Cada vez escuchamos más la frase “mi hijo tiene intolerancia a la lactosa”, ¿verdad? Y solo nos interesamos en entender sobre el tema cuando pasamos por la situación. Para que no te tomen por sorpresa, conoce más sobre este problema que afecta a miles de personas, muchas de las cuales ni siquiera saben que lo padecen.
La intolerancia a la lactosa es una deficiencia del cuerpo que impide que el organismo digiera la lactosa, que es el principal azúcar que se encuentra en la leche y sus derivados. Existen tres tipos de intolerancia a la lactosa:
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Intolerancia a la lactosa congénita – Aquella que se adquiere desde el nacimiento. Es un tipo raro de intolerancia y, normalmente, el niño hereda el gen de su padre o de su madre.
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Intolerancia a la lactosa primaria – Se adquiere con el paso de los años, y normalmente aparece en la vejez. Cuando la producción de lactasa se reduce, causando así la intolerancia a la lactosa.
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Intolerancia a la lactosa secundaria – Aquella que se adquiere tras algún problema de salud, cirugía o por alguna razón la inmunidad del niño está baja
Las personas que son intolerantes a la lactosa no producen una enzima llamada lactasa en cantidad suficiente, que es la enzima responsable de la digestión de la lactosa en el organismo. Esto causa fuertes molestias como diarrea, gases, náuseas, malestar y dolores abdominales, pero nada demasiado grave como para que la mamá deba desesperarse, ya que no hay riesgo de muerte. Una gran duda es la diferencia entre alergia a la leche e intolerancia a la lactosa, y normalmente los síntomas pueden realmente confundir porque son parecidos. Pero en general, la alergia a la leche es muy peligrosa como cualquier otra reacción alérgica, y en el momento en que el niño alérgico tiene contacto con la leche y sus derivados, pueden aparecer síntomas como dificultad para respirar, hinchazón en los ojos, labios y otras partes del cuerpo, además de crisis de tos y estornudos, y se debe acudir al médico de inmediato. Lo que la población no sabe es que el 70% de las personas presentan algún grado de intolerancia a la lactosa que puede ser leve, moderado o grave y pueden pasar toda la vida sin saber que tienen este problema.
¿Cómo Diagnosticar la Intolerancia a la Lactosa?
Cuando se nota algo diferente después de ingerir leche y sus derivados varias veces seguidas, una consulta médica es esencial. Durante la consulta, el especialista preguntará sobre la alimentación, y podrá hacer preguntas sobre la rutina, síntomas y todo debe ser dicho detalladamente. Normalmente, el especialista solicita la suspensión temporal de estos alimentos para verificar si los síntomas desaparecen, en cuyo caso no es necesario hacer exámenes complementarios. De lo contrario, se solicitan 3 tipos de pruebas para diagnosticar la intolerancia a la lactosa, que son:
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Prueba de intolerancia a la lactosa: Se ingiere una cantidad de un líquido rico en lactosa y, tras algunos minutos, se realiza un análisis de sangre para verificar la cantidad de glucosa en sangre.
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Prueba de Hidrógeno: Se pide que el paciente consuma una cantidad de líquido rico en lactosa, y tras algunos minutos el especialista comprobará, a través del aliento, la cantidad de hidrógeno expulsado.
- Medición de ácidos: Se solicita un análisis de heces al paciente, a través del cual se mide la acidez de las mismas.
Si el resultado es positivo para intolerancia a la lactosa, es necesario saber que la lactosa no debe ser retirada totalmente de la dieta, aunque sí debe consumirse lo mínimo posible. Se puede sustituir el calcio de la leche por otros alimentos ricos en calcio, como el brócoli, verduras de hoja verde, coliflor, frijoles, guisantes, sésamo, salmón y otros alimentos más. La leche de vaca puede ser sustituida por leche de soja, leche de arroz o leche de avena, todas ellas sin lactosa.
Ver también: Intolerancia a la Lactosa – Cómo lo Descubrí y Cómo Tratar
Foto: Zhao !








