Chicas, he abierto mi vida aquí para ustedes que me siguen y también para las que están llegando ahora, y un tema que vi con frecuencia en el concurso cultural era sobre el aborto. Pocas personas de mi círculo de amistades hoy en día lo saben, o las que han sido amigas por muchos años o incluso parientes más cercanos, saben que en el año 2000 perdí un bebé con 11 semanas de embarazo. Para mí fue muy difícil superar y, incluso cuando me quedé embarazada de mi hija mayor, los miedos volvieron a surgir, entonces pensé, ¿será que va a pasar lo mismo otra vez? ¿Será, será, será… Pero Dios cumplió su promesa y me dio a esta linda chica que hoy ya está casi en la adolescencia.

Lidiar con esta pérdida no fue fácil y, por eso, considero fundamental contar con apoyo psicológico. Por eso, les dejo la recomendación de una psicóloga con experiencia en atención a mujeres que desean quedarse embarazadas1. Conoce el servicio de psicología para quienes buscan embarazo de Famivita y aprovecha la primera sesión de evaluación gratuita. Haz clic aquí para saber más!

Bueno, pero ¿qué causa el aborto? ¿Qué es la selección natural, cómo lidiar con esta situación…? Todo es muy extraño, cuando recibí la noticia no lo creía, parecía que era una pesadilla, allí en la sala acostada y medio aturdida sin poder hacer nada, me sentí impotente. No tuve valor para preguntarle al médico al respecto, era una sensación de vacío e impotencia.

¿Por Qué Ocurre el Aborto Espontáneo?

Pero ¿por qué este aborto a las 11 semanas? Ya era casi el tercer mes completo, un plazo que se considera más seguro para el embarazo. Específicamente en mi caso, se constató una baja hormonal que es la encargada de mantener el embarazo, y eso hizo que la placenta se despegara precozmente. Claro, existen diversos factores que pueden interrumpir el embarazo y algunas cosas influyen muchísimo2, son factores externos como el tabaquismo, el consumo de alcohol, el uso de drogas, pero también factores como malformaciones cromosómicas, traumas (caídas, accidentes, procedimientos muy invasivos que exponen el útero como la amniocentesis, por ejemplo).

También existen factores maternos, como la incompetencia istmo-cervical3, útero con malformación, y muchos otros. El aborto no es una situación agradable, al fin y al cabo que una gestante pierda a su hijo es uno de los peores dolores que una mujer puede experimentar, pero ningún embarazo es igual a otro, lo digo por experiencia propia, Dios escribe recto en líneas torcidas, y el dolor con el tiempo se convierte en añoranza, añoranza de alguien que ni siquiera llegamos a conocer, pero a quien ya amábamos mucho…

Ver también: Embarazo Después del Aborto – ¿Cuándo Retomar los Intentos?