La varicela, conocida popularmente como catapora, es una enfermedad transmitida por un virus y es muy común, especialmente en la infancia. Caracterizada por la aparición de pequeñas ampollas rojas de agua que se extienden por todo el cuerpo, es una enfermedad muy molesta que causa bastante picazón. Por ello, la medicina desarrolló la vacuna contra la varicela, que es capaz de prevenir o disminuir los síntomas cuando se contrae. La vacuna está compuesta por el virus varicela-zóster atenuado y tiene como objetivo combatir completamente el virus cuando intenta atacar el organismo.

Por no ser todavía considerada una vacuna obligatoria y no formar parte del programa nacional de inmunización del Ministerio de Salud, solo se encuentra en clínicas privadas y debe ser pagada para su aplicación. Recientemente, la vacuna triple viral fue reformulada e incluyó en su composición la vacuna contra la varicela, recibiendo el nombre de vacuna tetraviral. Esta sí se encuentra disponible en los centros de salud del Sistema Único de Salud (SUS) de manera gratuita.

La vacuna contra la varicela está recomendada para niños a partir de los 12 meses de vida, debiéndose aplicar en 2 dosis. La primera después de que el niño cumpla un año de vida, y la otra entre los 4 y 6 años de edad. Cuando se aplica solo una dosis, la eficacia es del 70 al 90% de protección contra el virus, manifestándose en una forma más leve. En un niño que no está inmunizado, pueden aparecer entre 250 y 500 ampollas en todo el cuerpo. En cambio, los niños vacunados difícilmente se contagiarán, pero si ocurre, las lesiones aparecen en áreas más restringidas, en menor número, con picazón leve y, en la mayoría de los casos, casi imperceptible.

La enfermedad se transmite fácilmente a través del contacto físico, la tos, los estornudos y principalmente por el contacto con el líquido que sale de las ampollas. Al principio se presenta con fiebre moderada durante los primeros dos días y, tras una semana, con la aparición de manchas que parecen pequeñas lesiones. Primero aparecen en zonas más cubiertas como detrás del cuello y el abdomen, extendiéndose luego por todo el cuerpo, incluso en las mucosas. Se forman costras sobre las ampollas, responsables de la constante picazón y que deben desaparecer y cicatrizar en unos 10 días. La vacuna contra la varicela está recomendada además de para niños a partir de 12 meses, para niños expuestos a ambientes hospitalarios, acompañantes de personas inmunodeprimidas y profesionales del sector salud. Puede encontrarse y aplicarse en clínicas privadas a un costo medio de R$ 160,00 por dosis.

Tratamiento para la Varicela

El tratamiento para la varicela dura entre 7 y 10 días, y se recomienda el uso de paracetamol para reducir el dolor, jarabe antihistamínico para aliviar la picazón, y aplicar por todo el cuerpo una pomada cicatrizante para acelerar el proceso de cicatrización de las pequeñas ampollas. Con esta pomada se disminuyen las posibilidades de que queden marcas en el cuerpo.

La ingesta abundante de líquidos como agua, zumos de frutas, té y agua de coco ayuda en el proceso de recuperación del niño. Para disminuir aún más el malestar causado por las heridas, además de medicamentos orales, es posible utilizar durante el baño permanganato de potasio o incluso avena en agua tibia, preferiblemente en una bañera o balde para sumergir las lesiones. Mantenga las uñas del niño bien cortas para evitar que al rascarse cause lesiones más graves. El uso de pasta de agua también es recomendable para alivio inmediato y puede aplicarse a la hora de dormir.

Durante el proceso de recuperación del niño, elija ropas más cómodas, más holgadas y de algodón, que permitan que la piel respire mejor y no causen aún más incomodidad al rozar con la piel lastimada. El niño no debe asistir a la escuela ni acudir a lugares públicos donde haya otros niños hasta que desaparezca la última herida. Porque es a través de la secreción de las heridas que se transmite la enfermedad, y esto puede ocurrir hasta el último día.

El tratamiento que no se realiza adecuadamente puede generar complicaciones, aunque son muy raras. Normalmente las complicaciones ocurren en niños o pacientes con la inmunidad comprometida, como los que usan supresores del sistema inmune, están en tratamiento contra el cáncer o son portadores de VIH. Pueden presentarse edemas cerebrales, neumonía, pérdida de la coordinación motora y desarrollo del síndrome de Reye. Hay algunos síntomas que indican posibles complicaciones como fiebre alta constante por más de 4 días, temblores, ampollas que incluso se extienden a la zona de los ojos, mareo y dificultad para mover el cuello.

Ante la presencia de señales como estas durante el tratamiento de la varicela, es imprescindible acudir a un hospital para evaluación. Pueden solicitarse exámenes complementarios para analizar el caso, si el especialista lo considera necesario.

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Fotos: Mark Couvillion, Fotos GOVBA