¿Has oído hablar del TDAH? ¿Y del autismo? Estos son términos muy conocidos que se refieren a condiciones que se desarrollan durante la infancia. Lo que tienen en común es que ambos son trastornos del neurodesarrollo. Pero, ¿sabes qué hace que un trastorno sea clasificado de esa manera? ¿Y sabes qué condiciones forman parte de esta clase de trastornos? Bueno, ¡es lo que vamos a ver a lo largo de este artículo!
¿Cuál es el origen de estos trastornos?
Los trastornos del neurodesarrollo están asociados con alteraciones en el funcionamiento del cerebro. Estas alteraciones comienzan ya en el periodo gestacional o durante la infancia y se caracterizan por déficits que van a impactar en diversas áreas de la vida, como el desempeño social, académico y, en el futuro, profesional. Estos trastornos pueden tener origen genético, o estar relacionados con alteraciones o factores ambientales durante el embarazo, como la exposición al estrés, toxinas, medicamentos, etc. El inicio de los síntomas generalmente ocurre durante la infancia y persiste durante toda la etapa de desarrollo.
¿Cuáles son los principales trastornos?
Los trastornos del neurodesarrollo más conocidos son:
- Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH): se caracteriza por dificultades en el control de la atención e impulsividad. Se estima que alrededor del 5% de los niños que ya asisten a la escuela tienen TDAH.
- Trastorno del Espectro Autista: se caracteriza por deficiencias en la comunicación y el acercamiento social, pudiendo presentar conductas repetitivas y movimientos estereotipados.
- Trastornos de Aprendizaje: se caracterizan por dificultades en la lectura, escritura o que involucren capacidades matemáticas. La dislexia, por ejemplo, es uno de los trastornos de aprendizaje más conocidos.
Para un diagnóstico correcto de estas condiciones, es necesario el acompañamiento de algún profesional del área, como neuropsicólogos y/u otros médicos, por ejemplo, para que también se pueda identificar el mejor tratamiento según las condiciones del niño. La escuela es fundamental para el diagnóstico correcto de cualquier trastorno que un niño pueda tener, ya que es en este entorno donde se relaciona y pasa buena parte del tiempo, además de que en la escuela el profesor percibe las dificultades del niño respecto a cuestiones escolares (dificultad de lectura, de escritura, etc.). Así, la colaboración entre la escuela y los padres es fundamental para que el niño reciba el tratamiento adecuado para su diagnóstico. La identificación precoz proporcionará una mejor calidad de vida al niño y así podrá tener mejores oportunidades para convivir con su condición. Ver también: Ansiedad de Separación: Qué Hacer Cuando el Bebé Está en Esta Etapa







