A veces surge ese miedo… ¿Y si no consigo quedar embarazada? ¿Qué mujer que desea ser madre no se ha sentido alguna vez mal con esas preguntas que no paran de resonar en la cabeza? ¿Sabías que el miedo a no poder quedar embarazada puede perjudicar este proceso? Yo misma tenía mucho miedo de no poder volver a quedarme embarazada. Aunque ya tenía uno o dos hijos, en el segundo o tercer intento de embarazo, en el fondo me invadía la desesperación por no lograrlo. ¡Entonces me imagino cómo debe ser para quien no tiene ningún hijo! ¿Qué pensará esa mujer? ¿Cómo enfrentará ese conflicto interior y, a veces, también externo por la presión de otras personas sobre el embarazo?
El hecho es que la espera y el miedo a no poder quedar embarazada se convierten en una sombra en la vida de la mujer. Muchas veces son años de intentos sin éxito y para otras mujeres el embarazo incluso ocurre, pero luego el aborto espontáneo u otro problema interrumpe esa alegría. A veces yo pensaba que no tenía derecho a sentirme triste y ansiosa por un segundo o tercer embarazo. Me sentía mal por desearlo tanto y exigirme tanto, igual que una mujer que no tiene hijos, o incluso más. ¿Era justo? Al fin y al cabo, tenía 2 hijos hermosos y me presionaba por el tercero.
¿Cuáles son las etapas del miedo a no poder quedar embarazada?
Las etapas del miedo a no poder quedar embarazada son prácticamente las mismas para todas las mujeres que desean mucho un bebé. ¡Al principio reina el optimismo! El primer ciclo de intentos suele ser el más tranquilo para la mayoría de las mujeres, pero después, cuando el tiempo empieza a pasar, surge el temor de no lograrlo pronto. Tras la etapa inicial, hacia el 3º o 5º ciclo de intentos, comenzamos a pensar que algo anda mal. Al fin y al cabo, ¡ya deberían haberlo conseguido, son 5 ciclos! Luego empieza la etapa de la angustia. Cada período fértil se convierte en una exigencia constante con la pareja para no perder ningún día fértil. El miedo a perder la ovulación en ese ciclo atormenta incluso a la mujer más tranquila.
Después de la etapa de la angustia pueden venir dos etapas, la del optimismo o la de la depresión. ¿Quién no se ha sentido débil e impotente ante otro ciclo fallido? De ahí sacamos fuerzas de no sabemos dónde para seguir intentando. Para algunas, tomarse un tiempo es la solución. Así, el miedo al negativo y también el miedo a no lograr el embarazo desaparecen, aunque sea por algunos ciclos. Incluso creo que tomarnos una pausa es fundamental. Cuando los intentos superan los 12 ciclos o un año, el cansancio de toda esa espera pesa sobre los hombros. Por eso, para algunas, es momento de parar un poco o de iniciar una nueva etapa en la vida de quien intenta concebir: la batería de exámenes.
Dependiendo del médico que acompañe esta etapa, las emociones pueden variar mucho de una pareja a otra. Puede animar o asustar, y depende de la pareja o la mujer buscar otra opinión médica. Algunos médicos no orientan como deberían y eso puede confundir aún más a la mujer o a la pareja. Por eso, ¡ni lo dudes! ¿No te atendió como esperabas? Busca otro médico hasta encontrar uno que te dé confianza y paciencia durante el proceso. Créeme, un buen profesional marca toda la diferencia.
¿Y cómo queda la parte psicológica en todo esto? Hay que aprender a lidiar con ella, no hay otra opción. Algunas lo llevan mejor. Otras necesitan un poco más de ayuda. En estos casos, un psicólogo puede marcar la diferencia… Si no puedes consultar a un profesional, ¡únete a otras mujeres que están pasando por lo mismo! Ellas te entenderán perfectamente y no te juzgarán si te sientes mal cuando una amiga tuya consiga embarazarse sin siquiera estar buscándolo.
¿Cuál es la mejor solución? ¡Detente y respira! No sirve de nada pasar el día pensando en la posibilidad de no poder quedar embarazada nunca. Si tienes dudas, ¡arremángate y actúa! Hay varios procedimientos que pueden ayudar al médico a saber si hay algún problema. Recuerda que debe investigar la pareja. Tú con análisis hormonales, ecografía, y él con análisis hormonales y también un espermograma. ¿Está todo bien? Ahora sólo queda calcular el período fértil y disfrutar de los momentos íntimos con mucho amor. ¿Llegó algún diagnóstico inesperado? ¡Es momento de frenar y tratarlo! Recuerda también que no se cae una hoja de un árbol sin el permiso de Dios, y cuando sea el momento nada impedirá que suceda el embarazo.
¡Fe, foco, fuerza y mucho coraje! Son armas muy eficaces contra el miedo a no poder quedar embarazada. ¡Encuentra aquí en Trocando Fraldas un apoyo siempre que lo necesites!
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Foto: Torsten Mangner








