La maternidad es algo tan natural, tan presente en la vida femenina que desde pequeña la niña ya pasa horas jugando y fantaseando su vida como madre. Cambiar pañales, alimentar, dar el biberón, enseñar y llamar la atención forman parte de los juegos, y también de la vida real cuando llega el momento. En teoría todo parece maravilloso y encantador, como un verdadero cuento de hadas. Pero, ¿qué cambia en la vida de una mujer tras la llegada de un hijo? ¿Será que solo se vive de encantos y logros en la jornada materna? Incluso para las más preparadas, que quedan embarazadas exactamente cuando deciden que ha llegado la hora de ser madre, es necesario renunciar a muchas cosas. Por eso el viejo dicho “ser madre no es para cualquiera” y realmente no lo es. Cuando se piensa en tener hijos, obviamente viene a la mente la escena hermosa de la maternidad, y lo malo es mejor no pensarlo jaja. Para ser madre la mujer necesita renunciar a su vida propia, guardar su vanidad muchas veces en el bolsillo, bajarse literalmente de los tacones y dejar que “ese egoísmo” natural del ser humano dé paso a un amor inexplicable. ¿Quién no ha visto a esa chica soltera tachada de engreída y egoísta transformarse después de la maternidad? Realmente es lo que sucede, la maternidad transforma por completo la vida de una mujer. Hay quienes dicen que cuando sean madres harán las cosas diferente, que no dejarán que su vida sea tomada por la maternidad, pero esa teoría se sigue hasta el día en que nace tu primer hijo. Es imposible no entregarse por completo, no darse al máximo y no privarse de lo que antes vivías. Sobre todo cuando tu antigua rutina no se acopla a la de un niño.

Antes y Después

No es uno, ni dos, ni tres cambios los que la mujer tiene que afrontar después de la llegada de un hijo, son MUCHOS. Para aquellas que aman su libertad, que les gusta salir sin tener hora de volver, odian la rutina y no renuncian a estar siempre impecables y al día con el salón de belleza y el armario, piénsalo bien si realmente quieres ser madre ahora. Quizá llegará el momento en que tu reloj biológico suene la alarma y te diga que ha llegado la hora, y todos esos placeres a los que antes no renunciabas por nada pasarán a un segundo plano y abrirán paso a una nueva etapa. Por eso siempre escuchamos que para ser madre hay que desearlo mucho, tener la certeza de la decisión que se está tomando y tener fortaleza psicológica para ello, porque realmente no es fácil dejar prácticamente todo lo que te gusta para dar paso a la maternidad. Como cualquier decisión tomada, existen consecuencias. Puede parecer radical para quien está afuera, pero es natural para quien lo vive. Una cosa es verdad: ¡prepárate para vivir la mayor aventura de tu vida!

Paseos y Diversión

Antes sin hijos, cualquier plan de última hora era bienvenido. Pasar la noche en vela y salir de domingo a domingo sin preocuparse de cuántas horas vas a dormir formaba parte de la diversión. Las comidas y especialmente las cenas con amigos en lugares exóticos y a horas insólitas eran una delicia. Recibir a los amigos en casa para charlar o armar un casino eran siempre planes esperados. Después de los hijos salir sin tener hora de volver ya no está en la agenda, a menos que planees varios días antes y contrates una niñera de confianza o los dejes con la abuela para asegurarte de que tu hijo esté bien cuidado. ¿Salir de domingo a domingo? Ni pensarlo, al fin y al cabo tienes un bebé que te necesita y el cansancio físico de tu nueva rutina no aguantaría. Los paseos, comidas y cenas en lugares e incluso horarios inusuales, ahora deben ser planeados con minuciosidad. Al fin y al cabo, tu bebé necesita dormir a su hora y solo podrás ir si es un lugar adecuado para niños. Sin olvidar si el espacio tiene lugares para cambiar un pañal, calentar un biberón o pedir que calienten la papilla a la hora de alimentarlo.

Compras del Supermercado

Antes en casa de una pareja sin hijos todo es más práctico. En la despensa y la nevera hay mucha comida rápida, congelados, enlatados o simplemente están vacíos, porque prefieren salir a comer solos los dos. Aunque los gastos en restaurantes y cafeterías sean altísimos, el bajo gasto en supermercado acaba equilibrando. Si creías que gastabas mucho en almuerzos y cenas fuera, espera a tener un hijo. Después de los hijos, el supermercado pasa a ser el paseo semanal, si no diario, porque siempre se olvida algo en la compra. La pequeña lista mensual del supermercado de la pareja se convierte en una enorme hoja con pañales, jabón infantil, productos de higiene esenciales, yogur, frutitas, papillas y todas esas cosas deliciosas e indispensables en la vida de un niño. Con el crecimiento de la lista también crece el importe a pagar y con eso los gastos de la familia. Y el supermercado, que se visitaba solo una vez al mes cuando era necesario, se convierte en un paseo esencial de la familia. Prepárate para convertirte en un ninja de marcas, precios y estar pendiente de promociones, sobre todo de pañales.

Libros de Cabecera

Antes de los hijos, el libro de cabecera se cambiaba mensualmente, quincenalmente o incluso semanalmente. Te encantaba recibir recomendaciones de nuevos libros e incluso programabas las próximas lecturas. Pasabas horas en la librería buscando nuevas sugerencias y tenías ansias de terminar el libro del momento. Después de los hijos, el libro pasa a estar más tiempo sin ser abierto. Las recomendaciones de lectura se postergan, y ese libro que devorarías en pocos días ya no logras acabarlo. El hábito de acostarte por la noche y abrir tu libro para leer deja de ser placentero porque estás tan cansada que cuando te acuestas solo quieres dormir jaja. Las visitas a la librería dan paso a una nueva sección. En lugar de tus antiguos intereses, ahora buscas libros infantiles y de cuentos de hadas. Libros musicales, con luces, para colorear y que ofrezcan la mayor interacción a tu hijo serán los más interesantes.

Los Viajes

Antes de los hijos, un viaje podía ser programado con meses de antelación o decidirse en el último momento para ir de camping a la playa. Si te invitaban el viernes por la tarde, la maleta estaría lista para salir ese mismo día por la noche. Poca ropa, bikini, chanclas y productos de higiene bastaban para tener un maravilloso fin de semana en pareja. Sin importar el destino, ni cuántas horas tardaríais en llegar, ni mucho menos el tipo de alojamiento. ¡Lo importante era la compañía! Después de los hijos, cada detalle debe ser pensado: alojamiento, cuántas horas de viaje, ¿lugar adecuado para las comidas? ¿Y las maletas? Las maletas se convierten en una verdadera extensión de la casa, desde productos de higiene, ropa, calzado, hasta utensilios de cocina y aperitivos para el viaje. Si el viaje es a la playa, también juguetes para la arena, sombrilla, agua, protector solar. Para el cuidado en casa, la tablet, la leche, el cacao, galletas, almohada y manta. Y créelo, siempre se te olvidará uno de los artículos esenciales para mantener la paz durante el viaje. Estos son algunos de los cambios más bruscos, pero existen millones de otros que todas las madres pueden listar sin pensarlo dos veces. Cada una, o cada familia, afronta los cambios y siente las diferencias de forma individual, ya que sus prioridades antes de tener hijos son diferentes para cada persona. Seguro que lo que más escucharás sobre los cambios será respecto a las noches de sueño y la vida sexual de la pareja. Lo importante es asumir estos cambios con alegría, vivir la nueva etapa con amor y placer y saber ver que no porque todo haya cambiado será menos bueno. Nuevas historias se vivirán, nuevas sonrisas (¡y cuántas sonrisas darás y recibirás en esta etapa!) y muchas experiencias serán vividas intensamente. Deja de comparar el antes y el después y vive el momento, ¡sé feliz con tu familia! Mira También: Quiero Ser Madre, ¿Estoy Preparada? Foto: ImageBG