La presión alta, también conocida como hipertensión, es un problema de salud que ha estado aumentando gradualmente cada año el número de personas afectadas. Muchas de ellas, por tratarse de una enfermedad silenciosa, ni siquiera sospechan que necesitan tratamiento ni conocen los riesgos a los que están expuestas. Pero, ¿cómo saber si la tengo si no presenta síntomas? Y la respuesta es, si formas parte del grupo de riesgo y tienes predisposición a padecer la enfermedad o llevas una vida desordenada, sedentaria y no sigues hábitos saludables, ¡presta atención!

¿Qué es la Presión Alta?

La presión alta es una enfermedad crónica caracterizada por la elevación de los niveles de presión sanguínea en el cuerpo. Con este aumento de la presión, se produce una sobrecarga en la función del corazón, dificultando su labor de bombear la sangre y distribuirla adecuadamente por el cuerpo. La presión alta se diagnostica cuando los valores de referencia (máxima y mínima) son iguales o superiores a 140/90 mmHg (14 X9).

Si no se trata adecuadamente, la presión alta provoca graves riesgos no solo para la salud, sino para la vida del paciente. Entre los principales riesgos están: infarto, accidente cerebrovascular (ACV), aneurisma arterial, insuficiencia renal y cardíaca.

Causas de la Presión Alta

Entre las principales causas de la presión alta está el factor hereditario, que influye en el 90% de los casos de pacientes hipertensos. Sin embargo, otros factores relacionados con nuestro estilo de vida también afectan nuestra salud y pueden desencadenar la presión alta. Entre estos factores están:

  • Obesidad;
  • Vida estresante;
  • Consumo excesivo de bebidas alcohólicas;
  • Fumar;
  • Alimentación con mucha sal;
  • Falta de actividad física

Las personas que sufren niveles alterados de colesterol, diabéticos y personas mayores tienen mayor propensión a desarrollar presión alta también. Las personas negras también presentan mayores probabilidades de padecer hipertensión. Por lo tanto, si eres parte del grupo de riesgo, mantente alerta y extrema los cuidados para que la enfermedad no se manifieste del todo y así el tratamiento y el seguimiento riguroso sean necesarios, además de los graves riesgos si no controlas la presión arterial.

Síntomas de la Presión Alta

La presión alta se considera una enfermedad silenciosa, y sus síntomas suelen aparecer solo cuando la presión está muy elevada y descontrolada. Aun así, es necesario prestar atención a cualquiera de los síntomas para identificar y buscar atención médica rápidamente. Entre los principales síntomas están:

  • Fuerte dolor de cabeza;
  • Dolor en el pecho;
  • Mareos;
  • Zumbido en los oídos;
  • Visión borrosa;

Entre los síntomas, la sensación de debilidad y la aparición de hemorragia nasal pueden presentarse. En caso de experimentar estos síntomas, busca atención médica inmediata para comprobar tu presión arterial. Si la presión sube demasiado, los riesgos pueden ser fatales.

Prevención de la Presión Alta – Qué Hacer

Si eres parte del grupo de riesgo, la mejor forma de prevención es medir la presión arterial regularmente. En caso de aumentos fuera de lo normal debe consultarse con un cardiólogo para indicar el mejor tratamiento. Se recomienda que las personas a partir de los 20 años de edad controlen su presión arterial para una evaluación médica al menos 1 vez al año. Si formas parte del grupo de riesgo, especialmente si tienes familiares hipertensos, esta verificación debe hacerse por lo menos 2 veces al año.

Si se diagnostica presión alta es necesario seguir las indicaciones médicas, utilizar el medicamento indicado para controlar la presión arterial y cambiar totalmente los hábitos cotidianos, principalmente en la alimentación. Tras el diagnóstico, es necesario seguir las siguientes recomendaciones:

  • Perder peso / mantener el peso ideal;
  • Reducir la cantidad de sal en la alimentación;
  • Practicar actividades físicas;
  • Dejar de fumar;
  • Reducir el consumo de alcohol;
  • Tener momentos de ocio;

En el 95% del éxito en el tratamiento del paciente con presión alta está el cambio en la alimentación y la práctica de actividad física. Si no se producen estos cambios, difícilmente solo la medicación dará resultados. En el cambio de alimentación se incluye también la forma de prepararla, entre ellas el uso de condimentos y especias industriales, incluyendo cubitos y sobres, que tienen un alto contenido de sodio y deben eliminarse en la vida de un hipertenso.

Presión Alta en el Embarazo

La presión alta también puede provocar serios problemas y muchos dolores de cabeza en una etapa tan especial como el embarazo. Por los graves riesgos que representa para la vida de la gestante y también del bebé, vamos a destacar los principales cuidados y recomendaciones, a modo de alerta.

Para una mujer que ya sufre de presión alta y queda embarazada, es indispensable informar al obstetra ya en la primera consulta de control prenatal. Para que se tomen todas las precauciones y se le dé la orientación necesaria para que la embarazada tenga un embarazo tranquilo y seguro. La alteración de la presión arterial en la fase gestacional está entre las principales causas de mortalidad materna o internamientos durante el embarazo, por lo tanto, es un momento en el que se debe extremar el cuidado.

El tratamiento en estos casos debe ser indicado de manera personalizada y diferenciada para cada caso, por eso es necesario que el obstetra evalúe la situación individualmente. Se solicitarán pruebas complementarias para el seguimiento y así reducir los riesgos de preeclampsia y los cuidados necesarios para este momento. Cuando se detecta presión alta en el embarazo, se trata como un embarazo de alto riesgo, por lo que requiere cuidados especiales.

Tratamiento Natural Para la Presión Alta

Para quienes deseen potenciar el tratamiento de la presión alta, ¡algunos consejos naturales te ayudarán mucho! Vale la pena advertir que ninguna de las opciones aquí descritas sustituye el uso de medicamentos recetados por el médico y solo deben utilizarse como método complementario al tratamiento, ya que ayudan de forma natural a mantener los niveles de presión arterial regulados.

Algunos jugos y tés, por sus propiedades para mejorar la circulación sanguínea, antioxidantes e incluso vasodilatadoras, ofrecen un resultado muy positivo en pacientes hipertensos. Lo que está en la cima de la lista de los más utilizados es el té de ajo y el jugo de arándanos. Pero el té de hibisco y las hojas de olivo también han ido ganando popularidad cada día más, por su eficacia.

Habla con tu cardiólogo sobre las mejores opciones y lo que te recomienda utilizar en conjunto con el medicamento adecuado. ¡Cuidar tu salud es esencial para una vida larga y con calidad!

Foto: asawin