La epilepsia infantil es un trastorno neurológico que se presenta a través de crisis y convulsiones en algunos niños y cada crisis puede durar hasta 5 minutos. Puede tener varias causas, como un problema genético, un trastorno metabólico o incluso un daño cerebral causado por diversos motivos.

Durante la crisis ocurren descargas eléctricas que afectan a las neuronas cerebrales del niño, y aunque es algo muy delicado, los niños que sufren este problema pueden llevar una vida normal y responden al tratamiento de inmediato. Los especialistas informan que la gran mayoría de los niños con epilepsia infantil pueden presentar dificultades de aprendizaje y de comportamiento en el día a día, sin embargo, deben contar con acompañamiento terapéutico. La epilepsia infantil no siempre tiene cura, pero existen tratamientos anticonvulsivos para controlarla.

¿Cómo Diagnosticar la Epilepsia Infantil?

La forma más segura para diagnosticar e iniciar el tratamiento de la epilepsia es mediante análisis de sangre, pruebas genéticas, tomografías craneales, resonancias magnéticas y el electroencefalograma, donde se verificará qué zona del cerebro está siendo afectada y cómo tratarla, además de la historia clínica. Los especialistas informan que los niños diagnosticados con epilepsia infantil sufren de 2 a 3 crisis en 24 horas, y cuando aún no ha sido diagnosticado realmente, se debe acudir al hospital lo antes posible. Durante la crisis, el niño presenta algunos síntomas, como:

  • Durante la crisis, el niño pierde completamente la conciencia y el conocimiento, presentando ausencias breves.
  • Presenta contracciones musculares bruscas y muy fuertes, con torsiones de brazos, piernas y boca.
  • El cuerpo presenta una sudoración aumentada.

Recordando que existen convulsiones por fiebre alta, pero en este caso solo ocurren cuando la temperatura corporal del niño está muy elevada. Puede durar algunos minutos, similar a la epilepsia, pero al volver a la temperatura normal ya no sucederán.

¿Qué hacer durante una crisis de epilepsia infantil?

Durante una crisis epiléptica en un niño, debemos mantener siempre la calma, sostener bien la cabeza con las manos y, en caso de vómitos, girar la cabeza hacia un lado para evitar la asfixia con el vómito; la crisis solo durará algunos minutos. No niegues ayuda cuando presencies una situación así, ya que no es una enfermedad contagiosa y con tu ayuda se evitará una situación aún más grave, e incluso que la persona se lastime durante la crisis.

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Foto: Philippe Put