La vida de la mujer realmente no es fácil, hay tantas responsabilidades y cuidados que debemos tener, tantas precauciones que tomar. Pero todo vale la pena en nombre de nuestra salud y de nuestra vida. Uno de los cuidados especiales que nosotras necesitamos es con respecto a los senos y para ello el gran aliado femenino es el examen de mamografía.

Miles de mujeres en todo el mundo han estado sufriendo con una enfermedad que ha venido a quitar el sueño, destruir sueños y en muchos casos arrebatar la vida. ¡El cáncer de mama actualmente es una de las principales causas de muerte en el mundo! Sin embargo, existen formas de prevenirlo e incluso acompañar o descubrir la enfermedad de forma temprana, dando la oportunidad de una recuperación plena y más rápida. El cáncer de mama es más común en mujeres a partir de los 55 años de edad, pero también puede presentarse en mujeres más jóvenes.

Para las mujeres más jóvenes, palpar los senos siempre que sea posible es una forma de detectar algún nódulo o señal de que hay algo diferente en la zona y acudir al médico para una evaluación adecuada. En el caso de mujeres mayores de 40 años, se recomienda el examen de mamografía anualmente. Para mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama, la edad se reduce a 35 años. Las mujeres que tienen familiares cercanos como madre o hermana que ya han padecido la enfermedad tienen mayores probabilidades, aunque estudios recientes señalan que el 85% de las mujeres que tienen o han tenido la enfermedad no tienen familiares que la hayan sufrido. Por eso el examen de mamografía de rastreo se recomienda para todas las mujeres, sin excepción.

El examen de mamografía es un procedimiento radiológico realizado mediante un rayo X que recibe el nombre de mamógrafo. A través de este equipo es posible detectar nódulos, lesiones y cánceres o incluso calcificaciones en las mamas. La mamografía está indicada incluso antes de detectar por palpación la presencia de algún nódulo, por eso se le llama examen de prevención y detección precoz. Desafortunadamente es un examen muy temido por las mujeres por la “fama” de ser un examen doloroso, debido a la necesidad de comprimir los senos en el aparato. Sin embargo, no todas las mujeres sienten dolor o tanto malestar durante el procedimiento. Aunque es un procedimiento temido, es el mejor camino para el diagnóstico precoz del cáncer de mama y todas las mujeres sin excepción deben hacerse este examen.

¿Cómo y Dónde se Realiza el Examen de Mamografía?

El examen de mamografía puede ser realizado en dos tipos de equipos, el digital o el convencional. En cualquiera de los dos se utiliza rayos X para captar las imágenes del lugar, la única diferencia es que el convencional se imprime en una película después de almacenar la imagen. Cuando ocurre algún error en la película, incluso por falta de nitidez, el procedimiento debe repetirse para obtener una nueva impresión. En cambio el digital, contando con la modernidad, transfiere las imágenes detectadas a un ordenador, permitiendo al técnico hacer ajustes e incluso hacer zoom en áreas que necesite destacar en el resultado. Las imágenes también se guardan para usos futuros, no siendo necesario repetir constantemente los exámenes, evitando así que la paciente se exponga nuevamente a la radiación.

Para aquellas mujeres que ponen como excusa no tener seguro médico o que el examen es costoso, la red pública (SUS) realiza la mamografía siempre que la paciente tenga seguimiento con un médico de la red. Para aquellas que cuentan con seguro médico, el examen está cubierto por todos los planes y seguros de salud.

Como es un examen considerado doloroso, se pueden tomar algunas precauciones para evitar incomodidades mayores. Evita programar el examen cerca de la menstruación cuando los senos están hinchados y más sensibles al tacto. Algunos médicos recomiendan el uso de analgésicos antes del procedimiento, reduciendo así el dolor. Para hacer el examen, es necesario que la mujer deje expuesto el pecho, por eso opta por prendas más sencillas como una camisa que se pueda desabotonar y exponer los senos o camisetas y blusas que puedan retirarse fácilmente. Si la mujer lleva vestido o prenda única, deberá desvestirse completamente para realizar el procedimiento.

Por más difícil que te resulte, intenta relajarte y permite que la técnica te coloque de la mejor manera. La posición correcta y adecuada del pecho en el aparato hará que las imágenes se capturen con precisión y el examen dure sólo unos segundos. Si sientes alguna incomodidad mayor o tienes algún tipo de restricción para realizar el examen, debes comunicárselo al médico. En el caso de mujeres con implantes mamarios, el procedimiento es diferente, ya que para obtener imágenes exactas es necesario un mayor número de tomas. La mamografía, como todos los demás cuidados con el cuerpo de la mujer, son procedimientos necesarios y fundamentales para el control de la salud femenina. Tener un seguimiento regular con un médico de tu confianza hará que tengas los exámenes de rutina siempre al día y que, cuando sea necesario, recibas el tratamiento adecuado, disminuyendo los riesgos de enfermedades y sorpresas desagradables.

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Fotos: National Cancer Institute