Cada parte del cuerpo tiene su función, ya sea para favorecer el funcionamiento del organismo o incluso para proteger de riesgos de invasores externos. Cuando hay un cambio en cualquier función, el cuerpo responde mostrando señales de que algo diferente está ocurriendo, y así sucede también en la zona íntima femenina, donde ocurre el flujo vaginal. La vagina produce naturalmente fluidos, que forman parte de la lubricación de las paredes vaginales y también son resultado del ciclo femenino, que con los cambios hormonales se van ajustando a su funcionamiento. Pero la diferencia de estos fluidos naturales de la vagina se nota cuando hay un aumento en el volumen y en sus características como olor y coloración. Cuando ocurre esa alteración se confirma la presencia del flujo vaginal. Los fluidos naturales de la vagina son producidos por pequeñas glándulas presentes en el canal vaginal y tienen como función proteger y eliminar células muertas o bacterias que intentan afectar la zona, previniendo infecciones.
¿Qué es el Flujo Vaginal?
El flujo vaginal puede tener diversas causas, y su coloración y síntomas indican las razones. En algunos casos, puede ser completamente natural, debido a desajustes hormonales o también puede señalar la presencia de alguna enfermedad ginecológica. El flujo vaginal son fluidos en cantidad mayor que la humedad natural de la vagina. Se suelen notar por su presencia en la ropa interior, incluso por las manchas que resultan o por el olor distinto y evidente. Se considera no preocupante el flujo vaginal natural, con aspecto transparente o ligeramente blanquecino, que no tiene olor ni provoca síntomas como picazón o ardor al orinar.
Flujos Vaginales Anormales
Se considera flujo vaginal anormal aquel que está relacionado con la presencia de alguna bacteria, hongos o enfermedad ginecológica. El más común es conocido como vaginitis, una inflamación vaginal ocasionada por la presencia de hongos y bacterias en la zona genital. Pero también puede deberse a varios otros factores, como desajustes hormonales, atrofia vaginal durante y después del inicio de la menopausia e incluso reacciones alérgicas a productos de higiene o de protección como el espermicida o los preservativos. Vamos a enumerar las principales causas, sus formas de prevención y cuál es el tratamiento indicado para cada una.
Candidiasis
En la flora natural de la vagina existe un hongo llamado Candida. Además de la zona vaginal, está presente en la piel y los intestinos de todos los seres humanos. Por ser un hongo natural del organismo humano, no provoca síntomas ni se manifiesta, hasta que por alguna razón el organismo tiene alteradas sus funciones. Las principales causas de alteraciones en el funcionamiento del organismo son factores como el estrés, el uso excesivo de antibióticos, inmunosupresores, traumas y la diabetes. Con la presencia de estos factores, la Candida hasta entonces silenciosa, empieza a multiplicarse y a provocar molestias y síntomas.
Síntomas de la Candidiasis
Con la proliferación de estos hongos, los síntomas empiezan a volverse evidentes provocando episodios de picazón vaginal, ardor en la zona de la vulva y dolores intensos al orinar y durante las relaciones sexuales. Junto a estos síntomas, el flujo vaginal aparece con un aspecto blanquecino, espeso y con un olor característico muy fuerte, fácilmente perceptible.
Tratamiento de la Candidiasis Vaginal
El tratamiento de la candidiasis vaginal se divide en dos tipos, complicada y no complicada. Los síntomas y detalles deben ser informados al ginecólogo, quien indicará el tratamiento adecuado para cada caso. Los casos de candidiasis más simples, considerados no complicados, son aquellos que ocurren de forma aislada, como máximo en 3 episodios a lo largo del año y en mujeres consideradas sanas y que no estén embarazadas.
Tricomoniasis
La tricomoniasis es una infección en la zona genital que puede afectar tanto a hombres como a mujeres. Ocasionada por una bacteria llamada Trichomonas Vaginalis, la tricomoniasis puede ser totalmente asintomática o presentar síntomas como la vaginitis, episodios de cistitis o epididimitis. La tricomoniasis está listada entre las ITS y su principal forma de transmisión es durante el acto sexual. La causa es la presencia de un parásito que se transmite de una persona a otra durante el sexo.
IMPORTANTE: Junto con la tricomoniasis, pueden estar presentes otras enfermedades como la gonorrea y otras infecciones de transmisión sexual.
En las mujeres, la gravedad se manifiesta a través de una intensa inflamación en la zona vaginal, conocida como vaginitis. Las áreas de la vagina más afectadas son: la vulva, el cuello uterino y la uretra. Investigaciones señalan que alrededor del 50% de las mujeres afectadas presentan la enfermedad de forma asintomática y tienen el pH vaginal completamente normal, por eso, lo ideal es asegurar las visitas regulares al ginecólogo y mantener los exámenes de rutina al día. Es importante resaltar que, incluso en los casos de la enfermedad sin síntomas, la infección aún así puede transmitirse.
Factores de Riesgo
Entre los principales factores de riesgo para la transmisión de la tricomoniasis se encuentran:
- Sexo sin preservativo;
- Cambio de varias parejas sexuales sin protección;
- Presencia de otras ITS;
- Baja inmunidad;
- Uso frecuente de piscinas y bañeras.
Síntomas de la Tricomoniasis
En algunos casos, la tricomoniasis puede no presentar síntomas, pero en la gran mayoría de los casos, los síntomas más evidentes de la enfermedad son:
- Flujo vaginal con coloración blanca, grisácea, amarilla o verdosa;
- Mal olor vaginal;
- Zona genital enrojecida;
- Picazón abundante en la vagina;
- Molestias y ardor al orinar y durante el acto sexual;
Tratamiento de la Tricomoniasis
En caso de sospecha o de notar algún síntoma característico de la enfermedad, como mal olor vaginal y dolores al orinar y durante las relaciones sexuales, acuda inmediatamente a su ginecólogo para su evaluación. La confirmación del diagnóstico no puede realizarse solo en base a los síntomas, por lo tanto, se solicitarán algunos exámenes, entre ellos el Papanicolaou. También se pueden solicitar pruebas para analizar el pH vaginal, así como exámenes de citología y de cultivo. El tratamiento se considera habitual y ofrece mayor eficacia vía oral que mediante la aplicación de geles, pomadas o cremas locales. Se utilizarán dosis altas y controladas de secnidazol, metronidazol o tinidazol. El tratamiento dura una semana y durante este periodo se deben evitar las relaciones sexuales o protegerse completamente usando preservativo. Solo después de realizar los exámenes, su médico podrá indicar cuál es el mejor tratamiento, así como la dosis ideal según el caso. Jamás suspenda el tratamiento y siga todas las instrucciones médicas para lograr la completa eficacia del tratamiento.
Flujos Vaginales Considerados Normales
No siempre la presencia de flujo indica algún problema. El flujo puede ser señal de que su cuerpo está funcionando muy bien y que cada fase es la esperada. Así ocurre cuando se constata la presencia de flujo transparente, similar a la clara de huevo. Este tipo de flujo indica que la mujer está en su periodo fértil y suele desaparecer solo y tener una duración de unos 6 días en promedio. Así como el flujo transparente, el flujo rosado también se considera saludable. Normalmente este tipo de flujo ocurre como señal de la fecundación del óvulo e incluso puede indicar un posible embarazo. Suele ocurrir aproximadamente 3 días después del acto sexual y venir acompañado de leves cólicos, que desaparecen naturalmente sin intervención.
¿Cómo Evitar los Flujos?
Para evitar la aparición de flujos relacionados con enfermedades e infecciones es necesario una higiene íntima adecuada, secar o limpiar siempre la zona íntima después de ir al baño y tener relaciones sexuales de forma segura, utilizando preservativo. Algunos otros cuidados sencillos que pueden ayudar en la prevención son:
- Optar por ropa interior de algodón;
- No utilizar protectores diarios para la ropa interior;
- Evitar el uso de jabones perfumados, papel higiénico y toallitas húmedas con perfume
La limpieza vaginal también debe hacerse con jabón neutro y no es necesario frotar la zona íntima. El exceso de limpieza puede eliminar las protecciones naturales de la vagina, aumentando la posibilidad de proliferación de hongos y bacterias en la zona. En caso de dudas sobre la salud íntima, hable con su ginecólogo acerca de los mejores cuidados y qué debe evitar. No olvide la importancia de las consultas de rutina y de realizarse el examen Papanicolaou anualmente o siempre que lo indique su médico. Foto: Canon EOS 5D Mark II







