En el control prenatal, es común que muchas mujeres se quejen de vulvovaginitis, que son enfermedades infecciosas que afectan la zona genital femenina. Entre ellas, destacan la candidiasis, la vaginosis bacteriana y la tricomoniasis. Las investigaciones científicas sobre las vulvovaginitis buscan saber si, durante el embarazo, el tratamiento es eficaz para evitar el parto prematuro y otros riesgos para la madre y el bebé. Entiende ahora el caso de la tricomoniasis, clasificada como una ETS – enfermedad de transmisión sexual1.
¿Qué es la Tricomoniasis?
La tricomoniasis es una infección causada por un protozoo, que es un microorganismo parásito llamado Trichomonas vaginalis. Puede alojarse en el cuello uterino, en la vagina y/o en la uretra, y su principal forma de transmisión es por contacto sexual2.
El problema es que la enfermedad puede ser asintomática, es decir, no presentar síntomas. Pero pueden aparecer algunos síntomas característicos, como, principalmente, el flujo vaginal de color amarillo verdoso. El diagnóstico lo realiza el ginecólogo, a partir del resultado del examen del moco recogido de la vagina.
Signos y Síntomas
Los síntomas pueden no existir hasta en la mitad de los casos de tricomoniasis, lo que dificulta identificar la enfermedad. Pero cuando la mujer los presenta, normalmente se reportan los siguientes:
- Irritación en la zona genital y el periné;
- Dolor o escozor al orinar;
- Dolor o molestia durante las relaciones sexuales;
- Picor en la zona genital;
- Flujo amarillo verdoso, espumoso y de mal olor.
Factores de Riesgo para Desarrollar Tricomoniasis
Como la transmisión de la tricomoniasis se produce a través de relaciones sexuales, existen diversos factores de riesgo relacionados posiblemente con la vida sexual de las pacientes que presentan los síntomas. Entre los más comunes, podemos citar los siguientes:
- Tener relaciones sexuales sin protección con varias personas diferentes;
- No utilizar métodos anticonceptivos de barrera (como el preservativo), que protegen el cuerpo de enfermedades de transmisión sexual y no sólo evitan el embarazo;
- Tener antecedentes previos de ETS.
¿Los Hombres Saben que Tienen Tricomoniasis?
Desafortunadamente, no hay forma de saberlo, sin exámenes, si tu pareja está enferma y puede transmitirte la tricomoniasis. La mayoría de los hombres no percibe ningún cambio cuando están infectados, solo una pequeña parte presenta uretritis (inflamación en la uretra).
Esto hace que muchos se nieguen a ir al médico e incluso a realizar el tratamiento, lo que contribuye a difundir aún más la enfermedad entre las mujeres.
Formas de Tratamiento
Para el tratamiento de la tricomoniasis durante el embarazo, los médicos generalmente recetan un medicamento imidazólico por vía oral, de dosis única, llamado metronidazol. También se utiliza en el tratamiento de otras vulvovaginitis, como la vaginosis bacteriana, con dosis diferentes.
Sin embargo, en embarazos de alto riesgo, el uso de metronidazol puede no estar recomendado, debiendo emplearse con cautela – principalmente en el segundo trimestre. Algunas investigaciones ya han asociado la incidencia de la enfermedad en el segundo trimestre del embarazo con un aumento de más de tres veces en la probabilidad de que el niño posteriormente sea identificado como mentalmente incapaz.
Otra cosa fundamental es que la pareja sexual también sea tratada al mismo tiempo, para evitar la reincidencia de la enfermedad. El tratamiento para la tricomoniasis utiliza este método desde hace mucho tiempo y tiene éxito en el 90% de los casos.
Los casos contrarios son raros, pero la resistencia a esta terapia alopática puede resolverse con dosis más altas de la sustancia o ser sustituida por otros medicamentos imidazólicos. Cabe señalar que, en los casos de fracaso, las principales causas no se relacionan con una falla del medicamento, sino principalmente con las parejas no tratadas y con un tratamiento realizado de forma incompleta.
Consecuencias de la Tricomoniasis en el Embarazo
La tricomoniasis en la gestación tiene una incidencia de cerca del 3 al 5%. Por ello, esta enfermedad de transmisión sexual (ETS) se considera de alta prevalencia. Cuando ocurre en la mujer durante el embarazo, puede ser un factor de riesgo para un déficit intelectual en su hijo, según varios estudios. Además, puede ocasionar infección de las vías respiratorias del recién nacido3.
Un estudio en Carolina del Norte mostró que las mujeres con tricomoniasis durante el embarazo presentan significativamente mayor probabilidad de tener un hijo con bajo desarrollo intelectual (índice HR 1,28).
No obstante, los investigadores mencionan esta situación cuando se asocia a una “ruptura prematura de membranas” (cuando la bolsa de agua, de líquido amniótico, se rompe), con el parto prematuro y el bajo peso del bebé al nacer. Estas condiciones y la enfermedad pueden evitarse, pero, una vez que se ha contraído la tricomoniasis, el tratamiento no disminuye los riesgos de parto prematuro.
De cualquier modo, es recomendable el tratamiento de las gestantes que presentan síntomas de tricomoniasis en cualquier momento del embarazo. En las asintomáticas, la decisión sobre qué hacer debe ser evaluada caso por caso.
Consulta También: Flujo en el Embarazo – ¿Qué es o No es Normal?
Foto: epaaeiz







