Los dientes del bebé, cuando aparecen, son motivo de alegría y también de algunas preocupaciones. Aunque esta etapa es para celebrar, ya que a partir de ahí tu bebé podrá morder algún alimento, también conlleva una serie de molestias y malestares relacionados con la salida de los dientes.
¿Cuándo nacen los dientes?
La aparición del primer diente de leche puede variar de un bebé a otro, aunque generalmente surge entre el séptimo y octavo mes de vida del bebé. Algunos niños pueden presentar dentición temprana y, con unos 4 o 5 meses, ya mostrar algún diente de leche. El primer diente en crecer suele ser el frontal inferior, seguido por el frontal superior. ¿Qué bebé no se ve adorable con dos dientecitos? A partir del undécimo mes de vida, los demás dientes comienzan a salir y el ciclo de nacimiento de la dentición infantil se completa aproximadamente a los dos años y medio.
La erupción del diente de leche puede notarse por la hinchazón de la encía, la salivación excesiva y también por el malestar que siente el bebé. Normalmente, con el crecimiento del diente de leche, el niño se muestra inquieto y visiblemente irritado. Esta fase puede traer problemas físicos como por ejemplo:
Alteración de las heces: El popó del bebé puede volverse más pastoso y con un olor diferente, o presentar estreñimiento.
Sueño inestable: El bebé no logra dormir tan tranquilamente como antes.
Fiebre: La temperatura puede subir relativamente poco, pero en algunos casos la fiebre puede llegar hasta los 39°C.
Falta de apetito: Repentinamente el bebé no quiere comer ni mamar, ya que la encía hinchada duele y molesta al tragar o masticar.
Todos estos síntomas pueden durar cierto tiempo, pero lo importante es llevar al niño periódicamente al médico en caso de fiebre alta para una evaluación más profunda. Podemos decir que el diente de leche causa incomodidad tanto para el bebé como para la mamá en esta etapa.
¿Cómo cuidar los dientes del bebé?
Para la gran mayoría de los padres, los cuidados dentales deben iniciarse solo después de que salgan los dientes o cuando empiecen a comer alimentos sólidos que dejan residuos. Esto es un gran error, pues los dientes deben ser higienizados y cuidados incluso antes de que nazcan.
Desde que nacen, los bebés se alimentan de leche materna o artificial, y los residuos de la leche se adhieren en la boca formando placas que necesitan ser eliminadas con una gasa o incluso con un pañuelo de tela húmedo con agua filtrada.
Además de ser adecuada esta higiene, el bebé irá adquiriendo el hábito de los cuidados dentales, acostumbrándose para cuando llegue el momento del cepillado. El acto de cepillar los dientes desde el primero, actúa directamente en la prevención de posibles infecciones en la zona y de caries, además de ayudar en la salida de los dientes, ya que el cepillado acelera la erupción de la encía.
Existen productos apropiados para bebés que pueden encontrarse fácilmente en farmacias, supermercados y tiendas especializadas para niños y que ayudan en el momento de cuidar los dientes. Para los más pequeños que aún no tienen dientes o solo tienen los de adelante, existe la opción del dedal dental, que se coloca en el dedo índice de la madre y la higiene se realiza con la ayuda de agua filtrada.
El procedimiento no requiere necesariamente del dedal dental y puede hacerse con la ayuda de gasa o un pañuelo húmedo, siempre que se realice correctamente. Para los mayores que ya tienen dientes en la parte posterior de la boca, los cuidados ya requieren del cepillo dental para que pueda alcanzarse correctamente y eliminar cualquier residuo.
El primer cepillo de dientes
El primer cepillo de dientes del bebé debe tener la cabeza pequeña y cerdas suaves; normalmente en los envases hay información sobre la edad recomendada, pudiendo encontrar cepillos apropiados para la franja de edad de tu bebé.
Pasta dental adecuada
Además del cepillo será necesaria la ayuda de una pasta dental adecuada también para la franja de edad. Es preferible que no tenga flúor, ya que habitualmente los bebés tienden a tragar la pasta, incluso a comerla debido a su sabor agradable.
Enseña al bebé a escupir toda la espuma y la pasta dental justo después del cepillado y a enjuagarse la boca con agua; esta práctica puede tardar algún tiempo, quizás años en acostumbrarse. Solo cuando ya lo haga sin tragar residuos de la pasta, se debe cambiar a pastas que contengan flúor en su composición.
Flúor
La ingestión excesiva de flúor puede causar daños a los dientes permanentes, manchando y alterando el color de los dientes. La visita al dentista se recomienda tan pronto como aparezcan los primeros dientes del bebé. Si se mantiene una buena higiene, incluso después de la lactancia o biberón, tu hijo estará lejos de las caries y molestias dentales precoces.
Trauma en el diente de leche
Durante las caídas pueden ocurrir muchas lesiones y es de suma importancia que los padres sepan cómo proceder, especialmente con los dientes. Ya que la atención inmediata tras un trauma en el diente de leche marcará la diferencia en la magnitud del trauma y los daños que pueden producirse. Muchos padres no prestan importancia cuando un diente de leche se daña o recibe un golpe, ya que desconocen la importancia de la salud del diente de leche para que el permanente también salga sano y fuerte.
Los dientes de leche tienen una raíz que conecta mediante un canal con vasos sanguíneos y nervios que llegan justo donde el diente permanente se está formando. Por eso ante cualquier trauma en el diente de leche, aunque sea pequeño, es necesario un análisis clínico acompañado de radiografía para comprobar si se ha visto comprometido. El seguimiento puede durar alrededor de un año y medio o hasta la salida del diente permanente, cuando se podrá tener certeza de que no ha sido afectado.
¿Qué hacer tras un trauma dental?
Es imposible pedir calma cuando se ve a un hijo herido y llorando de dolor. Pero en este caso es necesario mantener la calma para pensar y recordar los cuidados iniciales que serán esenciales para salvar el diente de tu hijo. Si tienes un dentista de confianza, aún mejor, y tras el incidente contacta con él para pedir orientación. Pero recuerda:
- Si hay sangrado, intenta detenerlo con la ayuda de una toalla, gasa o paño hasta poder ver la zona del trauma.
- Si el diente está «flojo», puede que la raíz esté fracturada, será necesario realizar una radiografía para confirmar. Por eso la atención debe producirse lo antes posible.
- Si el trauma en el diente de leche provoca que se extraiga completamente, el diente no será reimplantado, pero el dentista analizará si el permanente ha sido afectado. Si se tratara de un diente permanente, la rapidez en la atención aumentaría las posibilidades de reimplantación y recuperación. Recuerda que si un diente permanente se extrae por trauma, debe mantenerse en un recipiente con leche, saliva o suero fisiológico hasta llegar al dentista que hará el reimplante.
- Si con el trauma solo se rompe un trozo de diente, coloca inmediatamente el fragmento en un recipiente con leche, saliva o suero fisiológico y llévalo al dentista. Se analizará el tamaño del fragmento y si es posible adherirlo nuevamente.
- En algunos casos, tras el trauma, el diente puede simplemente desaparecer. Si eso ocurre es posible que el diente haya quedado incrustado en el hueso de la encía, fenómeno llamado intrusión. Mediante una radiografía se determinará el tratamiento adecuado.
Es bastante común que los dientes que sufren trauma adquieran una nueva coloración debido a una hemorragia pulpar, que significa la rotura de los vasos sanguíneos existentes en el canal del diente. El diente de leche puede ponerse grisáceo, amarillo oscuro, marrón o incluso morado. Si no se realiza un adecuado seguimiento esta pequeña hemorragia puede convertirse en una necrosis de la pulpa dental, requiriendo un tratamiento aún más complejo.
Los traumas en la infancia son muy comunes, aunque los padres no estén preparados para tales sustos. Pero una cosa es cierta, siempre es bueno saber cómo actuar cuando ocurre un accidente, aún más porque los primeros auxilios son primordiales para una mejor recuperación. Los dientes de leche, así como los permanentes, son verdaderas perlas y deben ser cuidados con extrema atención y cuidado, no solo en caso de emergencias.
Consecuencias del diente roto
Cada caso es único y debe ser evaluado por un especialista en ortodoncia infantil. En casos donde el diente se cae completamente, pero se trata de un diente de leche, no hay que preocuparse ya que el permanente saldrá pronto. En el caso de caída de un diente permanente, los cuidados ya mencionados arriba son esenciales para su reimplantación sin mayores problemas. Y si no es posible, un diente de implante puede resolver la situación.
En algunos casos la lesión puede ser grande y requerir algunos puntos para solucionarla. En otros, el diente puede incrustarse dentro de la encía, lo que se llama intrusión dental, y ahí se necesitan exámenes complementarios para el tratamiento adecuado, como radiografías o tomografías dentales, que mostrarán tanto el tamaño del daño como posibles otras fracturas internas de la cara.
Si el problema es más simple y solo se ha roto una parte, generalmente la punta del diente por el golpe, el problema se soluciona más fácilmente. El dentista lo restaurará con la ayuda de una resina o tomará la medida adecuada para disminuir el dolor y sensibilidad del diente en cuestión, hasta poder realizar la restauración definitiva del diente afectado.
En otros casos no ocurre ningún daño aparente, pero internamente la lesión ha afectado la salud del diente y con el tiempo el problema comienza a aparecer, por eso la importancia de llevarlo a un consultorio dental para su análisis antes de que surjan problemas. Con el golpe, el diente puede debilitarse y acabar soltándose solo o incluso oscurecerse, resultado de una hemorragia en el diente. En este último caso, el problema puede resolverse mediante un tratamiento de conducto.
Para los más pequeños, un diente roto puede no tener ningún efecto ni afectar su autoestima. Algunos incluso lo muestran como trofeo por la travesura que han hecho. Pero cuando empiezan a crecer, si el problema no se resuelve, puede afectar mucho su autoestima. Es importante recordar que la falta de dientes puede entorpecer mucho el desarrollo del habla de los niños, además de la masticación, especialmente cuando están en fase de aprendizaje. Por eso, todo cuidado es poco y prevenir siempre es el mejor remedio, ¡aunque algunos accidentes sean inevitables!
¿Cuándo se cae el diente de leche?
Los dientes de leche se aflojan de un momento a otro y, cuando menos lo esperas, aparece la famosa ventanita. Hace años recuerdo que la edad normal para empezar a perder los dientes de leche era a los siete años, pero hoy la realidad es otra.
Niños de 4 o 5 años ya pueden empezar el cambio de la dentición infantil por la permanente. El diente se afloja porque el nuevo diente lo está empujando para salir. Normalmente este proceso de cambio de los dientes de leche por los permanentes se completa hasta los 12 años de edad. Después de los 18 años, salen las muelas del juicio, por eso se les llama muelas del juicio.

Es muy importante incentivar desde temprana edad al niño a cuidar de estos dientes, pues serán los que tendrá a lo largo de su vida y una buena salud bucal es fundamental. En esta etapa, los padres pueden incentivar el cepillado con canciones divertidas y también con accesorios atractivos como cepillos originales y pastas de sabores que agraden mucho a los niños.
Es importante saber si estas pastas dentales infantiles contienen flúor; esta sustancia hace los dientes mucho más fuertes y libres de caries. En el mercado también existen enjuagues bucales específicos para niños, y también es importante incentivar su uso al igual que el uso de la pasta y del hilo dental a diario.
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Foto: Kevin T. Quinn







