Ves un anuncio y lloras, ves una película bonita y lloras, tu marido te pregunta algo y ¿tú? ¡Lloras! No hay ese sabor de pizza que querías y entonces, lloras… ¿Por qué será que las embarazadas son tan lloronas? A veces esas ganas de llorar, la tristeza, llegan como una aplanadora sobre la mujer. Puede que ni siquiera esté ocurriendo nada grave, pero queremos llorar y llorar… Una mujer tranquila, de repente se convierte en una fuente de lágrimas justo en medio del trabajo, del almuerzo familiar o incluso sola viendo la tele en casa, todo ello sin razones aparentes. ¿Por qué todos los sentimientos son más intensos y repentinos en el embarazo?

El hecho es que las variaciones de humor tan comunes en esta etapa1, pueden dificultar mucho la convivencia con los familiares y personas que rodean a esta gestante. Algunos maridos se impresionan tanto que llegan a irse de casa. Es notorio que está sensible y que todo lo que uno diga o demuestre, en algún momento parece herirla. ¡Pero no es intencional! A veces ni ella misma nota ese cambio de comportamiento. Por eso es importante tener mucha paciencia en esta etapa de la vida y que la persona en quien más confía esté ahí, siempre que lo necesite.

¿Pero cuál es el motivo de ese cambio? ¡Las hormonas! ¿Siempre ellas, no? También son responsables del cambio de humor de la mujer en el síndrome premenstrual2. Y en el embarazo, ¿te imaginas un síndrome premenstrual acentuado y prolongado durante 9 meses? Realmente no es fácil; así como las ganas de llorar vienen, también se van. Hasta parece que la embarazada se vuelve una persona bipolar por un período de la vida, a veces muy feliz, otras veces triste, llorosa y cansada.

¿Pero por qué vivo llorando? Hay días en que ni siquiera tenemos ganas de salir de casa, nos quedamos pensando si vamos a poder encargarnos del bebé, de las compras, de la responsabilidad de ser madre… Tener estas oscilaciones de humor y pensamientos pesimistas en el embarazo es muy común. De hecho, en el inicio del embarazo, el llanto puede aparecer con todo, junto con las náuseas, el sueño, el hambre, la falta de apetito, etc. Este es, sí, uno de los primeros síntomas de gestación. Sin embargo, a lo largo del embarazo puede dar una tregua y acentuarse al final del embarazo por varios motivos, uno de ellos es por la proximidad del parto y también por el aumento hormonal.

¿De quién es la culpa? ¿Cuándo preocuparse?

La progesterona, que es la principal aliada del embarazo, puede ocasionar estos episodios de llanto sin motivo aparente. Ella y el estrógeno son los responsables de toda esa variación de humor. Es como si sufriera una descarga de mil veces más hormonas de lo que el cuerpo está acostumbrado. Sin embargo, no es una mala noticia; eso significa que las cantidades hormonales están correctas y el bebé no correrá riesgos por una baja producción de hormonas. Son los culpables, pero la intención de la naturaleza es la mejor posible, lástima que no todo sea perfecto y los efectos secundarios de la variación de humor lleguen con fuerza.

Pero sí hay señales de que no todo puede ser solo una descarga hormonal. Es necesario prestar atención a esta embarazada llorona e intentar identificar señales de depresión en el embarazo3. No es raro que la gestante se deprima, y en estos casos, ante el menor signo de depresión, hay que comentarlo al médico. De hecho, el acompañamiento prenatal sirve para eso, y claro, el papá debe ir a la consulta con la mamá y contarle al médico cualquier actitud extraña de la gestante. La depresión puede ser muy fuerte e inclusive, generar una depresión posparto. ¡Todo cuidado es poco!