¡Quien dice que una madre es un ser perfecto definitivamente no está diciendo la verdad! Madre es mujer, es ser humano, tiene días buenos y días malos, tiene mal humor y buen humor, días de alegría y días de furia. Incluso aunque intente ser 100%, especialmente con los hijos, lamentablemente no es posible, al fin y al cabo, la paciencia de todos se acaba en algún momento.

La madre cuida, hace, corre detrás y se desvive por hacer todo lo posible y lo imposible por su hijo. Pero criar hijos no es tarea fácil y enfrentarse a las rabietas y a las malas conductas es aún más difícil. Al fin y al cabo, ¿quién tiene sangre de horchata?

Culpa de madre

El gran problema es que las madres terminan culpándose y castigándose por perder la paciencia con sus hijos, cuando son humanas y están sujetas a todo, incluso a “gritar” cuando explotan. Obviamente, los “estallidos” se pueden evitar si conocemos nuestros límites y pedimos ayuda “a los universitarios” cuando estamos al borde. Pero, ¿y cuando no tenemos una pareja ni un familiar a quien recurrir?

Incluso las mujeres más tranquilas y serenas tienen sus momentos de estrés. Algunas logran controlar mejor sus explosiones, pero otras no tanto. Por eso decidimos escribir este artículo para dar algunos consejos a las mamás que están necesitando una dosis extra de paciencia con sus hijos, sobre todo aquellas que están en la fase de “poner a prueba” a los padres.

Según los psicólogos, la paciencia es cuestión de práctica y cuanto más la ejercites, más tendrás1. Respirar hondo, contar hasta diez e incluso alejarte un poco cuando sientas que tu límite está llegando son formas de evitar hacer algo de lo que luego te puedas arrepentir.

Consejos para Controlar la Paciencia

Los niños pasan por diferentes etapas y, si lo comparamos con un videojuego, cada etapa se va volviendo más difícil. Quien piensa que los bebés, sus cólicos y los llantos interminables de madrugada son mucho trabajo, es porque aún no ha llegado a la etapa en la que gatean o caminan y descubren el mundo.

Se suben a todo, tocan y sacan las cosas de su sitio, no obedecen y hacen berrinche cuando se les contradice2. Pero esta etapa también termina siendo sencilla en comparación con la siguiente, donde se creen autosuficientes y hasta se atreven a contestar a los padres cuando reciben una orden. ¡Y cuando son pre-adolescentes o ya están en la adolescencia, ni hablar!3

¿Existe alguna etapa peor que otra?

La gran verdad es que no existe una etapa peor que otra. La peor etapa siempre será la que estás viviendo ahora, y tendrás que aprender a lidiar con tu paciencia y tu manera de actuar ante el comportamiento de tu hijo. Así que vamos con algunos consejos que pueden ser muy valiosos y tener un gran efecto en la relación entre madre e hijo si los sigues.

  • Recuerda siempre que eres el espejo de tu hijo. Si no quieres verle gritar a los demás por ahí, no le grites a él;
  • Cuando sientas que tu paciencia se está agotando, respira hondo y, si es necesario, aléjate unos minutos hasta recuperar el aliento. El proceso de inhalar profundamente y exhalar también ayuda mucho a controlar los nervios;
  • Recuerda que los niños están en proceso de aprendizaje y nos ponen a prueba todo el tiempo. ¡Ésta es la hora de enseñarle lo que no debe hacer!;
  • Antes de estallar, gritar o mostrar cualquier reacción, para y piensa en el motivo por el que estás perdiendo la paciencia. Muchas veces ni siquiera es culpa de los niños y terminamos pagando nuestro nerviosismo de otros problemas con ellos;
  • Agáchate y háblale siempre a su altura. Aunque parezca que no está comprendiendo, cumple tu papel de educadora y madre;

Sabemos que no es fácil lidiar con los niños, aún más cuando estamos exhaustas por las prisas del día a día y otros innumerables problemas en la cabeza. Pero lo que les enseñamos y somos para nuestros hijos puede parecer insignificante en el momento, pero es lo que les quedará como aprendizaje para toda la vida. ¡Sé la madre y el padre que quieres que tus hijos sean en el futuro!

Foto: George Hodan