Para muchas mujeres la llegada de un hijo es motivo de alegría y amor, ¡pero no para todas! Algunas de ellas experimentan después del nacimiento de sus bebés, sentimientos de tristeza, miedo, inseguridad, rabia e incluso llegan al rechazo del bebé después del parto. Otras son completamente indiferentes a cualquier sentimiento.

¿Por Qué Sucede el Rechazo al Bebé?

Diversos factores llevan a esta condición, siendo estos el reflejo de las circunstancias de vida de la madre, de las condiciones en que nació el hijo, de la relación que tiene o no con el padre del niño, de sus planes para el futuro y las posibilidades reales para lograrlos. Los llamados factores emocionales y físicos.

Factores Emocionales que Llevan al Rechazo del Bebé en el Posparto

Hijo Real e Imaginario

Durante los nueve meses, la mujer sueña, imagina, crea expectativas sobre su bebé. Se construyen ideas en torno a ese niño, su apariencia, personalidad.Muchas veces se imagina casi la perfección, se crean planes para el futuro. Al nacer, la madre se encuentra con un bebé diferente a lo que había imaginado, especialmente si la forma en la que ese bebé llegó al mundo fue traumática: trabajo de parto prolongado, parto prematuro o una cesárea de emergencia.La dificultad para amamantar, o incluso un problema de salud del niño, todas estas cuestiones inevitablemente afectan el ánimo, generando sentimientos mezclados y negativos. Muchos psicólogos lo definen como «interrupción voluntaria de la fantasía».

Baby Blues

El baby blues es una condición emocional muy común1. Alrededor del 50 % de las puérperas lo atraviesan. Los síntomas típicos suelen ocurrir de 2 a 4 días después del parto y pueden prolongarse hasta 2 semanas. Los síntomas incluyen:

  • Poca motivación para cuidar al recién nacido
  • Impaciencia
  • Irritabilidad
  • Culpa por pensar que la maternidad nunca será placentera
  • Tristeza sin causa aparente
  • Poco deseo de comunicarse
  • Soledad
  • Llantos sin motivo aparente
  • Insomnio

Embarazo en la Adolescencia

En general, cuando una adolescente queda embarazada, siente miedo a ser rechazada socialmente. Una consecuencia es el aislamiento del grupo de amigos pues la joven se siente criticada por las personas de su entorno.También está la cuestión de los problemas con la familia. Comunicar el embarazo a los padres muchas veces genera conflicto. En consecuencia, un embarazo en mujeres muy jóvenes puede llevar al rechazo del bebé. Son niñas y no desean asumir la responsabilidad, el tiempo y las obligaciones que implica ser madre.

Mujeres que Eligen No Tener Hijos

Muchas mujeres que se dedican al crecimiento profesional eligen no tener hijos. La ambición de crecer y la tentación de los ascensos, el estatus, los salarios y una buena posición son motivos para dejar la maternidad de lado.Pero, ¿y cuando se enteran de que están embarazadas? El miedo a perder el empleo, o no alcanzar los objetivos profesionales propuestos terminan haciendo que esta madre sienta rabia de ese bebé que llegó en un momento inadecuado. El rechazo ocurre cuando muchas de ellas se sienten presionadas a hacer una pausa en su carrera para dedicarse al hijo.

Mujeres que Sufren Abusos de sus Esposos

Mujeres que viven en un ambiente donde sufren constantemente abusos físicos y psicológicos por parte de sus parejas tienden a rechazar al hijo después del nacimiento.No es fácil vivir siendo torturada, muchas veces físicamente, embarazarse de su agresor y aceptar esa condición. Muchas de ellas sienten aversión al bebé pues no consiguen disociarlo de aquel que tantas veces atentó contra su vida, sus valores morales y físicos.

Embarazadas que fueron Abandonadas por sus Parejas

Cuando sucede un embarazo, hay una gran transformación en la vida de la pareja. Diversos factores pueden causar el abandono paterno: falta de madurez, dudas sobre la paternidad, cambios de comportamiento o el simple hecho de tener un bebé.Algunas parejas ya no se entienden y la intención de salvar la relación termina trayendo la idea de que traer un hijo pueda renovar los sentimientos de la pareja.Cuando se produce el abandono por parte del compañero, muchas veces la mujer transfiere su dolor al niño que acaba de nacer. El rechazo al bebé en estos casos generalmente es momentáneo.

Madres con Hijos Pequeños

Algunas mujeres quedan embarazadas en un corto período entre un embarazo y otro porque desean que sus hijos crezcan juntos, otras por descuido vuelven a quedarse embarazadas en el posparto.Este hecho muchas veces acaba trayendo rechazo al nuevo bebé, por el simple hecho de no poder dedicar suficiente tiempo al hijo mayor, por el miedo de un embarazo muy cercano al anterior, especialmente si el parto anterior fue cesárea, por no saber si podrá con dos bebés para cuidar.

Embarazadas con Dificultades Socioeconómicas

La falta de recursos económicos para mantener uno o más hijos, la presión familiar son factores que llevan al rechazo del bebé después del parto. Mujeres en situación de pobreza temen por el bienestar de los demás hijos, trasladando la angustia de no poder dar una vida mejor a los hijos mayores, por causa del recién nacido.

¿Es Posible Evitar que el Bebé Sea Rechazado?

Apoyar a la mujer embarazada durante los nueve meses y ayudarla a asumir el nuevo rol, definitivamente le ayudará a tomar conciencia de la nueva situación y permitirá que acepte la maternidad, especialmente si tiene una experiencia de vida específica o una edad de riesgo (menor de 16 o mayor de 35).Saber «que no está sola», tener referencias y personas en quienes confiar, es de extrema importancia, especialmente para las mujeres inseguras y temerosas del nuevo rol.

Factores Físicos

Depresión Posparto

Hay una distinción muy importante entre el rechazo del bebé por el Baby Blues y la Depresión Posparto. A medida que el rechazo al bebé se prolonga, incluso después de que la mujer toma conciencia de que su vida ahora es ser madre (generalmente en el primer mes de vida del bebé), en ese momento ya no se trata de una tristeza momentánea, sino de depresión. Los síntomas son más largos y persistentes2.

¿Qué Lleva a la Depresión Posparto?

La causa exacta no es clara, pero existen razones que pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad.Física: uno de los mayores cambios físicos después del parto implica hormonas. Mientras la mujer está embarazada, sus niveles de estrógeno y progesterona son más altos de lo normal.Pocas horas después del parto, los niveles de estas hormonas vuelven al estado previo al embarazo. Este cambio abrupto puede llevar a la depresión.Emocional: una mujer puede estar más propensa a desarrollar depresión posparto si ha pasado por algún trastorno de ánimo en el pasado o si hay antecedentes familiares de depresión, ansiedad y trastornos del ánimo.

¿Síntomas de la Depresión Posparto?

Los síntomas de la depresión posparto varían de persona a persona e incluso de un día a otro:

  • Un estado negativo que persiste tras el primer mes de parto
  • Baja autoestima
  • Rechazo total al niño
  • Llantos continuos
  • Pensamientos negativos
  • Miedo a hacerse daño a sí misma o al bebé
  • Insomnio
  • Irritabilidad permanente
  • Soledad
  • Rechazo a comunicarse y a hablar sobre lo que siente

Sin duda, los índices más altos de rechazo al bebé están ligados a esta patología.

Psicosis Puerperal

La forma más grave de rechazo al bebé después del parto es la psicosis puerperal. Una enfermedad reconocidamente seria y grave, en la que algunas mujeres rechazan el cuidado de sus hijos, descuidan la lactancia y, lo peor, puede convertirse en una situación de riesgo para el bebé3.La psicosis puerperal es más frecuente entre mujeres primerizas y más jóvenes. Los especialistas señalan que se producen de uno a dos casos por cada mil partos.Siendo más probable en mujeres que tengan antecedentes de trastornos del ánimo. Otro factor agravante que puede desencadenar la psicosis puerperal es la depresión posparto, que ocurre normalmente en 10 mujeres por cada mil partos.

Síntomas de la Psicosis Puerperal

Los primeros síntomas pueden confundirse con el baby blues, pero pronto se transforman en algo más agresivo, como:

  • Conversaciones sin sentido, confusión y desorientación
  • Sentimientos de rabia sin motivo aparente
  • Comportamiento violento, como lanzar cosas, romper objetos y atacar a quienes la rodean
  • Cambios rápidos de humor
  • Preocupación con la muerte que puede incluir pensamientos suicidas o intentos de suicidio
  • Pensamientos negativos hacia el bebé, como culparle por cómo se siente o desear que se vaya

TOC Posparto

Criar a un hijo en un ambiente saludable puede muchas veces causar cierta tensión en las mujeres recién paridas. Esta presión a veces puede transformarse en trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). El TOC posparto no es muy común. Aproximadamente entre el 1 y el 3% de las mujeres que tienen un bebé lo desarrollan. Generalmente empieza en la primera semana tras el nacimiento.Las obsesiones pueden ser sobre cualquier cosa, pero es probable que se enfoquen en la seguridad del bebé. Por ejemplo, muchas mujeres se preocupan si el bebé está respirando por la noche y se despiertan a mitad de la madrugada para comprobarlo.

Síntomas del TOC Posparto

Esto puede parecer normal, pero si se repite muchas veces es considerado un trastorno. El TOC posparto implica comportamientos rituales como:

  • Organización y limpieza repetitiva, obsesión con los gérmenes que pueden estar en contacto con el bebé
  • Comprobar al bebé durante la noche, incluso si ya se ha hecho recientemente
  • Compulsiones mentales, como repetir frases para que el bebé esté a salvo.
  • Pasar demasiado tiempo investigando sobre la salud del bebé.

Esta obsesión puede causar un agotamiento materno, lo que hace que se sienta cansada de tener un bebé, de tener que estar constantemente cuidando y velando por su bienestar. El rechazo ocurre cuando la mujer piensa que no estaría tan cansada y preocupada por tantas cosas si no hubiera tenido un hijo.

¿Qué Hacer Si Percibe Alguno de Estos Síntomas?

Primero busque la ayuda de sus familiares, hágales saber que algo no está bien y después inicie un tratamiento médico. Estas patologías se tratan con medicamentos antidepresivos y antipsicóticos, además de terapias con psicólogos u otros profesionales de la salud mental que puedan ofrecer orientación.