La maternidad es un sueño para la gran mayoría de las mujeres, pero no todo es color de rosa. A veces, las mamás se cansan y necesitan un momento solo para ellas, lo que puede ser bastante difícil cuando el bebé quiere estar en brazos todo el tiempo.

Normalmente, al nacer el primer hijo la mujer queda maravillada con ese ser tan soñado y con ese olor tan especial. Al fin y al cabo, ¡qué bonito es tenerlo en brazos y verlo dormir acurrucado en el calor de tu cuerpo, verdad? Y siguiendo el pensamiento de que esos momentos pasan rápido, muchas mujeres terminan estando casi 24 horas al día con el bebé en brazos.

Sin embargo, la vida tiene que seguir y ese hábito tan agradable y placentero en los primeros meses empieza a volverse agotador. Incluso para darse una ducha el bebé no puede quedarse solo en la cuna. Para dormir, entonces, es toda una coreografía de mecer aquí y allá. Lavar los platos, tender la ropa o hacer cualquier tarea doméstica termina siendo una tortura, pues el bebé no acepta ni siquiera quedarse en el carrito.

¿Dar brazos o no dar?

Este es un tema que genera opiniones divididas1, ya que muchas madres defienden el método de brazos a tiempo completo, aunque resulte sacrificado y agotador. Las madres primerizas sufren aún más debido a la dificultad de identificar el motivo del llanto, el principal medio de comunicación del recién nacido. Entre tantas lágrimas sin razón aparente, termina siendo más fácil mantener al bebé en brazos.

El bebé aprende todo muy rápido, especialmente mediante la repetición de comportamientos2. Así, si llora y alguien lo coge en brazos, hará lo mismo cada vez que lo desee. Y claro que los brazos de mamá y papá son el mejor lugar del mundo, mucho más agradables y cómodos que la cuna, el carrito o la silla de auto. Así que será difícil que quiera quedarse solo.

Tareas de la Madre

Cambiar este hábito del bebé es de suma importancia para la armonía familiar, ya que no es el único miembro de la familia y mucho menos el centro del mundo. Lamentablemente, la mamá no puede estar disponible el 100% del tiempo, ya que hay otras obligaciones. La rutina de la mujer va mucho más allá de solo acunar y cuidar al bebé.

Hay formas de cambiar este comportamiento, aunque sea muy difícil al principio. Los padres tienen que ser persistentes y recordar que eso garantizará un mejor desarrollo para el bebé y el mantenimiento de la paz en la familia.

¿Qué Hacer para Quitar el Hábito de los Brazos?

Busca dejar al bebé en lugares donde pueda observarte, háblale e interactúa con él usando juguetes y estímulos atractivos. El camino es mostrarle que está protegido y cerca de la mamá incluso si no está en brazos. Hacerle comprender, con la rutina, que la cuna es un lugar cómodo y agradable para dormir después de un baño calentito o de llenar su barriguita también es una buena idea. Todo cambio de costumbres requiere tiempo y constancia, pero por el bien de la familia vale la pena enfrentarlo. Ah, y ni hace falta decir que es tarea del papá ayudar en esto, ¿verdad?

¡El bebé solo Quiere Dormir en Brazos! ¿Y Ahora?

¡Es el mismo tema del hábito que se repite! Debido a la costumbre, los bebés aprenden desde recién nacidos que la hora de dormir empieza en brazos. Así que, lo ideal es que desde el principio vayas acostumbrando al bebé a dormir solo después de cada toma. ¡Siempre comprobando que todo esté bien!

Sé que es muy bonito verlo quedarse dormido en el calor de tus brazos. El problema es que el bebé acaba creando una dependencia y tendrá problemas para dormir solo cada vez que despierte, incluso durante la noche. Para criar a un niño más seguro e independiente es importante actuar con equilibrio. Además, de esta forma la maternidad no se vuelve tan agotadora y cansada para los padres.

¿Hay Solución Después de Habituarse?

Pero si ya has acostumbrado a tu hijo a dormir en brazos y ahora sufres por eso, ¿cómo cambiarlo? No te preocupes, sí que hay solución. Crear un ritual para la hora de dormir, por ejemplo, es una de ellas.

Crea una Rutina de Sueño

Puedes crear tu propio ritual de sueño como darle un baño agradable, contarle un cuento o hacerle mucho cariño antes de ponerlo en la cuna, por ejemplo. Normalmente, cuando se convierte en rutina los bebés se acostumbran y se relajan porque saben lo que viene a continuación, logrando dormirse con tranquilidad. Para los que ya están habituados a que los padres los balanceen puede haber más resistencia, incluso mucho llanto, pero la perseverancia y el cariño harán que comprendan la nueva rutina.

Si el bebé llora puedes acariciarlo y calmarlo sin sacarlo de la cuna. Así, le demuestras que la cuna es un lugar seguro donde estar y que tú estás ahí, a su lado, observando todo.

Hay casos en los que este “entrenamiento” puede resultar incluso más estresante que tener que estar de pie acunando al bebé. Ahí es importante evaluar las causas del llanto o de la falta de sueño, ya que muchas veces el problema está en las acciones de los propios padres.

Pon Horarios y Reglas

Los niños muy cansados se ponen inquietos y suelen dar más trabajo a la hora de dormir, por lo tanto, ponlos a dormir en horarios apropiados. Otro punto importante es no correr a la cuna a cada queja que haga el bebé, ya que necesita aprender a calmarse solo3.

Cuidar a los hijos es un aprendizaje constante y, lamentablemente, no hay un manual. Vamos aprendiendo sobre la marcha y es normal cometer errores en el intento de acertar. Lo importante es hacerlo todo con mucho amor, cariño y complicidad entre los padres.

Consulta también: ¿Poner al Bebé Recién Nacido a Dormir en la Habitación de los Padres?

Fotos: John Arnold, nmoira