Desde siempre, las mujeres han escuchado que no es posible quedarse embarazada mientras se está amamantando, sobre todo nuestras abuelas solían decirlo. ¿Será por eso que tenían tantos hijos? Jeje. La mujer que amamanta realmente tiene más dificultades para quedar embarazada en este período, pero sí puede ocurrir. Por este motivo, hoy en día la mayoría de las mujeres ya salen de la maternidad con una receta de anticonceptivo para prevenir un embarazo durante la lactancia.

¿Pero el anticonceptivo no pasa a través de la leche y perjudica al bebé? Sí, el anticonceptivo común pasa a la leche materna y no debe utilizarse durante todo el periodo de lactancia, pero existen algunos que pueden y deben ser usados en esta fase, previniendo el embarazo durante la lactancia. La recomendación es iniciarlos 15 días después del nacimiento del bebé1.

Las investigaciones indican que entre el 2% y el 15% de las mujeres que no utilizan métodos anticonceptivos quedan embarazadas en esta etapa. Viendo la estadística parece un número pequeño, ¿pero vale la pena correr el riesgo? Tras el nacimiento de un bebé ya es un periodo cansado y complicado de adaptación, ¿imagina pasar por todo este proceso y los primeros meses del bebé enfrentando un nuevo embarazo? Náuseas, cansancio, sueño, malestares y todo lo que ocurre durante el embarazo, teniendo que despertarse varias veces en la noche y estar disponible para el recién nacido. Nada fácil, ¿verdad?

Como ya mencionamos anteriormente, realmente las posibilidades de que una mujer quede embarazada amamantando son mínimas y esto ocurre porque la mujer que amamanta a libre demanda, ofreciendo el pecho al bebé siempre que lo pide, impide que ocurra la ovulación. Pero vale advertir que aquellas que alternan el pecho con biberón u otros alimentos ya corren el riesgo de estar ovulando. El proceso de “impedimento” solo ocurre en quienes amamantan 100% a libre demanda y con intensidad. Si uno de estos factores falla, puede darse el embarazo, y este es un riesgo que hay que asumir conscientemente, conociendo los riesgos de un nuevo embarazo.

Riesgos de Quedar Embarazada Mientras Amamantas

Las mujeres que acaban de pasar por un parto o incluso aquellas que tienen bebés de entre 2 y 6 meses de edad inevitablemente presentan mucho cansancio y agotamiento. El cuidado del bebé es muy exigente y a tiempo completo, y requiere el 100% de nuestro esfuerzo y dedicación. El embarazo y sobre todo sus cambios hormonales son muy intensos2, y toda mujer que ya ha estado embarazada sabe lo difícil que es, así que imagina pasar por ambos momentos de total entrega a la vez. Los hijos realmente son maravillosos, pero cuando llegan en un momento planeado y esperado es todavía mejor, pues estaremos preparadas para renunciar a todo lo demás por ellos y entregarnos de la forma más plena y placentera posible; ya con otro bebé a cuidar, esa división se vuelve algo más complicada.

En cuanto al peligro de quedar embarazada amamantando, no existen muchas complicaciones salvo que hayas tenido problemas de abortos o riesgo de aborto. Si ya has pasado por alguna de estas situaciones, puede que el médico te indique suspender la lactancia, ya que la succión del pecho puede provocar contracciones uterinas y traer riesgos al nuevo embarazo. Si no hay complicaciones, puedes seguir amamantando a tu bebé tranquilamente. Otro hecho es que con el nuevo embarazo, la leche puede cambiar de sabor y el propio bebé puede dejar de mamar espontáneamente, además de que la producción y cantidad de leche pueden disminuir debido a los cambios hormonales.

Otro factor relatado por las mamás que pasaron por esta experiencia es el de la sensibilidad en los senos. Durante el embarazo, la sensibilidad de los pechos aumenta mucho, muchas incluso sufren dolores3. Por lo tanto, enfrentar esta sensibilidad amamantando puede no ser nada fácil, ya que la lactancia en sí puede provocar algunas molestias por el exceso de producción de leche o incluso por un mal agarre que daña el pezón. Otro punto a destacar es el de amamantar al bebé con la barriga creciendo. Al principio ocurre normalmente, pero cuando la barriga empieza a notarse y entras en los últimos meses del embarazo, esto puede dificultar el agarre del bebé y, en consecuencia, la lactancia. No obstante, existen varias posiciones que pueden facilitar este proceso.

Si tu bebé no rechazó la leche materna incluso con el nuevo embarazo, sigue amamantándolo incluso después del nacimiento del segundo bebé. Sin embargo, siempre da prioridad al más pequeño, que ahora necesita más que el mayor las vitaminas principales que aporta la leche materna. Y vigila el aumento de peso del mayor, pero siempre recordando la importancia de la salud materna que, tras el nacimiento de los hijos, suele quedar en segundo plano. Presta atención a las señales de tu cuerpo, ya que la doble jornada puede debilitarte e incluso causar anemia. Para que la mamá pueda cuidar bien de sus bebés, debe estar completamente sana, fuerte y con mucha disposición. ¡Amamantar es lo mejor!

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