El momento del parto es muy especial y esperado, al fin y al cabo, es la hora de conocer por fin al bebé. Algunas madres prefieren participar activamente en el proceso mediante un parto natural, mientras que otras optan por la cesárea, generalmente por temor al dolor o por su practicidad. Ambas alternativas tienen sus ventajas y desventajas y, a pesar del derecho de elección, la decisión debe ser tomada junto al médico. Esto se debe a que existen una serie de factores que pueden hacer que una u otra opción sea más segura para la madre y el bebé, como veremos a continuación. El objetivo principal es garantizar un parto tranquilo y, cuando no hay impedimentos, la elección queda a criterio de la mujer. En la toma de decisión, el médico debe orientar y adelantar algunos pros y contras, así como alertar sobre posibles cambios de planes en el momento del nacimiento. Consulta a continuación algunas características básicas del parto natural y de la cesárea. Aprovecha para reflexionar y anotar dudas para resolver junto a tu ginecólogo-obstetra.
- Parto natural: qué es, pros y contras
- Parto por cesárea: qué es, pros y contras
- ¿Realmente se puede elegir?
Parto natural: qué es, pros y contras
El parto natural es aquel que ocurre a través de la vagina de la madre. Es el desenlace «normal» de un embarazo, sin procedimiento quirúrgico, pero con posibles intervenciones médicas, como anestesia, punción nerviosa y amniotomía, por ejemplo.
La amniotomía es la práctica que consiste en la ruptura intencional y artificial de la bolsa amniótica, con el fin de acelerar el trabajo de parto.
Se divide en 3 fases y comienza con el trabajo de parto:
- Fase 1 – la primera es de dilatación, caracterizada por las contracciones uterinas que dilatan el cuello del útero y facilitan el descenso del feto. Inicialmente las contracciones son poco frecuentes e irregulares, y van aumentando en intensidad y disminuyendo los intervalos.
- Fase 2 – a continuación, viene la etapa de expulsión, cuando el cuello del útero completa 10 cm de dilatación y empieza a permitir la salida del bebé por el canal vaginal. Las contracciones, fuertes y regulares, ayudan al bebé en el proceso.
- Fase 3 – la tercera fase es la de alumbramiento, caracterizada por la expulsión de la placenta después del nacimiento, órgano que hacía la conexión entre el bebé y la madre.
Con el parto natural, la llegada del bebé al nuevo mundo también es menos estresante, ya que a lo largo del canal vaginal su cuerpo recibe una especie de masaje, despertando la sensación de tacto y haciendo que le resulten menos extrañas las manos de quienes lo reciben.
El dolor del parto es señalado por muchas mujeres como el motivo principal para optar por una cesárea. Y, de hecho, puede ser bastante doloroso. Sin embargo, el cuerpo de la mujer está preparado y apto para el proceso y existen una serie de medicamentos que ayudan a reducir el dolor. En general, el alta puede darse 24 horas después del nacimiento. El puerperio, periodo de recuperación total de la madre, dura alrededor de 40 días. Las relaciones sexuales deben evitarse por 30 a 40 días y el ejercicio físico solamente alrededor de 15 días después del parto. Actividades más moderadas como caminatas y yoga suelen ser permitidas antes.
Parto por cesárea: qué es, pros y contras
La cesárea, o cesariana, es un procedimiento quirúrgico que consiste en extraer al bebé por el abdomen de la madre. Para ello, la mujer recibe anestesia y el médico realiza un corte a unos 2 o 3 cm por encima del hueso púbico. La incisión mide aproximadamente 10 cm y las capas de la piel se van abriendo hasta llegar al útero. Una vez localizado el bebé, se lo extrae con cuidado y se corta el cordón umbilical. Seguidamente se retira la placenta y se dan los puntos en el lugar de la incisión.
A diferencia del parto natural, la lactancia es más difícil cuando se opta por la cesárea y la cicatriz de la incisión, aunque pequeña, existe, lo que puede ser desagradable para algunas mujeres. Además, en esta modalidad, los riesgos de infección son mayores.
Entre las ventajas de esta opción está el hecho de que puede ser programada, es decir, la fecha y hora del nacimiento del bebé pueden ser planificadas por la familia a partir de la semana 39 de gestación. El trabajo de parto también es corto y la mujer no siente dolor durante el proceso, solo las contracciones iniciales.
¿Realmente se puede elegir?
Según las directrices de la OMS, Organización Mundial de la Salud, el número de cesáreas no debe superar el 15% de los nacimientos en un país. En Brasil, sin embargo, esta tasa es altísima y preocupante, ya que los riesgos para la vida son mayores en comparación con el parto natural. La comodidad y practicidad de la cesárea son factores que hacen que este índice aumente en el país. Sin embargo, el parto natural debe ser priorizado por el médico en todas las circunstancias, salvo en casos de riesgo.
Recientemente se publicó un estudio muy interesante en el portal Trocando Fraldas con información actualizada sobre las tasas de cesáreas en Brasil, región por región.
En un embarazo normal y tranquilo, cuando no hay contraindicaciones, la mujer puede decidir la opción de parto que más le convenga. Durante la conversación con el médico, él proporcionará toda la información, ventajas y desventajas de cada modalidad, para ayudar en la toma de decisión. Pero existen situaciones en las que la decisión queda en manos del médico, ya que la vida de la madre o del bebé podría estar en riesgo. La elección del parto natural debe ser reconsiderada cuando:
- se presentan problemas con la placenta como desprendimiento o adherencia a la pared del útero;
- el bebé está posicionado de una forma que dificulta la extracción;
- la madre tiene herpes genital activo, SIDA u otras condiciones como hipertensión, problemas cardíacos o diabetes descompensada, por ejemplo;
- el bebé es muy grande y pesado, con un índice de masa corporal superior a 25kg/m2;
- la madre ya ha pasado por cesáreas anteriores, dos o más, o se ha sometido a cirugía en el útero.
Además, cabe destacar que incluso siendo posible y elegida la opción de parto natural, pueden ocurrir cambios de planes a lo largo del proceso, requiriendo optar por la cesárea para garantizar la viabilidad del embarazo y no poner en riesgo la vida de la madre y del bebé. Así, durante el trabajo de parto, por ejemplo, si no hay evolución de las contracciones o una dilatación suficientemente grande, puede ser necesario realizar una cesárea aunque el parto natural haya sido la opción inicial.









