¡Quién sueña con ser madre y también con amamantar, que levante la mano! Pues sí, cuando se habla de maternidad una de las cosas que más se me viene a la cabeza es la imagen de la mamá amamantando a su bebé, pero lo que nadie te cuenta cuando hablamos de lactancia materna son las dificultades que pueden aparecer en el camino entre tú y tu bebé. ¡No es que no se puedan superar fácilmente, al contrario!
Este artículo sirve para ayudar a las mamás a prepararse para este momento de forma más eficiente y así evitar que estos contratiempos puedan estropear aún más la experiencia, e incluso hacer que la mamá pierda la motivación de alimentar a su pequeño con todo el placer que debería sentir. La lactancia materna es esencial para el bebé, la leche materna contiene una serie de anticuerpos que van a proteger a tu bebé, por eso es tan importante la lactancia materna en los primeros 6 meses de vida.
Entonces la enfermera te trae a tu pequeñín por primera vez para que lo amamantes, y si tú, como yo, acabas de tener una cesárea, probablemente tendrás que estar tumbada, o si tuviste parto natural, podrás sentarte. Entonces ella acerca al bebé, barriga con barriga, y le ofrece el pezón de tu seno al bebé, ¡y en ese momento tienes la certeza de que el mayor amor del mundo está ahí! Pero no todo es color de rosa, muchos bebés no se prenden al pecho de inmediato o pueden rechazar el pezón si es demasiado pequeño. ¡Ese momento es crucial! Por eso digo que hay que mantener la calma y no asustarse si el agarre no sale bien a la primera.
Consejos para la Lactancia Materna y Preparación para amamantar
Busca un ambiente tranquilo, si por casualidad la habitación de la maternidad está llena de gente puede estresar a la mamá y al bebé. Así que, si eres visitante, infórmate un poco sobre las recomendaciones de etiqueta para visitas y ayuda en ese momento. No dudes en pedir un poco de privacidad en ese primer momento de contacto para la lactancia materna. Es un instante de intimidad para ambos, mamá y bebé. Si tienes el pezón pequeño o invertido (está hacia dentro) puede dificultar la lactancia al principio, pero con seguridad cambiará con el tiempo. Yo misma tengo pechos muy pequeños y el pezón pequeño, pero logré amamantar perfectamente a mi hija, así que eso no es excusa, jeje.
¡Prepárate el pezón antes! Es muy importante que la gestante prepare el pezón para evitar grietas y fisuras, ya que estas duelen mucho e incluso pueden sangrar. ¡Y ahí amiga, es cuando la cosa se pone difícil! Yo sentí mucho dolor cuando me pasó eso y aun así no desistí. Haz masajes regulares con esponja vegetal, de esas que venden en el mercado. Ayuda a «endurecer» el pezón para que no se lastime tan fácilmente en la lactancia. Hoy en día hay cremas milagrosas en el mercado para el pecho que alivian mucho en esa fase inicial y «dolorosa» de la lactancia, por ejemplo la crema Lansinoh que ayuda a hidratar y proteger el pezón incluso cuando ya está agrietado, y no hace falta retirarla antes de la toma. Dicen por ahí que la leche materna también es un remedio excelente para las grietas del pezón, yo lo creo aunque nunca lo haya probado.
Para facilitar la lactancia:
Barriga con barriga, o sea, tu vientre en contacto con el del bebé siempre. Esto lo facilita y mantiene al bebé muy cómodo y por supuesto lo tranquiliza con el sonido de los latidos de la mamá. El pezón debe estar completamente dentro de la boca del bebé y también una parte de la areola para no lastimar a la mamá, pero si tienes el pezón muy grande no te preocupes, lo cogerá fácilmente. Al sacar el pezón de la boca del bebé, ¡no tires! pon tu dedito dentro de la boca del bebé delicadamente y sácalo.
Deja que el bebé tome hasta el final de la leche del pecho, porque la leche materna se divide en 3 fases: la primera quita la sed ya que es más acuosa, la segunda alimenta con vitaminas y la tercera ayuda a que el bebé engorde, y es en esta fase cuando queda completamente satisfecho por tomar la parte más “grasa” de tu leche. También trata de llevar un registro con los horarios de lactancia y el tiempo que el bebé estuvo en el pecho, y anota en cuál pecho tomó la última vez. Incluso hay aplicaciones para iPhone que pueden ayudar en este momento, solo tienes que buscarlas en la App Store. Así que piensa que al principio puede ser difícil para algunas mamás, pero hay que mantenerse firme en el propósito, es esencial para el bebé y fortalece muchísimo el vínculo madre-hijo. ¡La lactancia materna a libre demanda es puro amor!
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Foto: Daniel Lobo







