original. Los lugares preferentes para su aparición incluyen el tórax, los lóbulos de las orejas y los hombros.
Según la investigación, el queloide predomina entre los 10 y 30 años de edad. Para la dermatología, su aparición parece tener un mecanismo incierto, de carácter familiar, aparentemente debido a lo que los especialistas denominan “herencia autosómica recesiva”.
Cuando se dice que una enfermedad es autosómica recesiva significa que ocurre en un cromosoma que no es responsable de la determinación del sexo del bebé. Las enfermedades autosómicas afectan tanto a niños como a niñas por igual. Se dice que es recesiva porque, para desarrollar la enfermedad, se necesita haber heredado una copia del gen defectuoso de cada uno de los padres.
Otras características de la piel en relación al queloide
- Puede presentar crecimiento a lo largo del tiempo;
- No retrocede espontáneamente;
- Tiene la epidermis aplanada;
- En la hipodermis (la capa más profunda de la piel), la estructura del queloide tiene fibras de colágeno en forma de nódulos y las fibras elásticas están prácticamente ausentes;
- No hay vello en él, ni glándulas sebáceas ni sudoríparas.
El queloide a veces puede confundirse con una cicatriz hipertrófica. De hecho, ambos resultan de una respuesta exagerada del colágeno, pero la cicatriz hipertrófica tiene una apariencia elevada en la piel, sin invadir la zona alrededor de la cicatriz. También responde bien a los tratamientos y tiende a reducirse, lo que no ocurre con el queloide.
Por lo tanto, si tu piel es negra, es fundamental procurar no dañarla, tener especial cuidado con las cicatrices de los granos y quemaduras, la gestión de heridas e incluso con los traumatismos mínimos, para evitar el queloide. Porque en cualquier piel, tras un corte, la reacción cutánea es formar un nuevo tejido para curar la herida, pero en la piel negra esto puede resultar precisamente en un queloide.

Los estudios señalan que incluso cuando el queloide se retira mediante cirugía, puede volver a aparecer, o sea, esa cicatrización puede producir un nuevo queloide. Buena parte de los especialistas en el tema afirman que hay mayor éxito cuando el tratamiento se realiza de manera no quirúrgica, en las cicatrices más recientes.
Por su parte, el tratamiento quirúrgico suele estar indicado tras completar la fase de maduración (la última etapa de la cicatrización y la más importante), que va de 6 a 12 meses.
Otra cuestión a vigilar de cerca en la piel negra es la presencia de eccema, ya que, al igual que en la piel blanca, son comunes. Este tipo de inflamación causa picor, a veces hinchazón e incluso ampollas.
Como ya hemos señalado, es preciso estar atento a los cambios en la piel, pues en aquellas que contienen más pigmento, los enrojecimientos iniciales causados por el eccema no siempre estarán suficientemente visibles.
En la piel negra, la inflamación por eccema estimula la pigmentación, de modo que una simple picazón puede provocar la aparición de placas oscuras. Las llamadas “liquenificaciones”, que aparecen cuando la piel se engrosa con el rascado, son muchas veces hiperpigmentadas. En otros casos puede ocurrir lo contrario: una despigmentación, que puede ser clara o totalmente blanca.
Skincare ideal para la piel negra
Ya vimos que la piel negra tiene mayor facilidad para mancharse y una oleosidad algo mayor (en el rostro, especialmente). También presenta más resistencia al sol y una tendencia a envejecer más lentamente. Así, pensando en esas particularidades, su cuidado debe tener en cuenta cada aspecto aquí propuesto.
Sabemos que hay productos indispensables en cualquier rutina de belleza, independientemente del tipo de piel que se desee. Es el caso, por ejemplo, de contar con un buen agente de limpieza cutánea y protector solar.
Los dermatólogos recomiendan que ambos sean en forma de gel o sérum. Estas texturas son más adecuadas, ya que no aumentan la oleosidad natural.

Lo ideal es lavar el rostro por la mañana y por la noche, antes de dormir, utilizando el protector solar cada tres horas, incluso en días nublados y en ambientes cerrados.
Es importante resaltar que aunque la piel negra resiste más al sol, se recomiendan productos de al menos FPS 30, también para evitar el cáncer de piel. Para la rutina de la mañana, se puede usar vitamina C, por ejemplo, antes del protector solar.
Gracias a la fantástica genética de la piel negra, posee fibras colágenas más densas, lo que retrasa el envejecimiento natural, pero no por ello se debe descuidar el cuidado antiedad. De hecho, lo contrario: la idea es preservarla aún más, previniendo la flacidez, las arrugas y líneas de expresión.
El cosmético antiedad debe aplicarse por la noche, después de la limpieza. Antes de eso, puede utilizarse un tónico, preferiblemente uno calmante y libre de alcohol, y un hidratante. Todo dependerá de cuántos pasos se desee tener en una rutina.
No debemos perder de vista que en una rutina para piel negra, todos los productos, incluso los hidratantes, no pueden ser pesados ni pegajosos, ya que eso aumenta la producción de sebo y obstruye los poros.
¿Este producto antiedad puede ser un ácido? Sí, pero debe ser indicado por un dermatólogo. Porque dependiendo del ácido, puede tener propiedades que irriten la piel, provocando un desequilibrio en la pigmentación. El retinoico, por ejemplo, es conocido por causar reacciones inflamatorias.
Por otro lado, un buen consejo es adquirir cosméticos con ácido hialurónico, aloe vera y otros activos que aporten suavidad, ayudando a evitar ese efecto secundario.







