Si existe una palabra que encaja en cualquier embarazo, esa palabra es ansiedad. Este término no es necesariamente malo ni tiene que ver necesariamente con algún tipo de enfermedad. Estamos hablando de esas ganas de conocer a tu bebé, de tocarlo, de poder cuidarlo, de ejercer tu papel como madre. Y en medio de este torbellino de pensamientos y de toda esa ansiedad, pueden surgir problemas en cualquier momento del embarazo. Al final del embarazo es cuando, por lo general, la ansiedad aumenta y, si surge un problema en ese momento, puede ser desesperante para muchos. Es la hora de que el bebé se prepare para nacer, pero ¿y cuando el bebé no se encaja? Hoy vamos a hablar sobre cómo lidiar con este tipo de situación.
¿Cómo saber si el bebé se encajó?
Cuando hablamos de embarazo, no existen reglas fijas, es decir, todo puede variar según las condiciones y de cómo se esté desarrollando ese embarazo1. Sin embargo, es posible identificar ciertos patrones para tener una idea de cómo irán sucediendo las cosas. Un bebé normalmente se encaja en la semana 36 de embarazo, aunque ese encajamiento pueda ocurrir después o sólo en el momento del parto. Una mujer normalmente siente que el bebé se encajó cuando su respiración comienza a mejorar, así como la acidez que también tiende a disminuir. Cuando el bebé ya está encajado, es decir, en la posición para el parto, la mujer suele tener más dificultad para caminar, además de que la vejiga queda aún más apretada, haciendo que la frecuencia urinaria aumente aún más2.
El papel de la madre en el encajamiento
Está claro que el cuerpo de la mujer se prepara de manera natural para la llegada del bebé, pero cuanto más trabaje la mujer su musculatura, más fácil será el trabajo de parto. Lo mismo ocurre con el encajamiento, ya que es la musculatura de la mujer la que realiza ese complicado trabajo de girar al bebé para que esté cabeza abajo. Ahora, recuerda que fortalecer la musculatura no significa que la mujer deba hacer ejercicios comunes y por su cuenta. Existen ejercicios específicos para embarazadas como la hidrogimnasia y las caminatas que no sólo ayudan a preparar la musculatura para el encajamiento, sino que también mejoran la circulación sanguínea y previenen una serie de otros problemas. Esto vale especialmente para las madres primerizas, ya que a partir del segundo hijo la musculatura ya está más acostumbrada y el encajamiento ocurre con más naturalidad. 
¿Qué hacer cuando el bebé no se encaja?
No existe nada que se pueda hacer de manera efectiva cuando el bebé no se encaja. Por supuesto que existen métodos para inducir el parto, pero en general, no hay nada que se deba hacer porque no es necesario hacer nada. A pesar de que la madre tiene un papel fundamental y activo en la relación de su cuerpo con el bebé, hay casos en que el cuerpo actúa solo y este es uno de ellos. Es cierto que una embarazada que cuidó mejor de su salud tendrá más posibilidades de que esta actividad automática del cuerpo se realice con más facilidad, pero aun así no es algo que se pueda controlar.
¿El bebé puede encajarse sólo durante el trabajo de parto?
Sí. Hay casos en los que el bebé se encaja solamente durante el trabajo de parto, lo que puede ser motivo de gran preocupación para las madres, pero no es algo tan raro. El hecho de que el bebé tarde en encajarse puede desesperar a muchas, ya que muchas mujeres temen la cirugía cesárea, sea por una recuperación más complicada o por el deseo de tener un parto vaginal. Pero toda esa preocupación no es necesaria, porque muchas veces tu cuerpo resuelve el “problema” solo. Este encajamiento más tardío pasa mucho más frecuentemente entre las madres que ya tuvieron hijos anteriormente, pero también puede ocurrir en primerizas. Incluso si esto preocupa, el papel de la musculatura es muy importante aquí, ya que normalmente logra hacer que el bebé quede en posición cefálica y listo para nacer. Cuando eso no pasa, tampoco es motivo de preocupación, pero es bastante probable que el médico indique la cesárea.
Indicaciones de la cesárea
Antes que nada es necesario dejar claro que el bebé no esté en posición cefálica3, es decir, que no esté encajado cabeza abajo, no significa que una cesárea sea necesaria. Hoy en día son comunes los casos de parto donde hay presentación podálica o transversal, es decir, que el bebé está con los pies hacia abajo o “atravesado” en la barriga de la madre. Por otro lado, aunque los partos vaginales con este tipo de presentación sean posibles, son más complicados y requieren una delicadeza mucho mayor. La cesárea se indica muchas veces para eliminar riesgos y garantizar que el parto sea un éxito. La decisión final la tiene el médico, pero puedes hablar con él y expresar tu deseo. Muchas veces tu opinión puede ser tenida en cuenta y, si tu cuerpo está preparado, podrás tener un parto vaginal. Situaciones como cuando el bebé no se encaja normalmente generan muchas dudas e incluso desesperación, pero como se ha visto, los profesionales que trabajan con este tipo de casos ya están más que acostumbrados a lidiar con ello. Esto significa que gran parte de tu labor en ese momento es mantener la calma y entender los posibles caminos a seguir. Tu hijo aún te necesitará mucho a lo largo de la vida y, por eso, conviene guardar un poco de energía para un futuro cercano. No tengas dudas de que, seguramente, la vas a necesitar. Ver también: Presentación de nalgas – Qué es y cómo revertirla Foto: StockSnap







