Si hay algo pequeño que molesta mucho e incluso dificulta comer, son las aftas1. Pueden aparecer tanto en bebés como en personas mayores, causando un gran malestar, incluso a la hora de alimentarse adecuadamente. Surgen en lugares inexplicables, debajo de la lengua, en la comisura de la boca, por dentro del labio y en los laterales de las mejillas. Tienen un aspecto parecido a un grano, con coloración blanquecina y a veces amarillenta, y normalmente aparecen más en mujeres por cuestiones hormonales. ¿Qué es una afta? La boca está revestida por mucosa y, como es muy sensible, pueden ocurrir pequeños desgarros en la piel conocidos como ulceración superficial de la mucosa, úlcera aftosa o, popularmente, aftas. Es una pequeña lesión, diminuta, que causa dolor intenso, escozor y sensación de ardor en la zona. Son lesiones benignas y no causan grandes trastornos además de la molestia temporal.
Causas de las aftas en bebés y niños
Existen varias razones que pueden causar las aftas en bebés y niños, entre las principales están: baja inmunidad, infecciones virales, problemas estomacales, cambios hormonales, factores emocionales y el uso de algunos medicamentos2. Las aftas en bebés y niños no son contagiosas, pero pueden aparecer como síntoma de infecciones o de algunas enfermedades. La aparición de aftas también puede indicar que el bebé o el niño tenga algún problema digestivo, ya que las aftas pueden surgir como una “alarma del estómago”. Puedes sospechar de la aparición de una afta en la boca de un bebé si notas un cambio en su apetito. Las aftas causan cierta molestia al comer y también pueden dificultar la lactancia.
¿Qué se puede hacer para aliviar la molestia?
Como ya hemos dicho, comer o mamar cuando aparecen las aftas es bastante doloroso. Incluso algunos alimentos pueden producir más dolor si entran en contacto con la lesión. Los alimentos fríos o helados pueden ayudar al menos a aliviar el malestar de las aftas en bebés y niños. Aunque sea difícil alimentarse por las aftas, mantén la hidratación de tu hijo de manera regular. Evita alimentos muy salados, ácidos o calientes, ya que pueden aumentar la incomodidad.
¿Algunos alimentos empeoran las aftas?
Como ya se ha mencionado, los alimentos calientes, salados y ácidos pueden agravar el dolor. Durante el brote de aftas se recomienda evitar alimentos que puedan agravar las lesiones o incluso causar nuevas aftas. Alimentos ácidos como la piña, el limón y la naranja deben evitarse.
Tipos de aftas
La aparición de aftas en bebés y niños se divide en 3 tipos que determinan sus causas: Estomatitis Aftosa Menor: Son las aftas más comunes y ocurren regularmente en gran parte de la población. Normalmente desaparecen en una semana y no dejan ninguna cicatriz en la zona. Estomatitis Aftosa Mayor: Estas son las aftas menos comunes y tardan más en desaparecer. Generalmente duran cerca de 2 semanas o más y dificultan mucho la alimentación, además de causar un dolor intenso. Estomatitis Aftosa Herpetiforme: Este es el tipo más raro y suelen aparecer como pequeños grupos de aftas, que al unirse forman lesiones aún mayores. Son extremadamente dolorosas y duran algo más de una semana. 
Tratamiento de las aftas
Normalmente no se indica ningún tratamiento para las aftas, ya que suelen desaparecer con el paso de los días de forma natural. Pero si las lesiones empeoran puede ser necesario algún tipo de tratamiento para aliviar los síntomas, pero solo un médico especialista puede recetarlo tras evaluar el caso. Mantener la higiene bucal al día es uno de los puntos importantes en los cuadros de aftas. Realizar la higiene bucal de manera regular evitará que las lesiones causadas por las aftas se infecten. Uno de los tratamientos para el alivio más conocidos y sencillos es el uso de bicarbonato3. El uso de bicarbonato controla el pH de la saliva y reduce el ardor producido por las aftas. Pero no se trata simplemente de colocarlo directamente sobre la afta (eso causará mucho dolor). Lo recomendable es diluir el bicarbonato en un vaso con agua y hacer enjuagues, preferiblemente con agua tibia, que aportará alivio. Una cucharadita de bicarbonato por tres dedos de agua es suficiente, al menos 3 veces al día. Algunos remedios caseros como los enjuagues con té de propóleo también pueden ayudar y proporcionar alivio. Pero lo que realmente recomendamos es consultar con un médico si el dolor persiste, para así recibir el tratamiento adecuado para tu problema. Consulta también: Higiene bucal desde el nacimiento hasta la infancia Foto: markzfilter







