Cuando somos más jóvenes siempre pensamos en ser madres y se nos eriza la piel aún más cuando se trata de ser madre por primera vez. Pensamos en nombres, en el momento, cómo serán las circunstancias en que llegará el positivo, cómo será la noticia… En fin, imaginamos e idealizamos una situación perfecta en la que todo será como un cuento de hadas. ¿Pero qué pasa cuando no es así? ¿Cuando aparece algún problema o incluso una infertilidad no aparente cuando queremos ser madres por primera vez? ¿Cómo lidiar con el sentimiento de intentarlo en esta fase tan delicada para la mujer?

Primero, el estado psicológico puede actuar favorablemente porque la mayoría de las veces estamos tranquilas y optimistas de que todo saldrá bien, pero con el paso de los meses esa enemiga de tantas mujeres puede aparecer. ¿Sabes cuál es? La ansiedad. Ella misma, puede llevar nuestros nervios a un estado deplorable y entonces, ser madre por primera vez puede pasar a ser una misión complicadísima.

En lo alto de la lista están los factores de ansiedad y nerviosismo para quienes quieren ser madres por primera vez. Solo quien está intentando sabe lo que es pasar ciclo tras ciclo pensando en el tan deseado positivo y parece que nunca llega. Por eso, intentar calmarse y estar lo más tranquila posible puede incluso ayudar a que ovules con mayor facilidad, ¿sabías? ¿Por qué tantas parejas logran embarazarse después de una adopción o incluso cuando ya no lo desean? ¿Sería una injusticia? Nos encontramos con tantos casos de personas que abandonan a sus bebés, los dejan por ahí y nosotras, que tanto anhelamos tener un amor solo nuestro, una parte de nosotras a quien llamar hijo, no lo conseguimos, ¿por qué entonces? ¿Cuáles son los problemas más allá de los psicológicos que pueden estar asociados a esta demora en lograr el embarazo?

¿Qué problemas físicos podemos enfrentar cuando decidimos ser madre por primera vez?

El problema de fertilidad, cuando aparece, es complicado de manejar al principio. Los problemas pueden hacernos sentir derrotadas e incluso incapaces, especialmente cuando se trata de un problema más severo como la endometriosis o la hidrosalpinx, por ejemplo. En la mayoría de los casos ni siquiera sabemos que estos problemas existen, y solo cuando decidimos quedar embarazadas y nos hacemos los exámenes, esa bomba explota en nuestras cabezas.

Quien está intentando sabe bien lo que es sentirse angustiada en ese momento, el de ser madre por primera vez y que nada está saliendo bien, a veces incluso empeora con el descubrimiento de problemas que hasta entonces eran desconocidos. Lo importante es ser consciente de que no todo puede salir exactamente como pensamos y planificamos, y que independientemente del problema que surja en este momento tan importante, hay que tomarlo con naturalidad y mucha determinación.

Uno de los problemas más comunes entre las mujeres que quieren ser madres por primera vez son los ovarios poliquísticos. Sin duda, es la queja más frecuente de las dificultades que encuentran las mujeres, ya que provoca cierta dificultad para embarazarse; los ovarios poliquísticos pueden impedir que la mujer conciba simplemente porque limitan la ovulación. No es que impidan el embarazo, pero sí pueden retrasarlo si no se tratan correctamente.

Otro de los obstáculos tan comunes hoy en día es la alteración hormonal. Sabemos que para que la ovulación ocurra correctamente, las hormonas tienen que estar en armonía, y sin esto, el encuentro entre el espermatozoide y el óvulo puede ser una verdadera misión complicada. Por eso es necesario investigar si la menstruación de la futura mamá es irregular y, si es necesario, tratarla adecuadamente durante el tiempo recomendable para recuperar la ovulación.

¿Y el marido, qué hacer a la hora de ser padre por primera vez o de nuevo?

Hablando de las dos partes de la relación, está también la pareja, él también debe ser estudiado por un médico si la pareja lleva más de un año intentando quedar embarazada y nada sucede. En algunas ocasiones, el problema puede estar en el hombre y entonces durante años y años, la mujer se exige, se culpa y se juzga sin que exista ningún problema en ella. Como el embarazo es el resultado de la relación de la pareja, ambos deben estar en buenas condiciones para evitar sorpresas o resultados inesperados.

Para el hombre, el espermograma es suficiente para saber si todo está en orden, quizás algunos análisis de sangre, eso lo decidirá el médico que está tratando a la pareja que quiere tener su primer hijo. Algunas parejas también pueden presentar infertilidad mutua. Tanto el hombre como la mujer pueden tener problemas hormonales o problemas más graves y en ese caso, un médico es el mejor aliado. Elegir un médico no siempre es fácil, pero con perseverancia y mucha paciencia, un buen especialista puede resolver el problema o al menos encaminar correctamente las investigaciones de fertilidad de la pareja.

Identificada la causa de la infertilidad, es necesario realizar el tratamiento correctamente durante el tiempo que indique el médico. Por más que la ansiedad por ser madre por primera vez llame a la puerta todos los días, tratarse es lo mejor que se puede hacer. He visto muchos casos de mujeres con ovarios poliquísticos u otro problema relacionado que requieren tratamientos largos y que se resisten a realizar un tratamiento por seis meses… Si el tratamiento puede resolver tu problema, ¿por qué no hacerlo adecuadamente? Mejor hacer una pausa en los intentos y después retomarlos con la salud completamente restablecida. Cuídate, trátate y luego vuelve a la acción, puede que así logres el embarazo más rápidamente y con plena salud.

Buscar tener relaciones sexuales en los días fértiles es un consejo que siempre hay que recordar, y también mantenerse tranquila para poder realizar uno de los mayores sueños de una mujer, ser madre por primera vez.

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Foto: John Spade