Afirmo: ¡no hay nada más delicioso que ser madre! Pero a pesar de soñar con la maternidad, no sabía que habría tantos obstáculos y por qué no decirlo, problemas relacionados con esta condición. Ser madre, además de ser mágico, tiene algunos momentos dramáticos. No es que sean el fin del mundo, como para quitarte a ti o a cualquier otra mujer las ganas de tener un bebé, pero estas cosas de madre pueden poner nerviosa a cualquiera. Hay por lo menos 100 cosas que cambian en la vida de una madre primeriza o a lo largo de la vida y que no se enumeran para quien piensa comenzar este camino. Por eso, voy a hablar de los inconvenientes para una mujer que se convierte en madre y también de lo que cambia en esta nueva vida llena de emociones.

Pre Maternidad

En realidad son 11, ¡puedes volverte adicta a tanto amor!

1- Para mí, la presión por quedarme embarazada fue uno de los primeros problemas que surgieron en este camino como madre. Peor aún, ¡la presión venía de mí misma! Nunca imaginé que desear tanto ser madre podría traerme algunos problemas como ansiedad descontrolada e incluso un poco de depresión por querer tanto algo que estaba fuera de mi alcance. Esa angustia de querer mucho quedar embarazada y no lograrlo, por más esfuerzos que hagas, puede ser muy frustrante y causar emociones fuertes incluso antes de quedar embarazada. Ser madre es gestar incluso antes de que el positivo llegue. Ya amamos tanto a ese bebé sin ni siquiera saber que está en camino.

El Embarazo

2- Después del tan esperado positivo, ¡yo creía que las preocupaciones terminarían! Pero ya sabes cómo son estas cosas de madre… Cuando quedé embarazada por primera vez, nadie nunca me dijo que sentiría dolores durante la gestación. Y no son dolores insoportables como para retorcerse, pero sí bastante molestos. Dolores en la parte baja del abdomen, cólicos, presión baja, náuseas, vómitos, pechos doloridos e incluso la pérdida de peso, me preocupaban e incomodaban. ¡Un auténtico monstruo de siete cabezas para una mamá primeriza!

3- Durante el embarazo también me di cuenta de que no todo es color de rosa, porque las noches se volvían cada vez más difíciles. ¿Descansar? ¿Qué es eso? ¡Dormía prácticamente sentada! Conforme avanzaba el embarazo, no encontraba una posición cómoda para dormir. Si me acostaba sobre el lado derecho el bebé pateaba, si era sobre el izquierdo tampoco era cómodo, de espaldas me faltaba el aire… Qué cosa, yo quería dormir y no podía. Y mira que mucha gente me decía, ¡duerme hija mía! Lo echarás de menos cuando nazca el bebé, ¡pero nunca lograba dormir!

4- Gases, vómitos, sueño y también mareos… De esto sí habla todo el mundo, pero siempre está bien recordar que estas son de las cosas de madre que más molestan en esta etapa. Las primeras 16 semanas pueden ser las peores de la vida de una persona. Imagina sentirte mal todos los días sin excepción.

5-  Las ganas de comer son mucho mayores de lo que puedes y de lo que tu cuerpo aguanta. Por la semana 20, cuando el apetito vuelve con todo, ni siquiera puedes sentarte a comer un plato de arroz con frijoles y sus acompañamientos sin sentirte empachada. El aumento de peso también hay que controlarlo y esto puede convertirse en una pesadilla para algunas mujeres, ya que no todas logran ganar solo un kilo por mes de embarazo. La preocupación empieza cuando se superan los 12 kilos recomendados y ahí la bronca del médico que te sigue el embarazo puede ser tremenda.

Posparto

6– Nadie nunca me dijo que una se siente fatal después del parto. A pesar de estar plena y feliz, una parturienta recién estrenada tiene en sus primeros días tras el parto una mezcla de “agotamiento” y también de “desesperación”. Adaptarse a la nueva rutina, a la nueva vida es una tarea bastante extenuante y, en cierto modo, delicada y complicada. Aún más con tantos consejos de haz esto o haz aquello, dale esto o aquello al bebé. Una madre primeriza sufre bastante.

7- Pechos doloridos e “hirvientes”. ¿Crees que amamantar es para cualquiera? Cuando aún no pasamos por la experiencia, pensamos que basta con poner al bebé en el pecho y él hará el resto, ¿no? No, no, no… En realidad, hay una manera especial para que el bebé agarre el pecho, la técnica del agarre correcto, la posición para amamantar, el pecho demasiado lleno, demasiado vacío, solo calostro, el llanto sin fin del recién nacido y la desesperación de una madre que quiere mucho amamantar pero no lo consigue por algún motivo. Es curioso que te sientes acalorada, hasta parece que sudas más de lo normal. La sensación que yo tenía era que, incluso después de ducharme, seguía sucia como en un día muy caluroso de verano.

Lo más habitual es el mal agarre, muchas veces incorrecto y sin atención 24 horas al día como en el hospital. ¡Amamantar escuece, duele, pica y a veces incluso sangra! Por eso te lo digo bien claro, PREPARA TUS PECHOS para amamantar. Esto significa: Toma el sol de la mañana en los pechos aún durante el embarazo, realiza preparaciones como la fricción con una esponja suave durante el baño y olvídate de las pomadas.

8- Además, también podemos decir que el mundo alrededor puede no facilitar tanto así con visitas y visitas interminables y muchos familiares y amigos desde el primer día del bebé en casa. No es que recibir visitas sea malo, ni mucho menos, pero cosas de madre como los primeros días en casa, son poco valoradas.

9- ¡Llanto es la palabra del posparto, gente! Ya sabes que los sentimientos se quedan a flor de piel, todo parece mucho más triste. A pesar del momento feliz, tendemos a llorar y llorar, a sentirnos incapaces de cuidar al bebé y a sentirnos tristes. Pero todo esto es causado por las hormonas. Es importante decir que este sentimiento debe durar poco tiempo; si se extiende por más de 30 días, mejor consultar al médico porque puedes estar sufriendo depresión posparto. Baby blues, ¡un gusto, mi nombre es madre!

10- ¡El nacimiento es un momento increíble! No esperaba que estas cosas de madre fueran tan intensas. Tenía una idea por lo que oía de las mamás que me rodeaban y hasta por mi propia madre, que me decía: solo lo sabrás cuando tengas tus hijos. Además del nacimiento, la enorme responsabilidad que viene con los niños de cuidar, proteger, cubrir todas las necesidades y EDUCAR lo mejor posible, ¡se convierte en la prioridad de tu vida!

Adiós a paseos largos sin hora para volver, adiós a noches románticas sin la preocupación de que alguien va a llamar a la puerta en mitad de la noche. Adiós a la tranquilidad nocturna, ¿qué madre nunca se levantó más de dos veces en la noche para ver si todo va bien con su hijo, aunque tenga más de 10 años? Adiós a baños largos y sesiones de cremas y perfumes por todo el cuerpo. En el mejor de los casos tendrás 5 minutos para ducharte y aún con la preocupación de que el bebé se despierte. Ve diciendo adiós a los tacones, porque incluso durante el embarazo tendrás que abandonarlos.

11- Este undécimo es un bonus. ¡Prepárate para emociones fuertes! Ser madre te dará emociones que nunca has experimentado ni experimentarás en ninguna otra área de tu vida. Ser madre engancha, esas cosas de madre provocan éxtasis y un aviso importante: ¡el olor de tu hijo te volverá adicta de una forma de la que no habrá vuelta atrás! La maternidad es tan buena que no tiene comparación, ¡pero que da un poco de miedo, da!

Si después de leer todo esto aún quieres ser madre, entonces hija mía, ¡lánzate! ¡Todos los contras son compensados por los pros que esta vida trae! ¿Estás de acuerdo o en desacuerdo con algo? ¡Déjalo en los comentarios y participa!

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Foto: (davide), ankledeep / JJ