¿Y qué pasa cuando intentamos quedarnos embarazadas y parece que el mundo entero a nuestro alrededor está embarazado menos nosotras? Es un sentimiento contradictorio y, confieso, en algunas ocasiones llegué a sentirme mal por pensar que ya podría haber sido mi turno de tener un bebé. Creo que quienes me acompañan desde hace tiempo ya saben que luché por quedar embarazada debido a algunos problemas de salud que tuvimos mi marido y yo. Él con varicocele y yo con mis hormonas rebeldes que se empeñaban en dejar mis ciclos completamente locos, a veces con 30 días de ciclo, otras veces con 70 días de ciclo.
Bueno, muchas veces leí relatos de chicas que también intentaban quedarse embarazadas y siempre me encontraba con las mismas sensaciones que yo sentía y con las que me identificaba tanto. Si estás intentando quedarte embarazada, aunque sea por un corto periodo de tiempo, siempre aparece esa ansiedad al final del ciclo, ¡es de cajón! Jajaja, ahora, si eres del mismo tipo de mujer que fui yo, ¡vas a sufrir mucho más! ¡Yo era NEURÓTICA! ¡De verdad! Jajaja hoy me río de las cosas que hice, otras veces me da vergüenza de mí misma por algunas peripecias que sólo quien intenta tener un bebé sabe cómo es, gasté mucho dinero en pruebas de embarazo.
Es posición así, posición asá, de lado, boca arriba, piernas para arriba, cojín bajo el trasero para que los «pececitos» no se salieran… Ufff, son tantas cosas que intentamos y no siempre dan el resultado que esperamos al final del ciclo, ese tan soñado embarazo. Si me hubieran dicho que colgarse de la lámpara funcionaba ¡yo lo hacía! jajajaja
Siempre escuchaba de mujeres más experimentadas: “¡cuando te relajes te quedarás embarazada!” ¡Vaya frase maldita! Pero ¿sabéis? Hoy, mirando las cosas más fríamente, es así mismo. Está claro que nada impide que una mujer se quede embarazada con los nervios a flor de piel, pero cuando estamos más calmadas, con más tiempo para otras cosas, todo parece fluir mejor. ¡Las mujeres somos unas criaturas curiosas! Hablamos sobre las cosas más íntimas del cuerpo sin ninguna vergüenza, ya he escuchado tantas cosas, hice la posición así, la posición asá y, mira, ¡la solidaridad femenina existe, sí!
Existen muchas historias de esos momentos de relajación, hay mujeres que adoptaron y enseguida se embarazaron, otras consiguen el trabajo de sus sueños y ¡zas! Otras vuelven a estudiar y se comprometen con las tareas de la universidad y entonces se quedan embarazadas. Pero, ¿cómo es eso de relajarse? Este tema ocupa los días y las noches de quien quiere quedar embarazada y en casos como el mío se convierte en una verdadera travesía. Soñamos con el momento del positivo y nos desesperamos preguntándonos qué está mal, ¿por qué nunca llega ese momento? ¡Un ciclo de 28 días parece una eternidad!
A veces desistí, a veces me desesperé, a veces me frustré, a veces lloré y siempre recibí el cariño de mis amigas, ellas compañeras de sentimiento, compañeras de temperatura basal, compañeras de ansiedad y os digo que sin ellas no habría sido lo mismo. Les agradezco a cada una de ellas, y saben muy bien lo difícil que fue para nosotras. La mayoría logró quedarse embarazada después de un tiempo intentándolo, otras aún no lo han conseguido, otras ya están intentándolo de nuevo porque ya han dado a luz o porque han tenido una pérdida. Pero, sabéis, todas con el mismo sentimiento y el mismo noble objetivo, el de llevar durante 9 meses el mayor amor que puede existir en el mundo, ¡gestar y dar a luz para convertirse en MADRE!
Nunca, nunca te rindas, por más dificultades que tengas, por más complicado que parezca tu caso, sé que hay alguien mucho más grande que nos cuida y siempre nos dará el tan deseado embarazo, no siempre en el mejor momento, claro, pero sí en el momento que él haya planeado para nosotras. Y recuerda, sentirte mal cuando el mundo a tu alrededor está embarazado ¡es más que normal! Tu momento llegará, ¿vale?
Mucha suerte, futura mamá, que Dios te cuide y que logres cuanto antes el sueño de ser madre. Dejo este espacio para todas las entrenadoras o futuras mamás, resuelvan sus dudas, comenten y apóyense unas a otras, esta amistad es tan importante como el agua para que una planta se haga más fuerte. Contad siempre conmigo, ¡la eterna futura mamá!
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Fotos: Claus Rebler







