La hipertensión, también conocida popularmente como presión alta, es una enfermedad crónica que durante mucho tiempo se asoció al factor edad, ya que afecta en su mayoría a personas mayores. Pero que viene creciendo y afectando de forma gradual cada año a más personas de todas las edades y clases sociales. Considerada una enfermedad silenciosa, sus síntomas solo aparecen cuando ya está en un estado avanzado. La presión arterial varía a lo largo del día, sube cuando realizamos alguna actividad física, estamos agitados o pasamos por un momento de estrés y baja cuando estamos en reposo, relajándonos o durmiendo. Y es exactamente a través de estas alteraciones que se verifica la existencia de la presión alta. Cuando se constata que la presión arterial de una persona en reposo es igual o superior a 14 X 9 (140mmHg X 90 mmHg) es un fuerte indicativo de que padece presión alta (hipertensión).

¿Qué es la Presión Alta (Hipertensión)?

La presión arterial que indica si la presión está alta es la presión sanguínea en las arterias. Cuando los niveles de esta presión sanguínea están elevados, el corazón se ve obligado a ejercer un esfuerzo mucho mayor de lo normal para que la sangre se distribuya por el cuerpo. Con este aumento de esfuerzo, el paciente corre graves riesgos de sufrir complicaciones vasculares como el accidente cerebrovascular (ACV), infarto, aneurisma arterial, enfermedad renal crónica e incluso complicaciones en la visión.

Principales Causas de la Presión Alta

En la parte superior de la lista de las causas de la presión alta (hipertensión) está el factor hereditario, que afecta a cerca del 90% de los pacientes. Pero existen otros factores que desencadenan la enfermedad y en esos casos, pueden evitarse mediante cambios en los hábitos, optando por una vida más saludable y ordenada en el día a día. Entre las principales causas están:

  • Tabaco;
  • Consumo de bebidas alcohólicas;
  • Obesidad;
  • Vida estresante;
  • Consumo elevado de sal;
  • Sedentarismo

Además de estos factores de riesgo, las personas con niveles alterados de colesterol, diabéticos, personas mayores y personas negras tienen mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad. Si formas parte del grupo de riesgo, extrema los cuidados y revisa tu presión arterial siempre que sea posible.

Prevención de la Presión Alta

La mejor forma de prevenir que ocurra la presión alta es adoptar hábitos saludables en tu vida. Llevar una alimentación menos grasa, con menos sal en su preparación y optando siempre por verduras, legumbres y alimentos naturales. Evitar el consumo de refrescos, alimentos enlatados, embutidos y comida rápida. La práctica de ejercicio físico también se recomienda para ayudar a controlar el peso y para contribuir al mejor funcionamiento del organismo. Reserva tiempo de ocio durante la semana y evita vivir una vida estresante.

Síntomas de la Presión Alta

Los síntomas de la presión alta solo suelen aparecer cuando la situación ya está agravada, por lo tanto, no esperes para buscar atención médica. Lo ideal es que todas las personas se tomen la presión arterial al menos 1 vez al año, en consulta médica. En el caso de personas que forman parte del grupo de riesgo, al menos 2 veces al año. Esa es la mejor manera de descubrir cuándo la enfermedad aún está empezando, para poder controlarla mediante tratamiento. Cuando la presión se eleva mucho, el paciente puede sentir:

  • Fuertes dolores de cabeza;
  • Dolores en el pecho;
  • Mareos;
  • Acúfenos (zumbido en el oído);
  • Debilidad;
  • Visión borrosa

Estos son síntomas evidentes de que la presión está elevada, pero pueden confundirse con otros problemas de salud, por lo tanto, al acudir a un servicio de urgencias se comprobará inmediatamente la presión arterial para su confirmación.

Tratamiento de la Presión Alta

Lamentablemente, la presión alta no tiene cura, pero es posible mediante tratamientos indicados por el cardiólogo controlarla y que el paciente tenga una vida normal. En caso de hipertensión considerada leve, con la presión mínima entre 9 y 10 en las mediciones, se intenta en principio el tratamiento sin medicamentos, solo mediante cambios de hábitos que influyen mucho en el cuadro. Cambiar la alimentación, practicar actividad física, reducir el consumo de sal y bebidas alcohólicas y mantener una vida más tranquila, evitando el estrés. Reducir el peso también es uno de los requisitos médicos, que marca una gran diferencia en el tratamiento. Si no se observan resultados positivos a través de los cambios de hábitos, es necesario el uso de medicamentos vasodilatadores, lo que provoca el control de los niveles de presión arterial. Algunos medicamentos son diuréticos y hacen que la persona en tratamiento elimine agua y sal a través de la orina, lo que ayuda a reducir la presión de los vasos sanguíneos. Otros más modernos, no provocan efectos secundarios y logran actuar de forma activa en el control de la presión. Pero incluso con el uso de medicamentos adecuados, los cambios de hábitos siguen siendo necesarios para obtener el resultado esperado del tratamiento. En la alimentación, opta por una dieta baja en sal y evita los condimentos preparados, como caldo de pollo y condimentos en sobre. Los embutidos, procesados y enlatados tienen un alto contenido de grasa y sodio, por lo tanto, son un veneno para la salud de todos y especialmente para los hipertensos. Elige una alimentación rica en cereales integrales, frutas y vegetales, especialmente los de hojas oscuras. Deja los vicios, como el tabaco y las bebidas alcohólicas. Escoge un deporte o alguna actividad física que te guste y hazla al menos 2 veces por semana. Técnicas de relajación e incluso la propia psicoterapia pueden ayudar a controlar el estrés. Usa el medicamento según las indicaciones de tu médico y no lo suspendas ni reduzcas la dosis sin la orientación de tu cardiólogo. El uso incorrecto de los medicamentos también puede provocar complicaciones, además de permitir que la presión se altere y cause daños a la salud.

IMPORTANTE: El SUS (Sistema Único de Salud) ofrece de forma gratuita algunos medicamentos para el tratamiento de la presión alta. Pueden ser obtenidos en las farmacias de los centros de salud o en farmacias Populares, mediante la presentación de la receta médica en vigor (120 días) y documento con foto.

Presión Alta y Fertilidad

Para las parejas jóvenes y hombres que aún desean tener hijos y tienen presión alta o forman parte del grupo de riesgo de la enfermedad, ¡estad atentos! La presión alta cuando no se trata puede causar graves complicaciones al paciente, entre ellas, la infertilidad masculina. Una vez que ocurre la complicación, no es reversible tras el tratamiento. Para las mujeres, la presión alta también es perjudicial cuando se trata de quedarse embarazada. Incluso, las mujeres hipertensas tienen riesgos en el embarazo y por eso requieren un cuidado especial en el control prenatal. Es esencial que esta información se comunique ya en la primera consulta, para que el obstetra brinde un seguimiento específico y cuidadoso a la embarazada, evitando riesgos de complicaciones. Aprovechando el espacio y el tema, quiero contar una novedad para nuestras lectoras. En colaboración con la empresa Famivita, hemos desarrollado una línea de productos especializados para la salud y fertilidad. Entre ellos tenemos vitaminas para la fertilidad femenina FamiPré, vitamina para la fertilidad masculina FamiUp, test de ovulación y el gel lubricante amigo de la fertilidad FamiGel, que cumple la función del moco cervical, aumentando la movilidad de los espermatozoides además de aumentar el placer. Puedes encontrar cada uno de estos productos aquí en nuestra tienda virtual. Foto: Mohamed Hassan