¡Quiero ser madre! Para mí fue tan natural como respirar. Incluso de niña, ya sabía que quedar embarazada, ser madre, sería parte de mi vida. Desde que tengo uso de razón, jugaba con mis muñecas y les cambiaba la ropita imaginando cómo sería mi turno de convertirme en mamá. Soñaba con el día en que encontraría a mi príncipe azul y formaría una hermosa familia. Solo que no imaginaba que el sueño de ser madre podría ser tan luchado. ¡Quiero ser madre, pero las cosas no suceden como yo imaginaba!
No podía saber de antemano que pasaría tantas dificultades para quedar embarazada, como me ocurrió. Fueron en total 7 años de intentos. Para algunos puede parecer poco, al fin y al cabo, fueron 7 años repartidos en 3 hijos. Algunas mujeres pasan ese tiempo incluso para quedar embarazadas del primer hijo. ¡Pero te aseguro: el sufrimiento es el mismo! ¿Crees que contar los ciclos interminables es sencillo? ¿Crees que esperar a que sucedan las cosas es tan cómodo así? Esperar no es algo tan simple. Los nervios están a flor de piel y, sin mencionar la expectativa y el miedo de no conseguir el embarazo.
El primer embarazo fue por sorpresa. No sabía que podía quedar embarazada incluso tomando anticonceptivos. Aceptar esta nueva condición no fue tan difícil, ya que yo deseaba mucho ser madre desde siempre. Lamentablemente, el embarazo no evolucionó y a las 11 semanas mi ángel regresó al cielo…
¿Quiero ser madre pero será fácil?
Cuando el embarazo de Joana llegó, fue algo increíble. A pesar del miedo de volver a perder, intentamos llevar el embarazo sin presiones ni expectativas. Cuando llegó el quinto mes de embarazo, ahí sí, nos relajamos un poco más y disfrutamos de la gestación. Jamás imaginé que estar embarazada pudiera ser tan hermoso… Me imaginaba embarazada, pero no la magia y recompensas de esta condición. Realmente fue una sorpresa y por eso me animé a repetir la experiencia otras veces. Aunque cuando llegó el segundo embarazo, cuando nació Dudu, a veces decía que no quería más hijos. ¡Tuve que tragarme mis palabras! Qué equivocada estaba… ¡Quería ser una madre joven! Imaginaba que a los 41 años tendría dos hijos adultos, así podría disfrutar la vida con ellos y también con mi marido. Ir a fiestas y a discotecas sin preocupaciones. Iba en el camino opuesto al de muchas mujeres, lo sé, ¡pero no me arrepiento de nada! Aprovecharé lo que la vida tenga para ofrecer más adelante, y la profesión, la llevo junto a la maternidad. Es más trabajoso, pero igual de gratificante. Ser madre es maravilloso, pero no está exento de culpas, miedos y, además, es bastante demandante.
Poco tiempo después del parto me sorprendí pensando: ¡quiero ser madre una vez más! Y claro, Marcos también tenía ese deseo. Prueba de esto es su resistencia a métodos de esterilización permanente como la vasectomía, por ejemplo. Aunque ya teníamos dos frutos de nuestro amor, todavía teníamos más amor para dar. Él ama a los hijos y más aún a un bebé recién nacido, al cual puede mimar todo lo que quiera. Empezamos a intentar quedar embarazados del tercer hijo para cerrar la fábrica de una vez. La intención era, esta vez sí, hacerme la ligadura de trompas para no caer en la tentación. Somos padres casi a tiempo completo.
Solo sacamos tiempo para el trabajo y, por supuesto, para estar solos. Al fin y al cabo, antes de los hijos, éramos dos y queremos mantener nuestros momentos juntos, como una de las prioridades. Pero el último embarazo tardó tanto en suceder que hasta pensamos en desistir. Cuando finalmente lo logramos, estábamos incrédulos, yo estaba incrédula. ¿Sería realmente verdad aquella línea tenue en el test de embarazo? Al final de las dudas recibimos la nueva etapa con alegría, y tras un embarazo lleno de problemas por el aumento de la presión arterial, Melissa nació fuerte y sana. A pesar de los miedos que traen 3 hijos, las alegrías fueron mucho mayores y lo siguen siendo hasta hoy. Me derrito con la sonrisa en la mirada de mis hijos, mi felicidad es verlos sanos y llenos de vida y cada nuevo logro que consiguen.
Ser madre es tener responsabilidades infinitas, preocupaciones incontables, tener que sacar tiempo para todo y aun así hacer todo corriendo. No puedes ir al baño por 5 minutos sin que unas manitas llamen a la puerta para entrar. Ser madre es no volver a estar sola nunca más, para lo que sea, en los malos momentos y sobre todo en los buenos.
El camino hacia la maternidad fue natural, no queríamos perder tiempo cuando llegó ese momento, pero los problemas que tuve por querer ser madre fueron innumerables. No por las críticas respecto a mi edad (era joven, tenía 20 años), sino por las frustraciones en el camino de los intentos. ¿Pero sabes? Hoy, si me preguntaran: ¿Todavía quieres ser madre? Yo diría: ¡Sí, quiero ser madre de nuevo! Haría todo, todo otra vez, porque sé que si hubiera hecho algo diferente, no tendría a los hijos que tengo hoy. Estoy agradecida a Dios y a la vida por despertar en mí este deseo de maternidad tan joven. Así fue conmigo y ahora quiero saber de ti. ¿Cómo surgió tu deseo de ser madre? ¿Cómo y cuándo dijiste en voz alta: Quiero ser madre? ¡Déjalo en los comentarios!
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Foto: Archivo Personal









