La mayoría de las mujeres sueña con amamantar a su bebé y, al quedar embarazadas, ya se preparan para este proceso y momento tan increíble. Sin embargo, en la práctica no siempre es todo un sueño y la mujer puede presentar mucha dificultad para lograr alimentar a su bebé y, si no cuenta con una preparación psicológica y un apoyo emocional, puede llegar a desistir fácilmente.
Por eso, si se siguen algunos procedimientos antes incluso de que nazca el bebé preparando el pecho y se siguen los consejos de lactancia después del nacimiento, puede ser suficiente para superar las dificultades. Obviamente, los consejos deben ponerse en práctica junto con el deseo de la madre de amamantar a su bebé y la persistencia.
Cómo Prepararse para la Lactancia Materna
Primeramente tenemos que confesarlo, no es muy fácil empezar a amamantar y se necesita mucha persistencia para lograrlo. Por eso es inevitable preparar los senos para amamantar y ayudar a que este momento sea realmente increíble. Para las mujeres que creen que al nacer el bebé, ofrecerán el pecho y todo será hermoso e increíble, empieza a prepararte psicológicamente también.
Hasta que el pecho se acostumbre y el bebé aprenda a prenderse correctamente, puedes sentir dolor y molestias y, en algunos casos, incluso lastimarte el pezón. Es en ese momento cuando entra la fuerza de una leona y el deseo de amamantar y alimentar a tu hijo habla más fuerte y te mantiene firme con el propósito de superar este obstáculo. Algunas se rinden ya en este primer paso, al sentir dolor ya introducen el biberón y dejan de amamantar.
El dolor ocurre por la falta de preparación de los senos y también por el agarre incorrecto del bebé, que debe abarcar prácticamente toda la areola del pecho, no solo el pezón como piensa la mayoría. La boca del bebé debe estar bien abierta para hacer un buen agarre, además de que la posición debe ser cómoda para ambos.
Por eso, prepararse con antelación siempre es la mejor opción. Saber qué hacer en el momento, además de preparar tus senos para la lactancia, es la mejor forma de evitar dolores, heridas y molestias mayores que harán que desistas de este gran sueño.
Qué Hacer en el Prenatal
El primer y gran paso para prepararse para amamantar y lograr el éxito comienza en el prenatal, conociendo cuál es tu tipo de pezón y lo que se puede hacer para prepararlo. Muchas mujeres, con la excusa de tener un pezón plano o invertido, simplemente no amamantan a sus bebés ni siquiera lo intentan, o ante el primer dolor ya dicen que no es posible.
Esa historia puede cambiar si empiezas a prepararte desde el embarazo y pides orientación incluso a tu ginecólogo. Puedes comprobar si tu pezón es invertido presionando suavemente la areola a unos 3 centímetros, si tu pezón es normal saldrá hacia afuera, si es invertido se retraerá.
Y el primer consejo para este caso es el uso de conchas de plástico que tiene precisamente esta finalidad, proyectar el pezón hacia afuera. Estas conchas deben utilizarse ya durante el embarazo para prepararse para después del parto y que el pezón ya esté más formado y listo para que el bebé se agarre.
Sujetador y Exposición al Sol
El segundo consejo, muy valioso, es el uso de un sujetador adecuado para esta etapa. Durante la gestación, los senos tienden a crecer más y volverse sensibles, por eso lo adecuado es utilizar sujetadores más cómodos, de algodón, con mayor soporte y evitar copas con relleno y aros que puedan lastimar.
Una opción es el sujetador de lactancia que puede empezar a usarse ya al inicio del tercer trimestre y así ir habituándose ya que lo utilizarás por un largo período. El tercer consejo, esencial para mantener la salud de los senos y mejor aún, gratuito porque lo proporciona la propia naturaleza, es la luz solar.
Durante el embarazo, la gestante debe tomar el sol en los pezones durante 15 minutos, teniendo cuidado con el horario que debe ser antes de las 10 de la mañana o después de las 16 horas. El baño de sol en los pezones los fortalecerá y ayudará a prevenir grietas y fisuras durante la lactancia. Para quienes no pueden exponerse al sol, existe una segunda opción: puede utilizarse una lámpara de 40w y mantenerse a 30 centímetros del pezón, el procedimiento también debe realizarse unos 15 minutos.
Masajes
El cuarto consejo, también muy recomendado por los médicos, es el masaje de los senos, también muy útil para quienes tienen pezón invertido y que puede iniciarse a partir del cuarto mes de gestación.
Los senos deben ser estimulados de 1 a 2 veces al día, con ambas manos asegurando uno a cada lado del pecho, se debe aplicar presión hasta llegar al pezón, en promedio 5 veces el mismo procedimiento y luego repetir otras 5 veces con las manos ahora por debajo y por encima. Este procedimiento ayuda a que el pezón quede más sobresaliente y facilite el agarre del bebé.
También se recomiendan cuidados con los senos como no usar jabón ni otros productos para lavar los pezones durante el embarazo así como no usar hidratantes en esa zona.
No frotar los pezones en la ducha con esponjas ni secar con toallas ni forzar la salida de la leche con las manos antes del parto. La zona del pezón debe lavarse cuidadosamente solo con agua durante el embarazo y secarse de forma suave. Siguiendo las recomendaciones adecuadamente, tus pezones estarán fortalecidos para cuando comiences la lactancia.
Una buena esponja vegetal puede ayudar a endurecer los senos y evitar grietas. Basta con usarla sobre el pecho cada día durante el baño. Cremas a base de lanolina también son un buen recurso. Habla con tu médico sobre cuál es la más adecuada. Estas cremas son perfectas porque ni siquiera necesitan ser retiradas antes de la lactancia y ayudan a cicatrizar las pequeñas heridas de los primeros días.
En la Maternidad
En la maternidad seguramente te asignarán una enfermera o un profesional de fonoaudiología para ayudarte en esta primera fase. El agarre del pecho por parte del bebé es fundamental para la llegada de la leche o inicialmente durante la lactancia el calostro. Este calostro es riquísimo en anticuerpos, una verdadera vacuna natural que el cuerpo de la madre proporciona al bebé.
Aunque el calostro no es rico en grasa, en realidad es una «agüita» muy importante para el bebé porque ayuda a prevenir enfermedades incluso en los primeros días de vida. Esta agüita rica en anticuerpos aparece inmediatamente en el pecho tras el parto.
El calostro baja por la estimulación de la prolactina, hormona responsable de la lactancia en el cuerpo de la mujer y puede parecer insuficiente en los primeros dos días después del parto porque el bebé está pidiendo pecho todo el tiempo y parece no estar satisfecho, pero insistir es fundamental para estimular que baje la leche más rápido.
Que el bebé tome todo el calostro es muy importante, nunca lo olvides. Evitar las fórmulas en esta etapa es el mejor secreto. Lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud es la lactancia exclusiva a libre demanda.
Posiciones para Amamantar
La posición para amamantar será la clave principal para que la mamá logre alimentar a su bebé con éxito, pues, en la posición correcta el bebé podrá prenderse al pecho de modo que no lo lastime, causando lesiones y heridas que muchas veces ocasionan el abandono de la lactancia.
Para amamantar correctamente, el bebé debe agarrar el pecho con la boca bien abierta, sin dejar espacios para la entrada de aire y no debe hacer ningún ruido excepto el del bebé tragando la leche. De lo contrario, no logrará alimentarse adecuadamente trayendo irritación por hambre además de herir el pecho de mamá.
Existen algunas formas consideradas posiciones correctas para la lactancia que además de ser cómodas ayudan al agarre perfecto, dejando al bebé saciado y a la mamá satisfecha por poder hacerlo de forma tranquila.
La posición para alimentar más utilizada y quizás la más cómoda es la mamá sentada y el bebé tumbado en su regazo de forma horizontal (la cabeza un poco más arriba que el resto del cuerpo), con los brazos sosteniendo al bebé.
Una buena opción para los dormitorios de bebés son las sillas de lactancia, que se utilizan en esa posición. Para los bebés más grandes, esta es una posición muy cómoda. El bebé se coloca con las piernas abiertas, sentado mirando al cuerpo de la mamá y así succiona tranquilamente.
También existen posiciones para el agarre y la lactancia tanto al principio como para quienes ya llevan tiempo pero aún encuentran dificultades. La mejor y más utilizada posición para que el bebé se alimente correctamente es frente al pecho con su barriguita pegada a la de la mamá, la famosa posición ojo con ojo.
Cuanto más cerca estén, mejor será la lactancia y en especial en esta posición el bebé puede sentir y oír los latidos del corazón de la madre, que era su sonido preferido dentro del útero.
Una posición inusual pero muy eficaz para amamantar es la invertida, ideal para quienes tienen los senos muy llenos y con leche acumulada (pecho ingurgitado). Se sostiene al bebé como si se fuera a lavar la cabecita, una nueva posición enseñada en las maternidades. En este caso el brazo izquierdo sostiene al bebé para alimentarlo con el pecho izquierdo y el derecho para el pecho derecho.
La posición elevada, de caballito es ideal para bebés que tienen reflujo, puede usarse con bebés de todas las edades. Se coloca al bebé sentado en la pierna de la mamá como si fuese a montar a caballo, así queda elevado, se despeja el sueño y facilita el descenso de la leche al estómago.
Elige la mejor posición para amamantar siempre recordando que amamantar tumbada también es una opción, el mito en torno a la otitis ha sido desmentido comprobadamente, así que aprovecha. Mucho cuidado con esta posición para no dejar el pecho tapando la nariz del bebé evitando así la falta de aire.
Otra posición para amamantar muy cómoda para ambos es acostada en la cama. La madre se acuesta de lado y el bebé acostado a su lado succionando cómodamente. Pero vale una advertencia para las mamás que acaban quedándose dormidas con sus bebés en la cama: cuando son muy pequeñitos puede ser una posición peligrosa, y si la madre se mueve puede lastimar al bebé, así que mucha precaución. De pie, la mamá sosteniendo al bebé por la espalda y las piernas, también puede amamantar de forma segura.
Un gran consejo para todas las posiciones es el apoyo a los brazos, forzar los brazos al elevar al bebé puede causar dolores a las mamás, así que cuanto más apoyo tengan los brazos, descansando sobre una almohada o un soporte adecuado para la lactancia, mejor. Una buena opción es la almohada de lactancia y un lugar donde la madre pueda apoyarse firmemente, especialmente en los primeros días después del parto. El agarre del pezón es el más complejo para quienes buscan cómo amamantar correctamente. El bebé debe agarrar bien el pezón para que aproveche más la toma y también estimule más el descenso de leche.
Para retirar el pezón de la boca del bebé también hay una técnica para que la madre no se lastime. Basta con colocar el dedo meñique en la boca del bebé y tirar suavemente. Nunca saques el pecho sin esa ayuda, podrías lastimarte e incluso agrietar el seno y créeme, duele mucho. Para ayudar en la adaptación de la lactancia, quienes buscan consejos para amamantar deben prepararse incluso antes del nacimiento.
Si has encontrado otra posición para amamantar a tu bebé que funciona bien, donde él se alimenta correctamente y no te hace daño, ¿por qué no continuar? La lactancia no es solo alimentación, es un momento de intercambio de cariño, amor y sobre todo un momento único de madre e hijo. Por lo tanto, debe hacerse de la forma en la que ambos se sientan más cómodos posible.
¿Qué Hacer Cuando No Encuentras la Posición Ideal?
Si no encuentras las posiciones correctas para amamantar, además del desgaste emocional de la mamá, podrá sufrir doloes de espalda, los senos heridos y muy llenos porque no se vacían como deberían y el bebé no gana peso y llora pidiendo pecho todo el tiempo por no estar bien alimentado. Intenta mantener siempre tu espalda apoyada y también los brazos. Para ayudar, usa almohadas y cojines de lactancia. Recuerda, acerca al bebé al pecho y nunca te inclines sobre él.
Si tienes dudas y estás sufriendo en este momento, busca ayuda de un especialista en lactancia materna. Actualmente existen estos profesionales que apoyan a las mamás que tienen dudas y no consiguen amamantar como deberían y soñaban. Los bancos de leche ofrecen este servicio gratuitamente incluso por teléfono. Para encontrar un banco de leche cercano, su teléfono y planear la ruta, visita el LOBALE. Evalúa la posibilidad de convertirte en donante, los recién nacidos prematuros te lo agradecerán.
Cómo Alimentarte Durante la Lactancia
Durante la fase de lactancia materna es normal escuchar que el hambre es mucho mayor. Esto ocurre porque todo el cuerpo y el organismo están trabajando las 24 horas del día para mantener la producción de leche materna a todo vapor, entonces, debido al enorme gasto energético es inevitable que aumente el apetito. ¡Las mujeres que amamantan sienten más hambre! Pero alimentarse bien es fundamental para garantizar una leche rica en nutrientes, vitaminas y minerales importantísimos para la nutrición del bebé
Pero además de vitaminas, la leche materna también puede llevar sustancias que causan gases en el bebé. Ciertos alimentos como el alto consumo de frijoles, brócoli y coliflor, así como el consumo de refrescos puede causar incluso cólicos. Por eso, saber elegir los alimentos adecuados para esta fase es una garantía de ausencia de dolores en el bebé. Una alimentación correcta y balanceada durante la lactancia aún trae varios beneficios como:
- Facilitar la digestión de la leche en el bebé
- Proporcionar las vitaminas y nutrientes necesarios para el cuerpo
- Ayuda a adelgazar cuando se consumen alimentos saludables cada tres horas
- Evitar las posibilidades de anemia en la madre
Qué Debes o No Debes Comer
- Debes eliminar alimentos que contienen cafeína como chocolate, refrescos y alcohol de la dieta para evitar la cólica en los bebés. Intenta sustituir el café por té o reducir drásticamente su consumo.
- No se recomiendan los tés de carqueja, ginseng y angélica.
- Deben evitarse alimentos grasos, frituras, embutidos y procesados que no aportan ningún valor nutricional.
- Las únicas grasas recomendadas y consideradas saludables son las vegetales como el aceite de oliva, frutos secos o aguacate.
- Prefiere alimentos salteados, a la plancha o vegetales crudos.
- Frutas con piel comestible también son excelentes fuentes de vitaminas como manzana, pera, guayaba, caqui o tomate.
- Pechugas de pollo a la plancha y pescado son buenas fuentes de proteína.
No hay nada que impida consumir carne roja, pero puede reducirse a 2 veces por semana en porciones más pequeñas y preferir carnes magras.
La leche de vaca debe evitarse ya que puede causar posible alergia o intolerancia a la proteína de la leche de vaca si se introduce tempranamente. La madre que amamanta debe buscar una nueva fuente de calcio con derivados lácteos e incluso jugos de soja enriquecidos con esta vitamina. Alimentos ligeros como barritas de cereales también pueden ser una buena alternativa, al igual que las frutas porque facilitan el tránsito intestinal y son excelentes fuentes de energía.
Se dice que el frijol, el repollo y los huevos causan gases en el bebé y la aparición de cólicos. Vale la pena consultar al pediatra y comprobar la veracidad de esa información, pero observar lo que puede poner de mal humor al bebé puede evitar molestias futuras. Jugos naturales y agua de coco son excelentes sustitutos de refrescos y bebidas con gas; estos, además de expandir el estómago y contener mucho azúcar, pueden provocar también cólicos en el niño. Además de hidratar, el agua de coco y los jugos naturales ayudan a la producción de más leche. Prestar atención a la ingesta de líquidos también es fundamental para una buena producción de leche, no solo hay que cuidar la alimentación. Tomar 2 litros o más de agua y jugos naturales al día lo facilitan. Algunos médicos evalúan la necesidad de una suplementación además de la alimentación durante la lactancia, hay mujeres que pierden mucho peso y necesitan una ayuda extra.
Cómo Superar las Dificultades
Para las mamás que creen que tener el pezón plano o invertido les impedirá amamantar, sepan que están equivocadas. Hoy en día la preparación para la lactancia puede empezar incluso antes del nacimiento del bebé y para aquellas que tienen el pezón así, existen algunas formas de ayudar como es el caso de las conchas de silicona que pueden usarse durante el embarazo dentro del sujetador, habla con tu médico sobre el tema que te indicará el acompañamiento adecuado. La concha de silicona tiene un anillo que ejercerá una ligera presión sobre el pezón, proyectando la punta del pezón hacia afuera.
Si no quieres usar la concha, puede hacerse un ejercicio manualmente. Con las yemas de los dedos, tirando levemente para formar el pezón. Este procedimiento debe realizarse unas 5 veces al día, logrando un resultado satisfactorio para la mamá y el bebé. Otro consejo muy valioso es la exposición al sol que hará que los pezones sean más resistentes y evitará que aparezcan grietas dolorosas durante la lactancia. Después de estos consejos, llegará el momento tan esperado, la lactancia. Créeme, es delicioso amamantar, pero en los primeros días de adaptación incluso para las madres más experimentadas, hay que ser persistente y aguantar, ya que el pezón se vuelve muy sensible, sin contar los dolores en el pecho cuando se llena demasiado de leche. Los mejores consejos de lactancia para superar las dificultades y lograr amamantar a tu bebé plenamente y de forma satisfactoria son:
- Descansa en cada siesta del bebé, sobre todo en las primeras semanas. Necesitas estar bien y con energía para estar disponible en cada toma, incluso de noche.
- Ingiere mucha agua y alimentos líquidos como sopas, jugos, tés y gelatinas.
- Consume alimentos más nutritivos, especialmente frutas, verduras y hortalizas.
- Encuentra la posición más cómoda para amamantar.
Desafortunadamente, las mujeres no tenemos un medidor en el pecho que permita saber cuánto ha mamado el bebé y cuánta leche hay dentro de los senos. Por eso lo indicado es siempre ofrecer el pecho más lleno, alternando para que ambos se vacíen y produzcan la misma cantidad de leche. Permite que el bebé mame hasta estar satisfecho. Sabrás que amamantas correctamente cuando notes que tu bebé gana peso y crece como se espera. Pero recuerda siempre, la producción de leche depende de un conjunto de factores que solo la mamá puede controlar: el exceso de sueño, la mala alimentación y los nervios afectan totalmente la producción de leche materna.
Foto: marki1983
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Caja de Información Clave:
- Gran parte de las mujeres sueñan con amamantar a su bebé y, al quedarse embarazadas, ya se preparan para este proceso y momento tan increíble.
- Primero tenemos que confesarlo, no es muy fácil iniciar la lactancia y es necesaria mucha persistencia para lograrlo.
- El primer y gran paso para prepararse para amamantar y tener éxito ya comienza en el prenatal, conociendo cuál es tu tipo de pezón y lo que puedes hacer para prepararlo.
- Y el primer consejo para esta cuestión es el uso de conchas plásticas que tiene precisamente esta finalidad, proyectar el pezón hacia afuera.
- La maternidad seguramente designará una enfermera o profesional de fonoaudiología para ayudar en esta primera fase.








