Entre los varios cuidados necesarios para garantizar el desarrollo pleno y saludable de los bebés y niños, la calidad del sueño y la necesidad de crear una rutina de sueño están en la cima. Los recién nacidos duermen mucho y lo esperado es que duerman hasta 18 horas de cada 24 en sus primeras semanas, pero no duermen de un tirón. Generalmente, los bebés recién nacidos se despiertan cada tres horas para alimentarse, tanto de día como de noche. Eso significa que las mamás deben prepararse para algunas noches sin dormir, especialmente al principio1. 
| Edad | Total de Sueño | Tiempo despierto | Hora de acostarse | Observaciones |
| Recién nacido | Recién nacido | Varía mucho | No tiene | Los recién nacidos necesitan comer con frecuencia y se despertarán todo el tiempo para alimentarse. Por eso, una rutina fija de sueño no tiene sentido a esta edad. Observa atentamente las señales de sueño del bebé y ponlo a dormir en los primeros signos de cansancio. |
| 1-4 meses | 14-15 horas | De 1 a 2 meses varía mucho. De 3 a 4 meses unas 1 a 2 horas entre siestas | De 20h a 23h | Cuando el bebé tenga entre 3 y 4 meses, acuéstate un poco más tarde. Aprovecha para ir a dormir al mismo tiempo que él. En esta etapa duermen durante un periodo más largo. Descansa junto a él y ambos se despertarán más dispuestos. |
| 4-8 meses | 14-15 horas | El tiempo medio despierto es de 2 a 3 horas | De 18:30h a 20h | La mayoría de los bebés establecen una rutina de sueño alrededor de los 6 meses. Las siestas regulares empiezan a ser constantes en esta fase (4 siestas al principio, que luego se reducen gradualmente a 3). Para evitar el cansancio, utiliza la rutina del sueño más temprano durante la transición de 4 siestas a 3. |
| 8-10 meses | 12-15 horas | El tiempo medio despierto es aproximadamente 3 horas | De 19h a 20:30h | La mayoría de los bebés toman 2 siestas a esta edad. |
| 10-15 meses | 12-14 horas | El tiempo medio despierto es de 3 a 4 horas | De 19h a 20:30h | Continúa con 2 siestas, si es posible. La mayoría de los bebés no están listos para la transición a una sola siesta hasta los 15-18 meses. Si el bebé reduce de forma natural a una siesta, acuesta a dormir más temprano para compensar el sueño perdido. |
| 15 meses a 3 años | 12-14 horas | El tiempo medio despierto es alrededor de 5 horas | De 19:30h a 21h | El niño pasará por la transición a solo una siesta por la tarde cuando llegue a los 18 meses. Esa siesta debe durar unas 2 a 2,5 horas. Utiliza la hora de dormir más temprana durante la transición de 2 siestas a 1. A los 2 años de edad, se recomienda usar las 20h como la primera hora de dormir. Acostar a las 19:30h es más apropiado para niños más pequeños. |
| 3-5 años | 11-13 horas | El tiempo medio despierto es unas 12 horas. Si el niño está en fase preescolar ya no duerme durante el día | De 20h a 21:30h | La mayoría de los niños dejan la siesta de la tarde en esta etapa. Intenta ajustar la hora de dormir para que sea posible dormir alrededor de 12 horas, para los niños que ya no duermen siestas. Usa la hora de dormir más tardía para los niños que aún evitan la siesta de la tarde. |
* El tiempo medio despierto se refiere a la cantidad de tiempo que tu bebé o niño puede estar cómodo despierto durante el día, entre siestas.
¿Por qué los bebés necesitan una rutina de sueño?
Al igual que les ocurre a los adultos, los bebés necesitan una rutina de sueño para relajarse. Es difícil que alguien se duerma tras un día agitado sin algún tiempo para calmarse. Comenzar un ritual a la hora de dormir mientras el pequeño aún es un bebé no solo hará que la rutina de sueño sea más fácil, sino que también ayudará mientras el bebé pasa a la infancia3.
Beneficios de la rutina de sueño
El bebé estará más relajado si sabe qué viene después. Cuanto más relajado esté, mayor será la probabilidad de que duerma sin mucho esfuerzo. Haz una rutina de sueño lo mejor posible, incluso cuando no estés en casa. Esto facilita establecer un sueño tranquilo en ambientes desconocidos.
Cómo crear una rutina de sueño
El bebé puede desarrollar buenos hábitos de sueño desde las seis semanas de vida. Es entonces cuando empieza a desarrollar sus ritmos naturales a lo largo del día. Es el proceso que ayuda a regular su ciclo de sueño y el tiempo despierto. Lo ideal es establecer una rutina de sueño a partir de la semana 6 hasta la semana 8 tras el nacimiento e ir ajustando a medida que el bebé va creciendo. A medida que crezca y entienda la rutina, explica el motivo de los cambios. Por ejemplo: «Mañana nos vamos a levantar muy temprano para un viaje, así que hoy tienes que dormir antes».
Reconoce los signos de cansancio del bebé
Durante las primeras 6 a 8 semanas de vida, el bebé probablemente no estará despierto más de dos horas. Si esto ocurre, se pondrá muy cansado e irritable, lo que perjudica la hora de descanso. Durante los primeros tres meses del bebé, los signos de que está soñoliento son visibles, solo hay que estar atento. Son estos:
- Frotarse los ojos
- Tirarse de la oreja con la mano
- Pestañear largo
- Llorar o quejarse
- Mirar fijamente un punto
- Bostezar y estirarse
- Perder interés por las personas o juguetes
- Quedarse callado
También puede apartar la cara de objetos o personas en movimiento o esconder el rostro en el pecho de la madre. Si ves estas u otras señales de sueño, intenta poner al bebé en la cuna. No te preocupes, dentro de poco será más fácil reconocer los ritmos y patrones diarios de tu bebé, y las pistas que da significan que está listo para dormir una siesta.
Muestra al bebé la diferencia entre la noche y el día
Desde la segunda semana de vida, puedes empezar a mostrarle al bebé la diferencia entre la noche y el día. Durante el día, mientras esté despierto:
- Cambia la ropa del bebé cuando se despierte. Esto le ayudará a entender que es el comienzo de un nuevo día.
- Habla e interactúa lo máximo que puedas.
- Cántale mientras lo alimentas.
- Mantén la casa y la habitación del bebé bien ventiladas e iluminadas con luz solar.
- Déjale oír los ruidos cotidianos, como la radio o la lavadora.
Por la noche:
- Hazle un baño tibio.
- Ponle el pijama para marcar el inicio de su rutina de sueño y muéstrale que es el final del día.
- Intenta no hablarle mientras lo alimentas.
- Mantén las luces y los ruidos bajos.
Así comenzará a entender que la noche es para dormir.
Dale la oportunidad a tu bebé de dormirse solo
Cuando el bebé tiene unos tres meses de edad, ya puede dormirse solo. Claro que eso no significa que lo haga. La hora de dormir muchas veces da miedo al bebé porque se separa de quienes más quiere, sus padres. Esto puede hacer que la ansiedad sea un problema en la rutina del sueño. Para animar al bebé a seguir una rutina de sueño, reserva de 10 a 30 minutos. Así tendrás tiempo para pasar por la secuencia antes de dormir. Para los bebés, especialmente, lo mejor es crear una rutina sencilla: baño, pañal, lactancia en un ambiente con luz tenue y música suave. Más adelante, puedes hacer algo especial con el niño: leer un cuento, acariciarle la espalda o cantarle una nana. Las actividades de dormir deben suceder en su habitación. Es importante enseñar al niño que su habitación es un lugar agradable, no solo donde lo «desterran» para dormir. Así que la rutina de sueño debe empezar allí, no en el sofá ni en el cuarto de los padres, así el niño sabrá que la habitación es donde debe dormir. Pero prepárate para repetir la misma rutina cada vez que se despierte en la noche.
Identifica los puntos problemáticos
A medida que el niño crece, es probable que los padres experimenten algunos problemas relacionados con la hora de dormir. Cada niño tiene su propio «bloqueo» cuando se trata de la rutina de sueño: ya sea querer ver la televisión más tiempo, no querer cepillarse los dientes o quejarse del pijama. La mejor forma de lidiar con estos problemas es simplemente saber que van a ocurrir. Al saberlo, los padres pueden sortearlos con ideas divertidas y así encontrar una manera suave de hacer entender a los niños que la rutina de sueño debe cumplirse.
Consejos para establecer la rutina de sueño
Hora adecuada
La rutina de sueño debe empezar aproximadamente a la misma hora todas las noches. No tiene que ser al mismo minuto, pero asegúrate de que estés realizando la rutina de sueño cerca del horario la noche anterior. ¡Al fin y al cabo, solo será una «rutina» si es siempre consistente!
Baño
Para muchos bebés, la rutina del sueño comienza con un buen baño tibio. Sin embargo, no debe ser un baño que sobreestimule, con mucho canto en la ducha, salpicando agua o lleno de juguetes en la bañera. Debe ser un baño tranquilo y, si es posible, con música suave.
Masaje
Un masaje relajante es ideal para el bebé después del baño. Masajea suavemente los brazos y las piernas, usando una crema hidratante o aceite para bebés, calentado antes en la palma de las manos. Usa movimientos largos y firmes y canta una nana.
Un cuento
Un cuento antes de dormir puede ayudar al bebé a calmarse y prepararse para dormir. Además, estimula el amor por los libros desde una edad temprana. A partir de los tres meses, los bebés disfrutarán escuchar una historia sencilla antes de dormir.
Leche
Ofrécele a tu bebé una última toma antes de dormir, así tendrá la barriguita llena para dormir toda la noche (o lo máximo posible). Intenta mantenerlo despierto un tiempo después de alimentarlo y antes de acostarlo, por ejemplo, cantando una canción o dándole un beso de buenas noches. Si se duerme inmediatamente, el bebé puede asociar la leche con el sueño y pensar que, cada vez que se despierte por la noche, tiene que alimentarse de nuevo, aunque no tenga hambre.
Ambiente de sueño
Asegúrate de que la habitación está oscura y silenciosa, y que el nivel de ruido en la casa es bajo. Si el niño no quiere la habitación totalmente a oscuras, enciende una luz nocturna pequeña o deja la luz del pasillo encendida y la puerta de la habitación entreabierta.
Objeto de seguridad
La hora de dormir implica separación, y esto puede ser más fácil para los niños si tienen consigo un objeto personal, como una muñeca, un osito de peluche o una manta. Un objeto puede proporcionarle una sensación de seguridad y control que le consuele y tranquilice antes de dormirse.
Miedo a la oscuridad
Muchos niños, cuando están creciendo, sienten miedo a la oscuridad. Los psicólogos creen que esto puede deberse a que la madre apaga la luz al salir de la habitación. Así, la oscuridad se asocia con el sentimiento de abandono. Para evitar esto, los padres pueden apagar la luz antes de salir de la habitación y quedarse un rato hasta que el niño esté soñoliento, o crear un ambiente que haga que la oscuridad se vuelva un lugar más amigable. Muchos problemas de sueño pueden evitarse creando asociaciones positivas con la oscuridad.
¿Qué hacer cuando cambia la rutina del sueño?
Inevitablemente, en alguna etapa de la vida del bebé o del niño, habrá factores que alterarán significativamente la rutina del sueño. Algunos de estos factores pueden ser:
- Un cambio de ambiente
- Enfermedad
- La dentición
- Ansiedad por separación
- La llegada de un nuevo bebé a la familia
En momentos así, los padres pueden simplemente tener que aceptar que la rutina de sueño se ha alterado y tomar medidas para restablecerla. La buena noticia es que, si ya existía una rutina sólida antes, es probable que puedan volver a restablecerla rápidamente.
Sé flexible
A pesar de que la consistencia de la rutina de sueño es fundamental, no debe ser tan rígida. Un ritual demasiado estricto probablemente no durará mucho tiempo porque, a medida que el bebé crezca, también cambiarán sus necesidades, gustos y preferencias. Los padres notarán que la rutina de sueño que funcionó la semana pasada no calma al bebé esta semana. Aquellos baños vespertinos que antes eran tan relajantes, por ejemplo, pueden de repente convertirse en momentos de juego y mucha actividad. Entonces será necesario cambiar el horario del baño y probar otra técnica que sea efectiva antes de dormir. Ten paciencia y sé persistente mientras tu hijo aprende su rutina de sueño. Será más tranquilo y la rutina será efectiva.
¿Existen desventajas en las rutinas de sueño?
Algunos padres piensan que las rutinas no se adaptan a la vida familiar. Que pueden manejar los horarios sin necesidad de organizar un tiempo para ello. La principal desventaja es que la naturaleza repetitiva de una rutina de sueño puede volverse monótona. Pero recuerda, una vez que tu hijo se duerma a la hora adecuada, probablemente sobrará tiempo para tomar ese baño relajante, tumbarte en el sofá y ver tu programa favorito con tranquilidad. Véase también: ¿Debo preocuparme por el sueño del bebé? Fotos: Max Pixel








