El folato (vitamina B9) es un nutriente esencial para el funcionamiento de nuestro cuerpo, sin embargo, no es sintetizado por el organismo humano y por eso debe ser ingerido a través de la dieta y/o suplementación. El término ácido fólico (AF) se utiliza para referirse a la forma sintética producida en laboratorio, encontrada en suplementos vitamínicos y alimentos fortificados. Cuando se consume esta forma, es metabolizada y activada por el organismo, y a esta forma se la denomina metilfolato. Toda mujer que desea tener un hijo debe prestar especial atención a su alimentación y hábitos de vida. Un consumo adecuado de ácido fólico durante el embarazo es imprescindible para el desarrollo adecuado del feto y puede determinar cómo funcionará el metabolismo y el perfil hormonal del niño en el futuro. Durante la gestación, el cuerpo necesita una alta concentración de este nutriente para formar el feto, y con ello, la madre acaba teniendo una disminución en la concentración sanguínea de esta vitamina.

Se considera que más de un tercio de las mujeres en el mundo tienen deficiencia de ácido fólico y este desequilibrio nutricional, especialmente durante periodos críticos como la gestación, puede predisponer a enfermedades en la edad adulta.

Los cuidados con el embarazo deben comenzar desde el momento en que se desea concebir, y el uso de suplementos de ácido fólico o metilfolato es uno de ellos. Esta suplementación es recomendada por las sociedades médicas de todo el mundo, ya que incluso en dietas equilibradas, la cantidad de ácido fólico no es suficiente para cubrir las crecientes demandas de las gestantes. Así, tener un buen control prenatal con una planificación adecuada durante la gestación disminuye las probabilidades de alguna alteración congénita en el bebé.

  1. ¿Qué es el folato?
  2. Metilfolato y ácido fólico: ¿cuáles son las diferencias?
  3. Funciones del metilfolato y del ácido fólico
  4. Problemas ocasionados por la baja ingesta
  5. Problemas causados por el exceso de suplementación

¿Qué es el folato?

El folato es un nutriente muy importante para la formación del sistema nervioso central del bebé, especialmente el cerebro y la médula espinal. La falta de este nutriente puede causar anemia en la madre, influir en la ruptura de la placenta, bajo crecimiento intrauterino y parto prematuro.

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Además de consumir alimentos ricos en ácido fólico, también es altamente recomendable que la gestante acuda al control prenatal y realice la suplementación y el seguimiento de este nutriente. La Organización Mundial de la Salud incluso recomienda que esta medida se inicie preferiblemente antes de la concepción.

Metilfolato y ácido fólico: ¿cuáles son las diferencias?

Tanto el ácido fólico como el metilfolato derivan de un mismo nutriente presente en la naturaleza: el folato, también conocido como vitamina B9. El término folato incluye todas las formas de esta vitamina. El ácido fólico es fabricado en laboratorio y, cuando se ingiere, es convertido por enzimas de nuestro organismo a su forma activa, denominada metilfolato, que cumple funciones esenciales en nuestro cuerpo como la formación de ADN y la multiplicación celular. Entonces, resumiendo, el ácido fólico es la forma sintética y el metilfolato es la forma natural, que tiene una mayor absorción al estar ya activa.

Funciones del metilfolato y del ácido fólico

Aunque el ácido fólico está ampliamente distribuido en los alimentos, el consumo dietético de este nutriente es, en la mayoría de los casos, insuficiente, especialmente durante el embarazo, cuando las necesidades nutricionales aumentan. En general, esta vitamina influye en el crecimiento del útero, el crecimiento de la placenta y del feto, así como en la prevención de enfermedades respiratorias en la infancia y del síndrome de Down. También es una vitamina vital para la división celular y la síntesis de proteínas, teniendo un papel fundamental en el proceso de crecimiento del bebé, especialmente en la parte del sistema nervioso central. El metilfolato también es un cofactor esencial para la producción de neurotransmisores como: serotonina, dopamina y norepinefrina, responsables de regular el estado de ánimo y que, cuando están en bajo nivel, pueden influir en la depresión en adultos.

Este nutriente es la principal fuente de folato en el cordón umbilical, lo que indica que, cuando existe una suplementación correcta, es transportado inmediatamente al feto.

Alimentos que contienen folato

  • Verduras de hoja verde oscuro, por ejemplo, col, espinaca, brócoli y espárragos.
  • Vísceras de animales.
  • Frutas cítricas.
  • Cereales y semillas.
  • Aguacate.
  • Nueces y frutos secos.
  • Legumbres (garbanzo, cacahuate, lenteja, guisante).
  • Maíz.
  • Naranja.

Intenta incorporar al menos dos variedades de alimentos ricos en B9 a tu rutina.
Los efectos beneficiosos del consumo de ácido fólico durante el ciclo gestacional incluyen:

  • Cierre del tubo neural del niño;
  • Mejor aprendizaje futuro;
  • Protege contra los efectos perjudiciales desencadenados por otros trastornos nutricionales, como la desnutrición;
  • Disminuye el riesgo de alteraciones genéticas en el hígado del feto;
  • Mejora del sistema inmune.

¿Cuál es más eficiente: ácido fólico o metilfolato? Cuando se ingiere ya en su forma activa, el metilfolato tiene una tasa de absorción 26% mayor en comparación con el ácido fólico; además, esta forma reduce la probabilidad de que haya una interacción con medicamentos que puedan reducir la absorción del nutriente. Con la intención de reducir los problemas ocasionados por la deficiencia de ácido fólico en gestantes, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) hizo obligatoria en el país la fortificación de harinas de trigo y maíz con hierro y ácido fólico, que tienen alrededor de un 35% a un 100% más de probabilidades de ser absorbidos.

Problemas ocasionados debido a la baja ingesta

La deficiencia de metilfolato está asociada a las siguientes condiciones:

  • Síndrome hipertensivo del embarazo,
  • abortos espontáneos recurrentes,
  • partos prematuros,
  • bajo peso al nacer,
  • enfermedades crónicas cardiovasculares y cerebrovasculares,
  • demencia,
  • y depresión.

También pueden ocurrir condiciones congénitas derivadas del cierre incorrecto o incompleto del tubo neural entre la tercera y cuarta semana del desarrollo embrionario, tales como: anencefalia, encefalocele y espina bífida. En cuanto al ácido fólico, otros factores como trastornos genéticos, tabaquismo, uso crónico de anticonceptivos orales hormonales, diabetes, uso de medicamentos anticonvulsivos, pueden estar fuertemente relacionados con una concentración sanguínea reducida de este nutriente. Estudios han comprobado que la falta de conocimiento sobre la suplementación en el momento correcto del embarazo también tiene un impacto significativo.

Problemas causados por el exceso de suplementación

El consumo de una dieta con alto contenido de ácido fólico en otras etapas de la vida, además de la gestacional, puede alterar el metabolismo de las grasas y acabar causando daño hepático. Además, el exceso de ácido fólico desestabiliza la relación con la vitamina B12 y estimula la alta incidencia de cáncer de colon y recto en estas mujeres. También se ha asociado con un leve aumento del riesgo de infecciones respiratorias tempranas en el recién nacido, especialmente en el primer trimestre. En conclusión, si estás intentando quedar embarazada o ya lo estás, no dejes de consultar a tu médico, él evaluará tus necesidades y te indicará la suplementación más adecuada.