Las mujeres han alcanzado cada día más libertad y autonomía ante el mundo. Aquella historia del sexo frágil y totalmente dependiente del marido terminó. Y junto con la independencia llega la libertad de ir y venir sin necesitar de nadie.
Por eso, vemos cada vez más mujeres conduciendo, venciendo sus miedos y enfrentando el tráfico para facilitar la vida y, sobre todo, el día a día de la familia. Pero, ¿y cuando la mujer queda embarazada? ¿Puede conducir una embarazada?
Esa es la duda de muchas mujeres que dependen totalmente del coche para facilitar su rutina. Trabajar fuera, llevar y recoger a los hijos en la escuela, ir al supermercado y pasear. Y casi siempre sin una segunda opción o alguien que las ayude.
¿Conducir es un lujo?
¡Conducir jamás será un lujo! Es una cuestión de necesidad. Y cuando hablamos de embarazo, no existe ninguna ley del DETRAN (Departamento Estatal de Tránsito) que prohíba a la mujer conducir durante la gestación. Lo que sí existen son algunas recomendaciones y cuidados.
Hasta el año 1997, el código de tránsito brasileño prohibía que las embarazadas condujeran después del quinto mes de gestación e informaba que, a partir de ese momento, la mujer embarazada al conducir ofrecía riesgos para sí misma y para los demás por estar más cerca del parto. También justificaban que, en ese periodo, el bebé se vuelve más inquieto en el vientre y que eso distraería a la mujer, además de que sus reflejos serían más lentos en esa etapa.
Pero esa ley cambió y, normalmente, las recomendaciones las da el propio obstetra, que en caso de riesgos recomendará que se evite conducir o que se suspenda totalmente esa actividad, al menos momentáneamente.
¿Hasta cuándo conducir?
Para embarazos tranquilos, la mujer puede conducir hasta el octavo mes de gestación, siempre que se sienta cómoda y segura para hacerlo. En el primer trimestre, las recomendaciones giran en torno a cómo se sienta la gestante para conducir, ya que las náuseas, mareos y malestares son comunes en este período, lo que puede causar accidentes de tráfico si la mujer no logra detener el vehículo a tiempo1.
Por lo tanto, en cualquier fase del embarazo, la mujer sólo debe tomar el coche si se siente bien. En el caso de embarazadas con episodios intensos de mareo e incluso desmayos es mejor suspender esta actividad hasta que los síntomas desaparezcan por completo. Sabemos que, en estos casos, el trabajo se duplica, ya que dependerá de terceros o incluso del transporte público para desplazarse. La seguridad, sin embargo, va en primer lugar.
Cuidados al conducir
Una de las mayores quejas de las embarazadas que conducen está relacionada con el uso del cinturón de seguridad y la altura del volante, que queda justo sobre la barriga, especialmente cuando ya está bastante grande. Pero el cinturón de seguridad es un elemento indispensable al conducir, ya que proporciona seguridad a la embarazada y no usarlo además implica multa. Pero es importante prestar atención a la regulación de la altura del cinturón y a dónde se apoya en la barriga, así como el volante. Algunos coches tienen la opción de regular la altura, lo que facilita mucho durante el embarazo.
¿Qué evitar?
Aunque te sientas perfectamente bien y con ánimo, evita hacer trayectos demasiado largos y, siempre que sea posible, para a estirar las piernas, ir al baño y beber agua. No hagas más de lo que sientes que puedes hacer y si sientes cualquier malestar, por leve que sea, aparca el coche hasta encontrarte mejor. Si es necesario, llama a alguien para que te recoja o pide un Uber. Para conducir se necesita mucha atención no sólo para uno mismo, sino para evitar que, además de tu vida y la de tu bebé, la vida de terceros esté en peligro.
Otro punto que suele preocupar mucho son los reflejos de la embarazada, ya que es común que esté más lenta y distraída, especialmente en el último trimestre2. La hinchazón de pies y piernas también es preocupante, y la gestante sólo debe conducir si se siente cómoda y segura al pisar los pedales.

Cuidados como éstos son esenciales para garantizar que nada ocurra durante el trayecto, ya que cualquier frenazo brusco o impacto puede ser altamente perjudicial para la salud del bebé. Pueden provocar desprendimiento de placenta, sangrados e incluso llevar a un parto prematuro3.
Investigaciones realizadas por compañías de tránsito informan que el 98% de los casos de embarazadas que se involucran en accidentes de tráfico están relacionados con náuseas momentáneas, mareos y distracciones ocasionadas por los malestares del embarazo.
Por eso, todo cuidado es poco y la embarazada puede conducir siempre que se sienta totalmente confiada y bien para hacerlo. Mantén los teléfonos de emergencia siempre disponibles, incluso el de tu obstetra, y no te atrevas a continuar el viaje si sientes cualquier malestar.
Ver también: ¿Qué tipo de ropa debo usar durante el embarazo?
Foto: CDC/ Amanda Mills







