Llevar al bebé en brazos puede ser muy bonito y lleno de ternura, ¿verdad? Pero, ¿y cuando se trata de cargarlo durante horas seguidas o de salir a pasear cuando no es posible llevar el cochecito? Los brazos duelen y no es nada cómodo ni para la mamá ni para el bebé. Ahí es donde entran dos accesorios que pueden marcar la diferencia en la comodidad al transportar a tu bebé: el fular y la mochila portabebés (canguro). Pero, ¿cuál de los dos es más beneficioso para el bebé y para la mamá, cuál es el ideal sin causar problemas a futuro? Veamos:
Sobre el Fular
El fular llegó hace poco tiempo a Brasil, hace unos seis años de media. Proviene del extranjero y es toda una novedad entre las mamás como alternativa a la mochila portabebés para cargar al bebé de manera cómoda1. Normalmente el fular es una tela larga de algodón con o sin una anilla en la punta, la cual se utiliza para hacer el nudo final según la forma deseada. Con el fular es posible crear varias formas diferentes, una para amamantar, otra para llevar al bebé acostado, sentado e incluso, para quien lo prefiere, en la espalda. El fular se inspira en la forma en la que las mujeres indígenas llevan a sus hijos, y los tipos más usados son:
Modelos de Fular
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Wrap Sling: De tela de casi cinco metros que envuelve a la mamá y al bebé.
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Fular de anillas: Tipo más común y también de tela, pero un poco más corto, de unos dos metros de largo. Tiene una anilla en la punta para el nudo.
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Pouch Sling: Forma de amarre parecida a una hamaca para llevar cómodamente al bebé cuando es pequeño o está dormido.
- Mochila portabebés: Muy parecida a la convencional vendida con materiales más gruesos, normalmente se lleva al bebé sentado al frente o a la espalda como una mochila.
Beneficios del Fular
El principal beneficio del fular es la seguridad que tiene el bebé porque estará muy cerca de su mamá, escuchando los latidos de su corazón. La facilidad para la madre también es grande, ya que tener las manos libres es una gran ventaja. ¿Y las desventajas? El fular tiene algunos puntos en contra, podría causar molestias si el bebé está mal posicionado, ya que puede ocasionar dolores tanto a quien lo lleva como al propio bebé.
También se debe tener mucha atención a la manera de anudar el fular porque podría causar caídas del bebé. El niño puede deslizarse a través de los huecos de la tela si está mal anudado y, además, quien lo lleva también puede sufrir una caída, ya que el peso recae solo en una zona.
Fular vs Mochila Portabebés
La mochila portabebés es la más antigua, pero todavía muy utilizada por las madres cuando se trata de llevar al bebé a pasear y necesitan tener las manos libres, por ejemplo, en el supermercado. La mochila portabebés se coloca en la parte delantera de la madre y se apoya totalmente en su tronco, con correas en forma de X en la espalda2.
El beneficio es realmente para la madre en cuanto a distribuir el peso de manera uniforme, sin embargo, para el bebé la posición no es la más favorable. El peso se concentra en la pelvis en lugar de en la parte trasera (glúteos). Además, el bebé queda “colgando” con sus piernas moviéndose fuera de la mochila portabebés. Lo ideal sería que el bebé estuviera colocado con las piernas dobladas, favoreciendo así del desarrollo de sus articulaciones.
Cuidados con la Mochila Portabebés
Con la mochila portabebés se debe tener cuidado y mantener al bebé en una posición correcta; para saber si el bebé está bien colocado se aconseja comprobar si sus piernas están en igual posición a ambos lados. Si es así, el peso está bien distribuido y no habrá una mala postura que podría causar secuelas. Se dice que los bebés que usan mucho la mochila portabebés tienden a tener las piernas arqueadas con el crecimiento. Sea mito o realidad, vale la pena consultar a un especialista para aclarar la duda.
Tiempo de Uso para Fular y Mochila Portabebés
Tanto el fular como la mochila portabebés deben ser utilizados por un tiempo limitado debido a la posición restringida del bebé cuando está colocado. Elegir buenas telas, cómodas y antialérgicas, son dos recomendaciones importantes, además, por supuesto, de evitar el uso prolongado. En mi punto de vista, ambas formas son una buena opción, lo que puede ser una ventaja a favor del fular es la facilidad para cambiar la posición del bebé cada vez que se usa. Corresponde a la madre probar y ver cuál le resulta más cómoda.
Las mochilas portabebés existen de varias marcas (Chicco, Ergobaby, Stokke y otras) y pueden costar alrededor de R$150 a 250. Los fulares son más accesibles y cuestan aproximadamente R$60, pero deben estar muy bien ajustados para evitar riesgos. Mira la manera correcta de usar el fular.
Ver también: Canastilla del bebé – utilidades complementarias
Foto: Tianshek









