Cada día que pasa, la medicina descubre nuevas enfermedades, síndromes y factores causantes de diversas complicaciones en la vida humana que antes simplemente no tenían explicación. Algunas son aún completamente desconocidas o poco comentadas, como el síndrome del colon irritable, pero que puede ocurrir en la vida de cualquier persona, en cualquier franja de edad. En este artículo aclaramos más sobre este síndrome y todo lo que lo rodea, así como sus síntomas y tratamientos para que el paciente pueda vivir de forma saludable. Es muy común escuchar sobre molestias abdominales o intestinales, como cólicos o incluso relacionados con el exceso de gases que provocan molestias. Los cuadros de diarrea, estreñimiento e incluso movimientos intestinales involuntarios que pueden parecer comunes, pueden ser un indicio de un síndrome poco conocido, el síndrome del colon irritable. Pero para que se cierre este diagnóstico es necesario que esté asociado a otros factores. Por eso, si la molestia es constante, vale la pena que hables con tu médico.
¿Qué es el Síndrome del Colon Irritable?
El síndrome del colon irritable o síndrome del intestino irritable es una enfermedad que afecta el tracto digestivo (intestino grueso y delgado) y que se diagnostica a través de un conjunto de síntomas y factores que deben ser seguidos por un médico con un tratamiento a largo plazo. Normalmente, las molestias abdominales acompañadas de estreñimiento, diarrea, fuertes cólicos y movimientos intestinales intensos sin explicación, sin que se constate ninguna alteración bioquímica o estructural en el cuerpo y que vengan acompañadas de los siguientes signos:
- El dolor se detiene o disminuye después de evacuar;
- Las molestias y crisis están asociadas a cambios en la frecuencia de las evacuaciones;
- Cambios en la forma de las heces;
- Dolores consecutivos o no, durante 12 semanas.
Causas del Síndrome del Colon Irritable
Las paredes intestinales están formadas por una capa muscular que realiza movimientos de contracción y relajación al recibir los alimentos ingeridos. Estos alimentos pasan por el estómago y van en dirección al recto, donde se evacúan. En el caso de los pacientes que tienen el síndrome del colon irritable, este proceso de contracciones termina siendo más intenso y más duradero de lo normal, lo que provoca las molestias características de la enfermedad. Existen también los casos en que el paciente con el síndrome del colon irritable experimenta exactamente lo contrario de esta situación. Las contracciones intestinales normales, que son necesarias para llevar los alimentos ingeridos hasta el recto, reducen su función y retrasan el paso de los alimentos, generando heces más duras y causando mayores molestias, incluso al defecar. La enfermedad es objeto de estudio constante para descubrir su verdadera causa, pero aún no se ha encontrado una respuesta plausible. Una combinación de factores puede estar involucrada en la aparición de la enfermedad como:
- Alimentación;
- Estrés
- Hormonal;
- Enfermedades gastrointestinales;
Alimentación
Se ha observado que las crisis del síndrome del colon irritable pueden estar relacionadas con intolerancias alimentarias o reacciones alérgicas a ciertos alimentos. Entre los principales alimentos que provocan estas crisis están el chocolate, frijoles, grasas, frituras, repollo, leche, bebidas gaseosas, brócoli, coliflor y alcohol. Cuando el paciente es diagnosticado con la enfermedad, uno de los puntos esenciales del tratamiento es el cambio de hábitos alimentarios, donde algunos alimentos están terminantemente prohibidos para evitar el agravamiento del cuadro.
Estrés
Las personas nerviosas y que sufren de estrés pueden desarrollar problemas gastrointestinales y con ello puede estar relacionado el surgimiento del síndrome del colon irritable. Se ha observado en pacientes diagnosticados con la enfermedad que, en momentos de mucho estrés, las crisis son más frecuentes y las molestias abdominales se intensifican aún más.
Hormonal
Los especialistas creen que el síndrome del colon irritable tiene relación con la parte hormonal debido a que existen más casos entre mujeres que entre hombres. Se ha observado que los síntomas y el empeoramiento de la enfermedad ocurren incluso en periodos de mayores variaciones hormonales, como cerca del periodo menstrual.
Enfermedades Gastrointestinales
Se ha observado que los pacientes que ya sufren problemas en el intestino o con enfermedades gastrointestinales tienen mayores posibilidades de desarrollar el síndrome del colon irritable. Esto puede estar relacionado con episodios repetidos de diarrea infecciosa aguda o con el crecimiento excesivo de bacterias en el intestino que pueden desencadenar el surgimiento del síndrome del colon irritable.
¿Quién puede tener el Síndrome del Colon Irritable?
Las molestias abdominales y los trastornos intestinales pueden ocurrirle a cualquier persona y en cualquier franja de edad, por lo que no es un síntoma que deba analizarse de forma aislada para relacionarlo con la enfermedad en cuestión. Pero existen los considerados grupos de riesgo, que deben ser analizados especialmente, incluyendo para el cierre del diagnóstico.
- Hombres y mujeres hasta los 45 años;
- Tener antecedentes familiares de la enfermedad;
- La enfermedad afecta a hombres y mujeres, pero ser mujer es un factor de riesgo;
- Tener problemas como ansiedad, depresión o algún trastorno de la personalidad.
Síntomas del Síndrome del Colon Irritable
Los síntomas del síndrome del colon irritable pueden confundirse fácilmente con molestias consideradas normales en la vida cotidiana. Por ello, deben observarse en conjunto con otros episodios y señales que el cuerpo transmita. La enfermedad también puede presentar variaciones de una persona a otra, por lo cual es indispensable el análisis médico individual en el caso del paciente.
- Dolores abdominales constantes;
- Cólicos fuertes y constantes;
- Gases y sensación de hinchazón constante;
- Presencia de moco en las heces;
- Cuadros de diarrea frecuente;
- Estreñimiento frecuente;
El síndrome del colon irritable provoca síntomas intensos y en algunas fases puede reducir las señales o desaparecer completamente. Esto puede dificultar el diagnóstico, o simplemente provocar que el paciente no busque ayuda, creyendo que es un trastorno intestinal común. Si los síntomas persisten de forma periódica, consulta a un médico para contarle lo que está ocurriendo. Si el paciente no recibe el tratamiento adecuado, el agravamiento del síndrome es inevitable, además de que las crisis aumentarán siendo cada vez más intensas. Si percibes sangrado rectal acompañado de dolor abdominal intenso, pérdida gradual de peso de forma involuntaria y episodios intensos de deshidratación, acude a un servicio de urgencias de inmediato.
Diagnóstico de la Enfermedad
Los médicos que pueden cerrar el diagnóstico de la enfermedad son: médico general y gastroenterólogo. Normalmente el diagnóstico se realiza mediante el análisis de los síntomas y a través de algunos exámenes de evaluación. El cambio de hábitos alimenticios, incluyendo la suspensión del consumo de lactosa por un periodo puede ayudar al especialista en la confirmación del diagnóstico. Se pueden solicitar análisis de sangre para evaluar los glóbulos rojos y un coprocultivo para descartar posibles infecciones. El especialista puede solicitar exámenes complementarios para analizar el intestino, como la endoscopia, la colonoscopia y la sigmoidoscopia. También se pueden realizar una tomografía computarizada y radiografías del tracto gastrointestinal para concluir el diagnóstico.
Tratamiento del Síndrome del Colon Irritable
Como aún no se ha encontrado una causa real para la enfermedad, el objetivo del tratamiento es reducir los síntomas y ofrecer una mejor calidad de vida al paciente. Se pueden utilizar algunos medicamentos, pero la mejor respuesta al tratamiento es a través de cambios en la alimentación. La implementación de suplementos de fibra, la eliminación de alimentos grasos y bebidas gaseosas, además del gluten, que debe ser eliminado de la dieta, son puntos principales. Los medicamentos sirven para controlar los síntomas, como medicamentos antidiarreicos, antiespasmódicos para el control de gases y, en algunos casos, antidepresivos en dosis bajas. La práctica de ejercicio físico también es fundamental para obtener mejores resultados en el tratamiento. Foto: AndCan








